Programa de Cartografía Cultural de Chile - Un ejemplo de mapeo

Se trata de un sistema que genera información con el objetivo de dotar al país de un instrumento de medición de la “oferta” cultural existente, así como de explorar categorías, mecanismos y metodologías para la construcción de la red informativa.

Al mismo tiempo, facilita los procesos de desconcentración de la gestión cultural y contribuye a mejorar los sistemas de registro cultural. El programa responde a la demanda de los gobiernos latinoamericanos, expresada desde comienzos de la década del 90, que apunta a la implementación de una red regional de información cultural denominada Sistema de Información Cultural de América Latina y el Caribe (siclac).

El programa se inicia a fines del año 1997, con la recolección de datos para el registro de actores culturales a través de diversas iniciativas, que se traducen en publicaciones en 1999 (directorio nacional de la cultura, atlas cultural y página web).

La cobertura del programa es nacional, regional, comunal e internacional (chilenos residentes en el extranjero). La población beneficiaria directa está conformada por los colectivos culturales, aunque indirectamente se benefician también todos los usuarios de la información generada por el proyecto. Se trata de un sistema de información territorial en lo que respecta al quehacer cultural, que es amplio, versátil y actualizable.

Cuenta con tablas, gráficos y mapas que cruzan volumen, frecuencias y distribución territorial, así como información contextual construida a partir de fuentes secundarias, permitiendo un análisis multivariado de los resultados.

Procedimiento operativo

Se realiza una revisión de las fuentes secundarias disponibles y se efectúa el levantamiento de una red de informantes. Posteriormente, se elabora un cuestionario, que se ha ido redefiniendo de manera continua, a partir del cual se construye la red nacional de monitores que aplican el cuestionario en cada una de las unidades político-administrativas del país. Esta aplicación del cuestionario se realiza contactando a los sujetos organizados en instituciones formales, pero también generando vínculos que permitan llegar a aquellos sujetos alejados de las redes formales. Con los datos obtenidos, se construye una base de datos y se realiza un proceso de normalización y depuración de la información recogida. Una vez seleccionada la información, se prepara la base de datos para la publicación del directorio nacional y se elabora el atlas cultural. El proyecto es financiado actualmente por la unidad de estudios de la división de cultura. Dada la envergadura del proyecto y la escasez de recursos de la unidad, el proyecto se apoya fuertemente en redes voluntarias de trabajo.

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