Priorizar

Priorizar es tomar decisiones sobre la ruta a seguir, tomando en cuenta el corto, el medio y el largo plazo. Es un proceso que requiere contar con suficiente información para analizar los posibles escenarios de futuro, calculando costos, oportunidades y riesgos.

El objetivo final es establecer una jerarquía (tanto en términos de tiempo como de presupuesto) entre las distintas estrategias de fomento que se desean implementar.

La tarea es difícil, pues las presiones y condicionamientos recibidos, tanto internos como externos, pueden dar la sensación de que todas las políticas son igualmente prioritarias. Aquí toma sentido y valor el diagnóstico realizado, pues dicha herramienta ha permitido alcanzar un grado importante de conocimiento sobre la situación de las industrias culturales y creativas en un momento y un lugar determinado.

Por segunda vez, se presenta la misma pregunta inicial: ¿por dónde empezar? O quizá, de forma más precisa: ¿cuál es la estrategia más adecuada? ¿Cómo aprovechar las circunstancias políticas y las oportunidades que ofrecen la industria y el mercado para hilvanar la consecución de objetivos a mediano y largo plazo?

Las preguntas ya no están dirigidas a la forma de organizar la gestión, sino a determinar cuál es la secuencia más adecuada para implementar sobre un campo concreto las políticas de fomento. Ese ordenamiento no es conveniente realizarlo de manera aleatoria, pues para la eficiencia de la gestión no resulta igual comenzar con una política que con otra, al menos por tres razones:

  • Los recursos disponibles no son infinitos ni pueden disponerse de ellos al mismo tiempo; además, seguramente, no alcanzarán para satisfacer todo lo demandado.
  • Existirán políticas y acciones cuya ejecución será más urgente que otras, por razones sociales o políticas.
  • Se deben tomar en cuenta consideraciones de orden técnico, inherentes a cada una de las estrategias, las cuales se tienen que respetar para poder alcanzar los objetivos esperados.

Tomar decisiones: entre la misión y la oportunidad

El responsable de diseñar e implementar las políticas proviene de un sector cualquiera de las industrias culturales (la producción fonográfica o la exhibición escénica, por ejemplo), donde ha desarrollado la mayor parte de su carrera profesional, por lo que conoce perfectamente el mapa del campo, la problemática que aqueja al sector y las soluciones que podrían aportar determinadas políticas públicas. Como responsable de ellas, tiene en sus manos la facultad de implementarlas. Es decir, ha pasado “al otro lado del mostrador”.

Al mismo tiempo, los principales actores de los otros sectores de las industrias culturales y creativas –cámaras de empresarios, sindicatos, asociaciones profesionales– reclaman su ayuda: cada uno de ellos “sabe” qué políticas de fomento necesita su propio sector y presentan sus argumentos para lograr el mayor beneficio posible y en el plazo más breve.

¿Cómo resolver esas tensiones? Por principio, las políticas públicas de fomento no deben dejar a ningún sector desprotegido o fuera de su alcance; deben otorgar fortaleza y cohesión al conjunto (de alguna manera todos deben recibir algún tipo de aliento o apoyo). 

El proceso de priorización puede tener componentes más o menos racionales o subjetivos. Adoptar una metodología que fundamente la decisión sobre bases de transparencia y racionalidad contribuye en gran medida a disminuir tensiones, pues brinda la posibilidad de explicar por qué se ha priorizado la adopción de tal o cual política respecto de otras. Es conveniente analizar la situación del sector en su totalidad, sus lógicas e interacciones, para encontrar la secuencia de implementación más adecuada.

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