Diálogo y reconciliación

Reanudar los lazos entre la población concernida, su historia y sus filiaciones culturales, facilitar la reapropiación del patrimonio dañado o que es causa de conflicto como un patrimonio común: ésas son las bases de un diálogo y de una reconciliación posible.

La acción requiere además una mediación destinada a crear las condiciones óptimas para apaciguar las relaciones entre comunidades.

Se trata de formar a los jóvenes gracias a materiales de información adecuados, particularmente en forma escrita o audiovisual, con miras a desarrollar su sensibilidad y sus competencias interculturales. Esos jóvenes podrían convertirse a su vez en mediadores culturales, jóvenes que viven y practican la diversidad cultural y el diálogo en su vida cotidiana. En este contexto, los mecanismos de alerta constituyen un instrumento importante para el apaciguamiento o la resolución de los conflictos que se suelen atribuir a la cultura.

Un lugar de acción privilegiado: la ciudad, laboratorio intercultural y espacio de prevención de conflictos.

Por su permeabilidad a todas las tendencias, por la presencia en ellas de poblaciones llegadas de los cuatro puntos cardinales, las megalópolis son un crisol donde se fabrican las más ricas mezclas interculturales. Este lugar tradicional de intercambio y de innovación cultural concentra también la mayor parte de los males que sufren las sociedades modernas: desempleo, pobreza, criminalidad, escasez de infraestructuras y servicios, graves ataques contra el medio ambiente. Las ciudades han de encontrar los mecanismos de salvaguardia de la ciudadanía y de la solidaridad que tiende a cuestionar la globalización.

Mediación postconflicto

La mediación en situación de posconflicto trata de establecer las condiciones óptimas para apaciguar las relaciones entre comunidades. Con este motivo la UNESCO ha lanzado el proyecto "Hacia una identidad plural en zonas de tensión intercomunitaria". 

Dicha acción adopta principalmente la forma de talleres de formación para los jóvenes, con la misión de preparar y promover material informativo adaptado, en particular en forma escrita o audiovisual, con objeto de desarrollar su sensibilidad y sus competencias interculturales. Esos jóvenes podrían convertirse a su vez en mediadores culturales que viven y practican la diversidad cultural y el diálogo en su vida de todos los días. En este contexto, los mecanismos preventivos de alerta son un instrumento importante para el apaciguamiento o la resolución de los conflictos frecuentemente imputados a la cultura. Una primera experiencia ha tenido ya lugar en Europa sudoriental.

Principio de la página