Continuidad económica

Los recortes presupuestarios, una evaluación excesivamente exigente en la eficiencia o dirigida solamente hacia el corto plazo pueden afectar en gran medida la continuidad de las políticas. Por supuesto, esta consideración no debe ser tomada como una regla estricta, pues algunas veces –que conviene evaluar cuidadosamente– se pueden asumir los cambios como una oportunidad para corregir determinadas estrategias, suscitar nuevas alianzas y acudir a nuevas fuentes de financiamiento para conseguir mayores recursos para el sector.

Las formas de proteger la continuidad de las políticas desde la perspectiva económica pasan, en buena medida, por profundizar su grado de institucionalización. En cuanto una política se institucionaliza, queda protegida por un marco normativo adecuado. Si, además, satisface las necesidades de los actores privados y de la sociedad civil, más difícil resultará que se pierda el esfuerzo realizado.

El mayor éxito para los responsables de las industrias culturales y creativas es lograr que se corrijan disfunciones, se añadan nuevos recursos y programas, y que las líneas más positivas del trabajo ya realizado en épocas anteriores no haya resultado en vano. Es decir, que el proceso no se detenga, sino que continúe enriqueciéndose.

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