La estrategia formativa

Debe dirigirse a los distintos profesionales de la cadena de valor del sector de las industrias culturales y creativas, es decir: los artistas y creadores y sus necesidades de formación y actualización de conocimientos técnicos; los productores, gerentes y los representantes de artistas y sus necesidades de conocimientos sobre gestión de negocios, funcionamiento de los mercados y derechos sobre la propiedad intelectual. Lo mismo ocurre con aquellas profesiones vinculadas con la distribución y la comercialización de bienes y servicios culturales y creativos.

En síntesis, la formación debe adecuarse a las necesidades de los tres grandes grupos de profesionales que participan en los proyectos empresariales del ámbito cultural:

  • Gestores y directivos
  • Artistas y creadores
  • Personal técnico

La adaptación al cambio

Mientras que disponemos de una larga tradición de instituciones y líneas pedagógicas en los ámbitos tradicionales (conservatorios de música, escuelas de bellas artes), los nuevos oficios no cuentan con tales infraestructuras formativas. Por ejemplo, la gestión cultural como tal no se consolida como profesión (y no contó con centros de formación o asociaciones profesionales propias) hasta hace pocos años.

Desde una perspectiva de acción gubernamental, es necesario hacer una distinción entre el apoyo a la renovación de viejos oficios y culturas formativas, y el impulso para crear nuevas estructuras acordes con las necesidades de los nuevos oficios.

Para conseguir esta adaptación al cambio, cabe preguntarse: ¿qué conocimientos se le exigen hoy a un profesional que quiere abrazar una carrera cuyos paradigmas, tecnologías y contextos se irán modificando precipitadamente en el transcurso de los próximos años? ¿Existen los centros de formación y los formadores capaces de acompañar el proceso de aprendizaje en un mundo que cambia a gran velocidad? ¿Qué habilidades se deben fomentar para que los conocimientos y competencias actuales puedan adaptarse a las necesidades del futuro?

Ubicación de los actores y estrategias diferenciadas
En la fase de diagnóstico, se han identificado la estructura y la calidad de la oferta formativa. Teniendo en cuenta que el impacto sobre el desarrollo de las industrias culturales y creativas no es el mismo en la formación de profesionales que en la formación de públicos, es importante disponer de estrategias diferenciadas:

  • Formación inicial, terciaria o universitaria (Reglamentada de profesionales).
  • Formación profesional continua (Formal, ligada a los posgrados universitarios; no formal, en el caso de cursos breves de gestión empresarial, vinculados a necesidades específicas del sector, tales como gestión de giras, desarrollo de líneas de producto o producción cinematográfica. Estos cursos pueden realizarse a pedido de empresas, asociaciones profesionales o gremiales).
  • Formación artística amateur (En muchos países, es el eslabón inicial de la profesionalización).
  • Educación artística dentro de la enseñanza obligatoria general (Es una de las principales demandas de una población).

La calidad de la oferta formativa depende, en gran medida, de los recursos e infraestructuras, diseño curricular, formación de docentes, sistema de acreditación disponible, etc. Para ello, es conveniente que los responsables de industrias culturales y creativas mantengan relaciones fluidas con otros sectores gubernamentales dentro de los ministerios de Cultura, Educación, otros sectores regionales y locales de gobierno, centros formativos, universidades, escuelas profesionales, conservatorios o escuelas superiores de arte, entidades organizadoras de seminarios y cursos, asociaciones y sindicatos de profesionales, nacionales e internacionales (OIT).

Todo lo que atañe a la formación reglada, incluso lo que se refiere al reconocimiento formal de profesionales, es competencia del organismo responsable del sector educativo (ministerio, dirección). La Dirección de Industrias Culturales y Creativas u organismo equivalente puede tener ingerencia en la formación continua, e influir en una mayor adecuación de los planes de estudio y en su correcta clasificación por parte del Ministerio de Trabajo u organismo equivalente.

No todos los profesionales y responsables empresariales dan la misma legitimidad y valor a la formación. Por este motivo, en ocasiones, es mejor comenzar por potenciar la formación no formal, adaptada a necesidades precisas, para que, a partir de esa experiencia, se valore la necesidad de una formación integral.

La formación continua es una necesidad ineludible, a veces poco valorada por empresas e instituciones, en especial, en un sector donde muchos profesionales no mantienen una relación estable de dependencia laboral. Por esta razón, más allá de sensibilizar a las empresas para que formen a sus propios trabajadores, es necesario apoyar y orientar procesos formativos destinados directamente al profesional independiente.

La formación especializada debe nutrirse de un bagaje formativo amplio e interdisciplinario que comprenda:

  • Modalidades innovadoras y flexibles de aprendizaje.
  • Socialización de la experiencia profesional y los procesos de aprendizaje a partir de foros, congresos o seminarios.
  • Difusión del saber hacer, propio de los oficios de la cultura.
  • Conocimientos, aptitudes y habilidades.

Educación artística: la formación de la ciudadanía para potenciar la participación cultural

Las industrias culturales y creativas tienen, ante todo, necesidad de espectadores, oyentes y consumidores, es decir, ciudadanos sensibles a la creación artística. Se trata de promover e intensificar las acciones relacionadas con la educación y la iniciación a la cultura desde las escuelas y los equipamientos culturales (museos, bibliotecas y centros culturales).

Fomentar la formación artística no solo propicia un mejor aprecio y conocimiento del público en general, sino que permite, asimismo, que surjan nuevas generaciones de profesionales apasionados por la cultura en sus múltiples facetas. La televisión y la radio tienen, en este sentido, una gran responsabilidad, pues dan a conocer e incitan al consumo de determinados géneros y obras; es uno de los principales mecanismos de educación no formal de la población.

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