Componentes para la elaboración de un diagnóstico

Métodos de diagnóstico

Una de las herramientas más eficaces para la toma de decisiones encaminadas a generar dinámicas de desarrollo del sector de industrias culturales y creativas son los mapeos. Estos consisten en estudios orientados a relevar una situación dada, identificando sus elementos constitutivos, las relaciones entre ellos y los resultados de esa interacción. Los mapeos no dan una simple descripción de datos, sino que ofrecen una interpretación con el objeto de contribuir a la solución de problemas.

Los mapeos proveen información que permite a los decisores públicos identificar aspectos clave sobre la dinámica de las industrias culturales y creativas. A partir de ese conocimiento, es posible mejorar los procesos de toma de decisiones en el diseño de políticas orientadas al fortalecimiento de estas industrias. Además, contar con mapeos estimula la organización de individuos y empresas y facilita su autopercepción como un colectivo.

En los últimos diez años, se han realizado una cantidad importante de trabajos de diagnóstico y mapeo de las industrias culturales y creativas en América Latina, lo cual ha permitido que la región cuente actualmente con un extenso corpus documental y analítico (ver Referencias). A pesar de sus diferencias de enfoque, es factible identificar métodos o técnicas comunes de análisis en función de su alcance para que, con las necesarias adaptaciones, puedan ser utilizados en distintos contextos. Esta experiencia puede ser de gran utilidad para otras regiones del mundo.

Además de los mapeos, existen también distintas técnicas de evaluación económica para conocer la situación de un sector cultural. No todas ellas son adaptables a países con escasa base estadística, pero conocer su metodología y aportación puede ser de gran utilidad. Se pueden resumir en:

  • Evaluación del impacto. Consiste en examinar la importancia económica directa del sector concernido, en términos de contribución a la producción, al ingreso y al empleo. Se habla de impacto directo para diferenciarlo de los efectos o impactos indirectos o inducidos que pueden estudiarse a través de otras técnicas de análisis. El indicador de valor agregado es el más apropiado, porque mide la generación real de ingreso en el sector, dado que resulta de descontarles a las ventas o ingresos de la actividad (producción bruta), los gastos por concepto de insumos, materiales y servicios utilizados en el proceso productivo (consumos intermedios).
  • Análisis de la estructura sectorial. Está referido a la evaluación de los agregados macroeconómicos tales como la producción, el consumo de los hogares, las exportaciones o la demanda total. La ventaja de un diagnóstico detallado de los eslabones de la cadena productiva es que se puede establecer cuáles son los que generan mayor o menor producto, ingresos, valor agregado, comercio o empleo. Da la posibilidad de identificar tanto las fortalezas como los cuellos de botella de la cadena productiva de un subsector y conocer su grado de competitividad. Este tipo de análisis permite cuantificar el número de empresas que conforman cada eslabón de la industria cultural y creativa en cuestión, y es un indicador del grado de concentración o apertura a la libre entrada de firmas en cada actividad de la cadena. A partir de esa información, es posible establecer hipótesis sobre las interrelaciones entre los eslabones de la cadena que pueden ser complementadas, corroboradas o rebatidas a partir de análisis cualitativos con los actores de la industria.
  • Análisis de encadenamientos. Consiste en un análisis sistemático de las relaciones económicas entre el conjunto del sector analizado y el resto de la economía. Se desarrolla a través del análisis de los multiplicadores de producción, empleo e ingreso calculados con base en la matriz insumo-producto. Este es un modelo de análisis sofisticado y exigente en términos de información, por lo cual conviene aplicarlo en una etapa posterior a la de los dos modelos anteriores. Este modelo es el único que permite calcular la contribución indirecta, que es la que se genera a partir de la interrelación con el resto de la economía. El análisis del sector no se limita a la estimación de su tamaño, sino que incluye el impulso al crecimiento a través del consumo de bienes y servicios producidos en la región por otras ramas.
  • Análisis de la cadena productiva. Este modelo consiste en examinar las interrelaciones de la(s) actividad(es) o industria(s) seleccionada(s) con el resto de la economía. Es un modelo similar al de encadenamientos, con la diferencia de que, en este caso, no se requiere la construcción de matrices insumo-producto. La técnica consiste en evaluar, en términos cualitativos, cuantitativos o ambos, la interacción de la actividad de la industria cultural y creativa seleccionada con las demás actividades económicas. Las interrelaciones más comúnmente analizadas en los mapeos revisados son las que se refieren a los proveedores y a los consumidores. 
  • Análisis de “clusters”. Consiste en determinar la competitividad de una actividad económica a partir de las relaciones existentes entre esta y otras industrias relacionadas y de los factores asociados a la demanda. Es una técnica cualitativa cuya información se recopila a través de encuestas a representantes clave de las actividades creativas en las que se indaga por las características de los factores centrales de la competitividad. Una de las herramientas más usada para este propósito es el Diamante de Porter, que consiste en analizar los cuatro factores clave de la competitividad: a) estrategia de la firma; b) estructura y rivalidad; c) las condiciones de los factores productivos, las industrias relacionadas y de apoyo; d) las condiciones de la demanda. De acuerdo con esa técnica, la competitividad de una empresa depende de la competitividad de sus proveedores de insumos, cuya competitividad depende, a su vez, de la de sus propios proveedores. Pero la competitividad de la firma también depende de los proveedores de servicios, las fuentes de investigación y desarrollo básico y aplicado, los proveedores de bienes de capital, los distribuidores, las instituciones de formación y capacitación. Otras técnicas para el mapeo de clusters son: el análisis insumo-producto, el análisis de correspondencia, el análisis gráfico y el análisis de concentración geográfica y de actividad económica.
  • Diagnósticos de demanda y consumo. A partir de cuestionarios y otros instrumentos estadísticos aplicados al conjunto de la población, o a segmentos específicos (jóvenes, población rural, analfabetos digitales, etc.), se evalúan los comportamientos explícitos o implícitos de consumo y las prácticas culturales. Estos comportamientos (frecuencia de consumo, preferencias sobre géneros, gasto cultural, motivaciones, etc.), así como las razones del no consumo, se analizan en función de las características socioeconómicas (edad, nivel de ingresos, nivel educativo, lugar de residencia, etc.), u otros valores psicosociológicos (identidad, capital cultural, preferencias comunicativas, etc.). El procesamiento y el análisis de la información existente o recolectada puede ser evaluada siguiendo diversos métodos estadísticos, de contraste cualitativo o econométricos. El conocimiento del comportamiento del público en cuanto a cómo consume la cultura y a sus preferencias de contenidos es crucial para el diseño eficaz de las políticas de fomento a la oferta de las industrias culturales.

La efectiva realización del diagnóstico, cualquiera sea la metodología utilizada para llevarlo a cabo, suele poner de relieve distintos problemas o situaciones negativas que afectan de manera concreta un sector determinado. Algunos de ellos, por su importancia relativa dentro del proceso de planificación de las políticas públicas de fomento, ameritan que los responsables del sector dediquen tiempo y recursos para conocerlos en profundidad antes de proceder a resolverlos. Una de las técnicas utilizadas para ello es conocida con el nombre de “árbol de problemas”.

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