Recursos humanos y formación

Uno de los principales retos de toda política de apoyo a la industria cultural y creativa es disponer de recursos humanos que den respuesta a las exigencias de los proyectos que se quieren implementar.

La disponibilidad de recursos económicos o la existencia de un buen marco jurídico no es suficiente si emprendedores, creativos y gestores públicos y privados no están en condiciones de utilizarlos. Por esta razón, la formación de cuadros se convierte en una herramienta fundamental de una política de recursos humanos.

Como siempre, el diseño de una estrategia de recursos humanos debe adaptarse al contexto y a los valores locales. Es imprescindible empezar por el diagnóstico de la situación, valorar el potencial de capacidades existentes y estudiar las nuevas necesidades que un contexto cambiante conlleva. En este sentido, los principales aspectos a tener en cuenta son:

Las especificidades de los recursos humanos de las industrias culturales y creativas.Los impactos paradójicos de la intervención gubernamental.Las estrategias específicas.La dimensión social involucrada.El impacto de las nuevas tecnologías.

Especificidades de los recursos humanos de las industrias culturales y creativas

En la mayoría de los países, el tamaño de las empresas del sector suele ser muy pequeño, a excepción de los grandes grupos de comunicación (prensa, radio y televisión) y alguna otra actividad de larga trayectoria de producción y distribución (como la editorial). Esto tiene efecto en la contratación laboral y en el perfil profesional de buena parte de los trabajadores del sector.

En relación con otras actividades económicas, la proporción de trabajadores por cuenta propia (profesionales independientes) es muy alta. En el sector predomina el trabajo sin relación de dependencia laboral, con contrato mercantil por proyecto (formal o informal). Asimismo, las características productivas favorecen trayectorias laborales discontinuas, jornadas de trabajo no habituales u horarios no apegados al estándar, con una significativa presencia de trabajo a tiempo parcial.

Otra característica es la concentración de buena parte del mercado laboral en las grandes ciudades. Dado que los proyectos son temporales y muy dispares entre sí, las empresas necesitan ubicarse en lugares donde haya una gran oferta y demanda de profesionales, con experiencias contrastadas y que puedan cambiar de un proyecto a otro.

En estas ciudades se aglutinan buena parte de los centros de formación especializados, pues muchos jóvenes son atraídos por la posibilidad de coincidir con los potenciales empleadores, y las escuelas son una buena cantera para ellos.

Se trata de un sector con estructuras de producción latentes, donde los proyectos se arman sobre la base de la confianza en determinados proveedores que, a su vez, cuentan con cuadrillas de profesionales especializados. De forma parecida a un sistema solar, los líderes de los proyectos (artistas famosos o grandes productores) cuentan con un grupo habitual de profesionales y empresas proveedoras que gravitan alrededor de ellos como planetas alrededor de una estrella. Dichos planetas cuentan asimismo con una constelación de satélites formados por profesionales de su respectiva confianza y años de experiencia común en otros proyectos. En estos casos, la relación contractual más habitual es por servicio o con régimen de contrato laboral temporal.

Este es un sector donde abunda el autoempleo o la creación de pequeñas empresas colectivas impulsadas por la pasión puesta al servicio del proyecto artístico. La falta de conocimientos y experiencia empresarial suele ser un lastre para muchas iniciativas. La mitificación del joven emprendedor (esa minoría de empresas nacidas en un garaje que logran en poco tiempo un gran éxito) esconde una realidad en la cual muchos proyectos no llegan a cristalizar.

El mercado laboral de la cultura se caracteriza por una mayor inestabilidad profesional que puede ser negativa, pues precariza las condiciones laborales, pero permite al mismo tiempo una mayor flexibilidad al trabajar para distintos proyectos y clientes, o una mayor implicación y compromiso con la misión social o artística del proyecto.

Finalmente, cabe señalar que, debido a los cambios en la estructura productiva, el empleo creativo tiende a expandirse más allá de los sectores culturales tradicionales.

Sus profesionales aportan creatividad a otras actividades económicas, lo cual esinteresante en términos cuantitativos por el empleo que generan y, también, por su capacidad de compartir esa experiencia cuando vuelven a su sector de origen.

Impactos paradójicos de la intervención gubernamental

El sector público interviene directa e indirectamente, explícita o implícitamente sobre el empleo cultural. En muchos países, es el principal empleador directo de servicios culturales: museos, bibliotecas, teatros, archivos o servicios administrativos centrales, entre otros.

Estos servicios y equipamientos necesitan contratar para algunas de sus actividades a empresas o profesionales culturales independientes: diseño y montaje de exposiciones, edición de publicaciones, o producción de espectáculos, entre otros.

En la medida en que las administraciones públicas tienden a externalizar parte de sus servicios con el objetivo de conseguir mejoras en la eficiencia, se desarrolla un mercado creciente de pequeñas empresas de servicios y de profesionales independientes.

Buena parte de los proveedores de servicios culturales son pequeñas estructuras de producción, microempresas o hasta asociaciones. Sin embargo, en aquellos países con procedimientos administrativos complejos, las microempresas suelen tener más problemas para cumplir eficientemente el conjunto de normas impuestas. Esta situación favorece a las empresas de mayor tamaño, que pueden responder con más facilidad a las complejidades burocráticas ligadas a las subvenciones o encargos públicos, así como a los avances financieros que se requieren, debido al pago tardío del sector público. En ello radica el impacto paradójico de la intervención gubernamental, que puede perder así su función de garante del equilibrio del sistema.

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