Construir legitimidad política

En el marco de un gobierno que tiene mandatos, prioridades, objetivos y compromisos, los cuales constituyen su agenda política, se entiende que las políticas de fomento a las industrias culturales deberán estar en consonancia con esa agenda, lo que implicará debates y discusiones internas en distintos niveles.

En muchos países, la existencia de una dirección, departamento u oficina destinada exclusivamente al diseño e implementación de políticas de fomento para las industrias culturales y creativas es bastante nueva, por lo cual los demás sectores gubernamentales no tienen demasiada experiencia en relacionarse con ella. Inclusive algunos sectores pueden no estar al tanto de sus actividades y objetivos.

Ambas cuestiones –agenda política y (des)conocimiento gubernamental– coinciden en lo que se puede denominar la cuestión del poder: en términos de política pública, esto significa la capacidad de lograr que las decisiones tomadas se ejecuten en tiempo y forma.

Tener poder es condición necesaria para el éxito de cualquier política pública. Construirlo es una clave central de la gestión.

Evaluar el contexto político
Muchas veces la implementación exitosa de una política suele estar directamente relacionada con la importancia del nivel jerárquico de la autoridad que la impulsa.

Las jerarquías tienen componentes históricos de conformación social y están vinculadas al modelo organizacional imperante en los Estados de cada región.

Muchas veces el respaldo explícito de las más altas autoridades políticas permite dar respuesta adecuada, en tiempo y forma a dos cuestiones centrales:

  • Exigencias presupuestarias, que suelen ser más importantes durante el proceso de implementación que en las etapas previas.
  • Gestión en los niveles superiores de gobierno, lo cual suele exceder muchas veces las atribuciones del cargo del responsable de industrias culturales y creativas.

Esta etapa inicial debería, además, sentar las bases que le permitan:

Desarrollar una potente actividad comunicativa para que las personas y organizaciones relacionadas con las industrias culturales y creativas conozcan las tareas que se realizan, y los proyectos que se quieren implementar.Iniciar la formalización de convenios u otros tipos de acuerdo con aquellas instituciones y sectores sociales involucrados en los procesos de desarrollo de las industrias culturales y creativas. Esto incluye aquellos acuerdos realizados en el interior del propio gobierno, por ejemplo, incorporando a las empresas del sector a los mecanismos generales de financiación pública para microempresas.Elaborar un discurso en el cual se expongan con claridad los intereses estratégicos que están en juego dentro del campo de las industrias culturales y creativas, y se defiendan las posiciones adoptadas por cada organización con sólidos argumentos culturales, económicos y sociales.

Para planificar

  • Es conveniente que la planificación sea explícita. La forma más adecuada es a través de un documento escrito que puedan conocer las personas y las organizaciones de los distintos sectores involucrados. Este documento no tiene que ser excesivamente largo, ni incluir otra cosa que lo que cada organización se propone hacer, expresándolo de manera concreta, ordenado en relación con su importancia y en plazos predeterminados.
  • La redacción ocupará las primeras semanas de tarea, pero servirá de guía durante toda la gestión. Ahorrará mucho tiempo, mejorará la capacidad de decisión y permitirá contrastar los resultados que se obtengan en la realidad con los que se planearon.
  • A través del texto, también, se podrán corregir las políticas, modificando con nuevas decisiones aquellas que no hubieran dado los resultados esperados.
  • Es recomendable distribuir las actividades y acciones en un cronograma que distinga las que se deben realizar a corto plazo de las que se necesitan desarrollar en un medio o largo plazo.
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