24.08.2012 - Natural Sciences Sector / A World of Science

Un nuevo comienzo para los exsoldados ruandeses

© REMA. Soldados desmovilizados, entre ellos un gran número de mujeres, se forman en el marco del proyecto de reforestación

Miles de ruandeses del distrito de Rubavu quedaron sin hogar en los últimos años, a raíz de las inundaciones y deslizamientos de tierra causados por las lluvias inusualmente intensas. En marzo de este año, Noeline Raondry Rakotoarisoa, del Programa el Hombre y la Biosfera de la UNESCO, se dirigió a la provincia occidental de Ruanda para constatar por sí misma en qué momento se encontraba la rehabilitación de una de las zonas más afectadas, el Monte Rubavu. Quince meses antes, la UNESCO había financiado un curso de siembra de árboles para 70 soldados desmovilizados, entre ellos un gran número de mujeres, en el marco del programa Una Sola ONU.

El Monte Rubavu se encuentra en Gisenyi, ciudad de más de 100 000 habitantes, que comparte con la República Democrática del Congo el lago más elevado de África, el lago Kivu. La vertiente estuvo cubierta en otro momento con una rica vegetación, pero al cabo del tiempo, los árboles fueron talados para dar paso a la urbanización y a una agricultura de subsistencia. Cuando cayeron las lluvias torrenciales en abril de 2010, los suelos no retuvieron nada. El deslizamiento de tierra que siguió arrasó las casas y con ellas los medios de vida de 1 184 familias.

El gobierno inició entonces un programa de reubicación para las personas sin hogar. Como el monte Rubavu en lo adelante estaba considerado demasiado inestable para el desarrollo urbano, se decidió reforestar su vertiente y hacer allí un parque de diversiones.
En diciembre de 2010, la UNESCO financió un curso de capacitación de cinco días para la población. «Aunque la mayoría de los habitantes del distrito fueran pequeños agricultores», dice la Sra Raondry Rakotoarisoa, «privilegiamos deliberadamente a los soldados desmovilizados con el objetivo de darles calificaciones comerciales en el mercado». El curso fue organizado por la Oficina de Ruanda de gestión ambiental (REMA), quien también supervisa la rehabilitación del sitio.

Los estudiantes descubrieron el interés de nivelar las pendientes abruptas para dar cabida allí a las terrazas planas para que la lluvia penetre en lugar de escurrirse en la superficie. Los ex soldados aprendieron a sembrar un bambú endémico, que se afianza sólidamente en los suelos y crece tan rápido que puede colonizar una pendiente de la montaña en unos meses. Las variedades de árboles ornamentales, como la Jacaranda, también fueron sembradas en terrazas para proporcionar sombra, así como palmeras y árboles frutales como la papaya. Los estudiantes también aprendieron a alinear las terrazas reutilizando las piedras de las casas demolidas.
El elemento teórico del curso incluye instrucciones sobre cómo llevar a cabo un pequeño comercio. Los participantes aprendieron a crear y administrar los viveros de árboles. Fueron formados para organizarse en cooperativas y responder a las ofertas emitidas por el REMA para el abastecimiento al distrito de jóvenes plantas.

«Al visitar el Monte Rubavu en marzo de este año», dijo la Sra Raondry Rakotoarisoa, «tuve el placer de constatar los progresos de la rehabilitación. No me limité a reunirme con los alumnos, también me reuní con los beneficiarios indirectos, los empleados por el distrito desde el año pasado para sembrar el pasto kikuyo (Pennisetum clandestinum) y reforestar la zona. Esta hierba es ideal para rehabilitación de los suelos, ya que es rica en nutrientes. Además, el césped blando que produce puede, cuando se le corta, alimentar al ganado».

El proyecto forma parte del plan general del REMA de sensibilización al medio ambiente y de creación de vínculos con la población. La Rehabilitación de Monte Rubavu deberá estimular la economía al devenir una segunda atracción turística, además del lago Kivu.




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