El proyecto de un museo subacuático en Alejandría

 

Los mares que rodean la ciudad de Alejandría, de más de 2000 años de antigüedad, han sido testimonio de muchos acontecimientos históricos de gran importancia. Esta zona está relacionada con figuras tan célebres como Alejandro Magno, la Dinastía Ptolemaica y Cleopatra VII, así como con Napoleón y Nelson. La bahía alberga las ruinas del famoso Faro de Alejandría, una de las siete maravillas del mundo, así como las del palacio de la Dinastía Ptolemaica. Asimismo, la cercana bahía de Abukir fue el escenario del hundimiento de ciudades antiguas como Canopo y Heraklion y, más recientemente, en tiempos de Napoleón, de tres batallas navales que sembraron de pecios el fondo marino. Los primeros indicios de la existencia de un patrimonio cultural subacuático importante en las bahías oriental y occidental de Alejandría se detectaron a principios del siglo XX. Sin embargo, pasaron muchos años hasta que se iniciaron excavaciones arqueológicas propiamente dichas.

Implicación de la UNESCO desde los años 60

La UNESCO se interesa por la conservación y la protección de los yacimientos subacuáticos de Alejandría desde hace más de 40 años. En un primer momento, la organización se fijó en estos yacimientos gracias a la publicación de estudios científicos y en especial a Kamel Abul-Saadat, el primer arqueólogo subacuático de Egipto, quien aprendió el oficio de manera autodidacta y fue uno de los pioneros que descubrió los restos.

Tras la guerra de 1967, en la que la zona costera de Alejandría se transformó en zona militar y, por lo tanto, se prohibió su exploración, en otoño de 1968 la UNESCO envió a Alejandría una misión de prospección formada por la submarinista y arqueóloga Honor Frost y el geólogo Vladimir Nesteroff. Tras explorar el yacimiento, ambos confirmaron que tanto las ruinas de una parte del Faro de Alejandría como los restos de edificios sumergidos del palacio de Alejandro y la Dinastía Ptolemaica eran de enorme interés histórico e internacional. Tras la guerra, las actividades quedaron paralizadas durante más de 10 años, pero el informe detallado elaborado por Frost y Nesteroff sirvió como base para las excavaciones que se realizaron más adelante.

Excavaciones del Faro de Alejandría y el Palacio de Ptolomeo

A principios de los 90, el Consejo Supremo de Antigüedades de Egipto tomó medidas para proteger de la erosión la Ciudadela de Quait Bey de Alejandría, situada en la bahía oriental. Es por ello que, a lo largo del perímetro noreste del yacimiento (el más vulnerable), se depositaron 180 bloques de cemento, cada uno de los cuales pesaba varias toneladas. Sin embargo, sin saberlo se estaba construyendo un muro de cemento sobre los restos del Faro de Alejandría.

Al descubrir el problema, en 1997 las autoridades egipcias y la UNESCO organizaron conjuntamente un taller sobre arqueología submarina y gestión de costas que desembocó en la elaboración de un plan de actuación para proteger la ciudadela sin destruir los restos del faro y quitar el dique sumergido que alteraba el yacimiento del faro.

De 1994 a 1998,  un equipo francoegipcio inspeccionó las ruinas sumergidas del faro y otros restos de la bahía de Alejandría para elaborar un mapa topográfico que aclarase las cartas náuticas de Abul-Saadat y los informes elaborados para la UNESCO por Honor Frost. Fue entonces cuando se descubrió que el yacimiento tenía una extensión enorme (2,5 hectáreas) y comprendía aproximadamente 2500 elementos arquitectónicos de piedra de interés arqueológico.

En los años siguientes, otro equipo internacional realizó trabajos arqueológicos en el yacimiento del palacio de Ptolomeo y determinó su ubicación exacta. Además, recogió información histórica muy valiosa y encontró grandes piezas de mortero y piedra caliza, evidencia de que en algún momento se había producido un terremoto importante.

El problema de la contaminación

La bahía donde se encuentra el patrimonio subacuático de Alejandría está muy contaminada, lo cual no sólo enturbia el agua y dificulta la contemplación de los objetos, sino que además acelera su erosión. Las misiones del Programa Hidrológico Internacional de la UNESCO, organizadas en 1998 y 1999 en colaboración con las autoridades egipcias, tenían como objetivo evaluar la situación centrándose en la gestión de los recursos hídricos y las aguas residuales. Asimismo, se organizó una conferencia internacional en la cual expertos internacionales discutieron los resultados y elaboraron recomendaciones para desarrollar una solución exhaustiva.

Planes para un museo subacuático

En 1998, las autoridades egipcias y la UNESCO patrocinaron una segunda misión de expertos internacionales dedicada a examinar las distintas opciones de conservación y desarrollo de los yacimientos arqueológicos subacuáticos de Alejandría. Tras consultar con las autoridades y los expertos egipcios, se recomendó desarrollar como museo submarino la Fortaleza de Quait Bey y, eventualmente, también los yacimientos del puerto oriental. Asimismo, se planteó la clasificación de estos yacimientos como Patrimonio Mundial.

Es por ello que en 2006 la UNESCO y el Ministerio de Cultura de Egipto organizaron un Taller Internacional para estudiar la posibilidad de crear un museo subacuático a raíz del cual se recomendó la elaboración de un estudio preliminar.

Dicho estudio, que se iniciará en 2009, intentará determinar si resulta factible construir un museo semisumergido para exponer el patrimonio de la Bahía de Alejandría in situ de conformidad con los principios científicos y éticos de la Convención sobre la Protección del Patrimonio Cultural Subacuático (2001) de la UNESCO. La UNESCO ha creado un Comité Consultivo Científico Internacional que reúne a grandes expertos de todo el mundo y que contribuirá a realizar el estudio preliminar.

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