Protección de los yacimientos

Para salvaguardar los yacimientos arqueológicos sumergidos hay que supervisarlos de un modo eficaz y, con frecuencia, incluso es necesario prever algún tipo de protección física.

Supervisión

Existen varias herramientas que pueden ayudar a supervisar los yacimientos arqueológicos de modo eficaz:

  • Zonas protegidas y boyas de delimitación: permiten definir las zonas protegidas. Comprenden paneles informativos que advierten a los intrusos de las sanciones previstas. Aun cuando se utilicen, sigue siendo necesario contar con vigilantes y policía. 
  • Boyas sónar: flotan amarradas en el agua para marcar una ubicación. Pueden advertir de un peligro o indicar un canal de navegación que transmite información a una estación base situada en tierra firme. Pueden instalarse en el perímetro de un yacimiento arqueológico sumergido de modo que se active una alarma cada vez que una embarcación penetre en una zona concreta. También existe la posibilidad de que, a su vez, la alarma active una cámara o se obtenga una imagen de satélite que transmita información sobre el intruso a las autoridades competentes. 
  • Supervisión por satélite: los movimientos de las naves en el interior de las zonas protegidas que contienen patrimonio cultural subacuático pueden controlarse por satélite (a modo de ejemplo, véase el proyecto español Vyamsat). En este tipo de sistemas, se utilizan los satélites para tomar imágenes de alta resolución de determinadas zonas marítimas y se elabora un mapa cartográfico. De este modo, se pueden seguir los cambios de ubicación de las naves y detectar las que penetran dentro de los límites de las zonas protegidas. Las imágenes se procesan en una base de datos que contiene software de geografía, cartografía digital, gráficos y tecnología de localización. Los datos recogidos pueden utilizarse como prueba ante los tribunales.

Protección física de los yacimientos:

Aunque no sean objeto de excavaciones ni intrusiones, los yacimientos corren el riesgo de sufrir daños a causa del impacto del oxígeno y de las agresiones de organismos y elementos químicos presentes en el agua. Entre los procesos de degradación inmediata de un objeto o estructura que pueden provocar incluso su destrucción total y absoluta figuran la infiltración en los poros, la corrosión, la colonización por parte de las algas y la erosión. Una vez realizadas la prospección, la evaluación y el inventario de un yacimiento, es posible que, ya sea por su importancia o por su fragilidad, éste necesite protección de las intrusiones o la degradación.

Los dispositivos de protección física permiten disuadir a los intrusos y limitar los daños provocados por los factores ambientales, como son las bacterias, las bromas o las tormentas. Existe una gran variedad de dispositivos de este tipo, por lo cual se puede elegir el más adecuado según las características del yacimiento.

Éstos son algunos de los métodos disponibles:

  • Recubrimiento con capas de arena: se pueden utilizar capas de arena para cubrir un yacimiento excavado. Para producirlas, basta con invertir la posición del tubo de evacuación de la bomba de agua que se había utilizado para extraer los sedimentos y volver a bombear las capas sobre las estructuras. Sin embargo, esta opción puede generar problemas en caso de que en el futuro se quieran volver a retirar las capas de arena. 

  • Sacos de arena: los restos pueden cubrirse utilizando sacos de arena y, por encima de éstos, capas de arena. En general, los sacos de arena sólo protegen parte de la estructura y pueden resultar demasiado pesados y rígidos.

  • Lonas y redes: los yacimientos también pueden recubrirse con una lona de tela resistente al desgaste (por ejemplo, redes de polipropileno) para crear una barrera entre los objetos y el elemento que los cubre; para estabilizar el yacimiento, se pueden utilizar pesos, como por ejemplo sacos de arena. Se trata de un método barato y eficaz para proteger los yacimientos de los daños provocados por las anclas y los saqueos y para conservarlos en un estado aceptable. Si se coloca una red de este tipo sobre un yacimiento sin que quede demasiado tensa, las corrientes de la marea desplazarán los sedimentos por encima del fondo marino y éstos penetrarán en los agujeros de la red y se irán depositando sobre el yacimiento hasta cubrirlo por completo en el plazo de unas semanas; de este modo, el yacimiento quedará protegido de la abrasión, la socavación y los ataques de los bromas. Se trata de un método relativamente económico utilizado, por ejemplo, en Sri Lanka para cubrir el pecio del Aavondster. 

  • Redes protectoras de metal: este tipo de protección se puede utilizar para la conservación física de los yacimientos arqueológicos que corren un gran riesgo de sufrir actos de vandalismo o bien como solución temporal mientras no resulta posible cubrirlos con otros medios de protección más efectivos. Para ello, pueden utilizarse redes de hierro simples reforzadas o fijadas al suelo mediante bloques de cemento. Al cabo de un tiempo, las redes quedan totalmente cubiertas por los organismos marinos, lo cual impide el acceso a lo que queda debajo.

  • Jaulas: las jaulas que cubren los yacimientos sumergidos vulnerables se han revelado como un método eficaz no sólo como protección física, sino también como elemento disuasorio de los intentos de saqueo. Tanto la eficacia como la duración de este tipo de protección dependen considerablemente de los materiales utilizados y de la fijación de la jaula al suelo (pueden colocarse sobre una primera capa de arena). Si se realizan operaciones de mantenimiento y limpieza, los submarinistas pueden visitar los yacimientos y mirar desde fuera de la jaula o incluso entrar en ella si cuentan con el permiso correspondiente. De este modo, se puede desarrollar una colaboración con los centros de buceo de la zona, que pueden solicitar una autorización para visitar el yacimiento en sus expediciones de buceo a cambio de vigilarlo o a cambio de una cierta cantidad destinada a tareas de protección. 
    • Ejemplos de protección con jaulas:
      Croacia: se instalaron jaulas de metal en 15 ubicaciones como mínimo. Asimismo, se firmaron contratos con los centros de buceo locales en virtud de los cuales éstos se encargan de controlar y mantener limpias las jaulas a cambio de la posibilidad de entrar en ellas abonando sólo una pequeña suma. A largo plazo, estos ingresos pueden utilizarse para desarrollar un sistema de protección autosostenible.
      España: para proteger dos naves fenicias encontradas en la Playa de la Isla (Mazarrón, junto al Museo de Cartagena) se instalaron dos cajas fuertes. Dichas cajas constan de cuatro paredes verticales de plancha de acero clavadas en el fondo marino. En la parte superior de la caja figura una superficie horizontal de gran tamaño que cubre el pecio. Dicha superficie está formada por planchas de metal extraíbles para facilitar la realización de investigaciones en el futuro.

Gestión a largo plazo de los yacimientos

Los gestores de recursos culturales tienen la responsabilidad de proporcionar los medios profesionales y técnicos necesarios para llevar a cabo un control y un seguimiento periódicos de los yacimientos para reducir al mínimo su deterioro y preservar el patrimonio cultural subacuático para su investigación y disfrute. Es por ello que resulta recomendable elaborar un plan de gestión de los yacimientos a largo plazo.

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