Coloquio Científico Internacional sobre los Factores que impactan en el patrimonio cultural subacuático
Durante siglos, los yacimientos arqueológicos en tierra han sido víctimas del saqueo y la explotación comercial. La UNESCO ha luchado para protegerlos. Hoy en día, la protección del patrimonio mundial terrestre ha mejorado mucho. Sin embargo, su legado subacuático continúa siendo destrozado, y la situación se está volviendo cada vez más alarmante. Con motivo del Décimo Aniversario de la Convención para la Protección del Patrimonio Cultural Subacuático, la UNESCO organizará un Coloquio Científico sobre los Factores que impactan en el patrimonio subacuático (Bruselas, 13 y 14 de diciembre de 2011) que será seguido por una Reunión Regional sobre la Convención.

© UNESCO/E. Trainito
Pecio del Pollockshields
Hace diez años, la UNESCO adoptó una Convención para unir a los Estados en su esfuerzo por salvaguardar los yacimientos arqueológicos sumergidos. Con motivo de su aniversario, la UNESCO reunirá 200 científicos expertos para hacer una puesta en común sobre la situación. Sopesarán los peligros que amenazan el patrimonio cultural subacuático, además de discutir temas como la extensión de la explotación comercial y el saqueo sobre pecios antiguos, la cuantificación del daño causado por la pesca de arrastre en yacimientos prehistóricos, el impacto del turismo sobre ciudades sumergidas o los desafíos que supone la contratación de los servicios de arqueología.
El coloquio de Bruselas se organiza con motivo del Décimo Aniversario de la Convención. La Convención es la mayor herramienta legal que protege los yacimientos arqueológicos sumergidos en los océanos del mundo, en los ríos y en los lagos. Es de capital importancia que los Estados se adhieran a este tratado e implementen sus directrices éticas y científicas.

© A. Vanzo/UNESCO
Pecio de el Togo
El hecho de que estos yacimientos estén bajo el agua no debe cambiar la manera en la que preservamos las huellas de nuestros ancestros. Sin embargo, la imaginación pública está a menudo conectada con la imagen fascinante del cazador de tesoros, que encuentra cofres llenos de oro en barcos piratas hundidos. Muchas películas y libros promocionan esta idea, al igual que algunos videojuegos y revistas llamativas. Así, más de 300 pecios importantes, con suficientes materiales como para llenar un mueso, han sido expoliados y explotados comercialmente durante los últimos años. Desafortunadamente, los materiales extraídos nunca fueron expuestos en museos pero sí vendidos a cambio de beneficios económicos, dentro de una completa legalidad.

© E. Trainito/UNESCO
Pecio antico, Italia
A esta caza de tesoros debemos añadir otro factor reciente que amenaza los yacimientos arqueológicos sumergidos: aquel producido por el desarrollo industrial. Por ejemplo, determinados sistemas de pesca, como la pesca de arrastre, han demostrado ser muy dañinos -como se puede ver en los lechos marinos de las costas italianas o del norte del Adriático. Desde la introducción de los barcos de pesca impulsados por motores, cada metro cuadrado del suelo marino ha sido dañado al menos tres veces.
El impacto de esta actividad sobre los restos de barcos hundidos es similar al impacto de la agricultura sobre los yacimientos en tierra –con la diferencia de que no hay una normativa específica o medidas de salvaguarda para los yacimientos subacuáticos.
Las actividades industriales desarrolladas en zonas cercanas a la costa tienen un impacto similar. Las construcciones portuarias, excavaciones de túneles de metro, tendidos de gaseoductos o la creación de instalaciones turísticas como las islas en forma de palmera, por ejemplo, destruyen los frágiles yacimientos sumergidos. Más de 36 pecios han sido hallados en el desarrollo del proyecto del metro de Estambul, y un pecio del siglo XVIII ha tenido que ser desplazado en el Báltico a causa del tendido de un gaseoducto. Mientras en estos dos casos las empresas constructoras comprendieron la importancia de los yacimientos y cooperaron por preservar el patrimonio, no es algo común en otros casos. Las empresas no se dan cuenta de los yacimientos que ellas mismas destruyen o, simplemente, no les importan. Un barco australiano fue excavado por una grúa en las aguas de la bahía donde había estado durante años. Las maderas del barco colgando de la pala excavadora fueron la primera señal de la existencia del pecio; pero por desgracia, ya era demasiado tarde.
La Convención de la UNESCO de 2001 para la Protección del Patrimonio Cultural Subacuático hace hincapié en la mitigación de estas actividades y en la toma en consideración del patrimonio dentro de los proyectos industriales. Pero se necesita más información sobre la naturaleza y la extensión de los desafíos a los que nos enfrentamos. El coloquio de Bruselas es un gran avance en este sentido.


