La amenaza de la explotación comercial para el patrimonio cultural subacuático

Objetos de porcelana de la explotación comercial del naufragio Tau Co Ca Mau a la venta en una tienda en el Reino Unido © U. Guerin

La explotación comercial es la recuperación lícita de artefactos de un sitio patrimonial con el objetivo de ponerlos a la venta. Este fenómeno se observa especialmente en sitios arqueológicos subacuáticos. Las operaciones de explotación comercial violan regularmente las normas científicas de excavación de sitios arqueológicos, ya que se centran en la recuperación de materiales valiosos. Aunque pocos naufragios tienen riquezas comerciales, los cazadores de tesoros comerciales, a pesar de sus excavaciones de estos sitios, los destruyen en su búsqueda.

A pesar del daño causado por la ventaja obtenida por las cacerías comerciales de tesoros, la pérdida del patrimonio supera en gran medida las ganancias financieras que un Estado puede lograr mediante la emisión de permisos de salvamento. En las Bahamas, por ejemplo, sólo un pago fue recibido por el Gobierno después de que se emitieron 71 permisos durante 27 años de procesos de recuperación. Este fue sólo un pago relativamente pequeño ganado, mientras que decenas de sitios patrimoniales más importantes de la región fueron destruidos por completo.

Vídeos de presentación de expertos sobre la protección de los sitios del patrimonio cultural subacuático (inglés)

Folleto sobre el pillaje (inglés)

Por otra parte, las grandes empresas dedicadas a la caza del tesoro suelen participar en fraude, evasión de impuestos y lavado de dinero. La promesa inflada de valiosos cargamentos se utiliza como un truco fraudulento para atraer a los inversores ingenuos y obtener permisos. En realidad, la explotación comercial no trae ventajas para los Estados. Prefieren establecer una peligrosa precedencia que permita la destrucción intencionada y la venta de la herencia de la humanidad.

La Convención de 2001 estipula en su artículo 2.7 como principio general que el patrimonio cultural subacuático no debe ser explotado comercialmente. Esta regulación está en conformidad con los principios morales que ya se aplican al patrimonio cultural en tierra. No debe entenderse que impide la investigación arqueológica, si es por instituciones gubernamentales o por empresas privadas que posean un permiso de la autoridad competente, o por un acceso turístico pagado.

Todo Estado que intente proteger el patrimonio subacuático del mundo de la explotación comercial tiene interés en ratificar la Convención de 2001. Con esta ley no sólo se prohíbe la explotación, sino también la posterior venta y tráfico de artefactos recuperados no éticamente.

Algunos casos recientes de explotación comercial del patrimonio subacuático:

El naufragio de Cirebon (explotación comercial) - Indonesia: En 2003, pescadores indonesios locales capturaron cerámicas chinas en sus redes en el mar de Java septentrional, frente a Cirebon, Indonesia. Estos objetos pertenecían a un naufragio, que se hundió a principios del primer milenio, al transportar Yue yao (Yue ware), una porcelana producida en la antigua región de Yue, China. En abril de 2004, el naufragio de Cirebon fue explotado comercialmente por una empresa privada belga, asistida por un museo belga. Se recogieron unas 500.000 piezas de la carga. Sin embargo, se arrojaron la mitad de los objetos (250.000) al océano para destruirlos, ya que con ellos no obtendrían un buen precio de mercado, requerían demasiado esfuerzo de conservación y no debían dejarse a los saqueadores locales para venderlos. La explotación comercial devastó el sitio del siglo X, dañó la mayoría de los artefactos y destruyó muchos, incluido el casco. La mayor parte de la colección de artefactos dejó Indonesia en 2013 para ser vendida en el mercado internacional. El hallazgo del pecio de Cirebon fue importante debido a la gran variedad de artículos, religiosos y otros, encontrados en el naufragio (destruido en gran parte).

The Belitung Wreck (explotación comercial) - Indonesia: El naufragio indonesio Belitung fue explotado comercialmente y destruido en 1998. La carga fue vendida a una entidad privada en Singapur. La cuota de fondos que se dio a Indonesia, a pesar de una disputa legal, fue mínima. Indonesia perdió un naufragio extremadamente raro que podría haber proporcionado información científica y fomentado el desarrollo sostenible. Un museo marítimo cerca del sitio del naufragio podría haber atraído turistas y generado empleo local. Sin embargo, los artefactos que habrían constituido una colección del museo fueron vendidos y no queda nada del naufragio. El casco del naufragio está devastado. Una exposición inicialmente planeada de los hallazgos en la Galería Freer Sackler del Smithsonian fue detenida por el museo, teniendo en cuenta la recuperación antiética de los hallazgos. El naufragio indonesio de Belitung fue el único dhow del siglo IX que se haya encontrado.

Naufragios antiguos portugueses (explotación comercial) - Mozambique: Varios sitios portugueses de naufragio fueron explotados por una empresa comercial frente a la Ilha de Mozambique. Hoy en día los sitios están desnudos de todo el material natural y están expuestos. Muchos de los preciosos artefactos históricos, testimonio de la primera navegación marítima, fueron vendidos para ser fundidos con el fin de servir en la producción de micro-chips. Después de una evaluación en profundidad del trabajo de los cazadores de tesoros, el gobierno de Mozambique detuvo sus actividades. Los primeros naufragios portugueses descubiertos en África son testigos importantes de los primeros esfuerzos europeos de colonización y de la competencia para encontrar el camino hacia la India.

Panamá San José Naufragio (explotación comercial) - Panamá: En 2015, el Órgano Asesor Científico y Técnico de la UNESCO de la Convención de 2001 cooperó con las autoridades panameñas para examinar el estado del sitio del naufragio San José, galeón español que se hundió en el archipiélago De Las Perlas en el siglo XVII. Los cazadores de tesoros que trabajaban en el San José habían creado enormes agujeros en el fondo del mar usando deflectores de lavado de hélice, habían recuperado todos los artefactos que se encontraban en el área sin suficiente análisis y documentación e igualmente sin ninguna pregunta realtiva a una investigación por ser contestada tras la actuación en el pecio. Ellos limpiaron tan fuertemente los artefactos de plata que casi parecían innaturales, mientras que los artefactos menos vendibles no habían recibido ningún tratamiento de conservación. El hallazgo de San José habría proporcionado una ocasión ideal para el establecimiento de una exposición en el museo para Panamá.

 

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