Información al público (Norma 35)

Las actividades dirigidas al patrimonio cultural subacuático son muy diversas. Pueden ser exploraciones minuciosas o excavaciones exhaustivas, pero también pueden tener por objeto la consolidación o la facilitación del acceso. Sea cual sea su propósito, una vez que han concluido las labores de investigación, planificación, logística, exploración, excavación, restauración, análisis, conservación, gestión y elaboración de informes, es imprescindible compartir los resultados con el público.

 La Norma 35 estipula que en los proyectos se deben prever actividades de educación y difusión de los resultados. Para ello es recomendable:

  1. Asegurarse de que al menos un miembro del equipo tiene experiencia en la difusión pública de información arqueológica.
  2. Responsabilizar al arqueólogo público del proyecto de la creación de programas de difusión y educación para garantizar que no se pasa por alto este requisito. 
  3. Asegurarse de que en el presupuesto del proyecto se dispone de los fondos necesarios para la elaboración y producción de material dirigido al público.
  4. Acordarse de incluir aquí al público en general y no sólo a los buceadores deportivos.
  5. Plantear métodos innovadores de educación pública: ¡Se puede implicar al público de muchas maneras!

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Razones para informar al público

Inutilidad de la investigación

La investigación arqueológica es baladí si los resultados no se comparten. Los arqueólogos deben difundir la información nueva entre la comunidad científica y académica para ampliar los objetivos científicos de identificación y comprensión de los cambios culturales y de la conducta humana en el pasado. La arqueología tiene la función excepcional de ampliar nuestro conocimiento sobre la gente corriente del pasado y no únicamente sobre los reyes y generales que suelen protagonizar las crónicas históricas. Esta conexión con la sociedad de otro tiempo es un medio para involucrar a la sociedad actual.

El interés público

El éxito de los programas televisivos, películas, libros y otras publicaciones centradas en la arqueología y la historia atestigua el interés público por nuestro pasado. La producción de información bien documentada y presentada y dirigida al público en general es una herramienta poderosa para garantizar que el público dispone de información precisa e interesante, frente a la “información” simplista, exagerada y a veces errónea que divulgan los medios y organizaciones más interesadas en los beneficios derivados del patrimonio que en su conservación. La educación eficaz del público asegura la longevidad de la arqueología, al promover el apoyo a esta disciplina.

El derecho de información

En muchos casos, el público tiene derecho a conocer la información arqueológica. Cuando los yacimientos están situados en terrenos públicos o las investigaciones arqueológicas se llevan a cabo con fondos procedentes del erario público, por ejemplo, la gente tiene derecho a saber qué pasa, cómo se emplea su dinero y cuáles son los resultados de la inversión. La programación pública que emplea producciones de calidad para tratar los trabajos arqueológicos tiene dos funciones. Por un lado, ilustra el valor del trabajo realizado. Por otro lado, demuestra la necesidad de la investigación arqueológica para evitar la destrucción de los yacimientos de patrimonio cultural y la consiguiente pérdida de información sobre este patrimonio.

Desde un punto de vista conceptual, la idea de que todo el mundo tiene el derecho fundamental de conocer su propio pasado es un argumento de peso para compartir la información arqueológica con el público. En algunos círculos de arqueólogos –como sucede en otras torres de marfil de la ciencia– ha habido cierta tendencia a acaparar la información o pensar que el público es, hasta cierto punto, incapaz de comprender los principios de la arqueología. Esta postura no es sólo elitista sino también corta de miras. En realidad, sensibilizar a un público amplio sobre la importancia de la arqueología e informarlo de las investigaciones realizadas es el mejor modo de fomentar la protección, preservación y conservación de sitios de patrimonio cultural insustituibles.

No todos los miembros de un equipo científico son buenos comunicadores, pero no por ello son menos valiosos para la investigación. En cualquier caso, eso no justifica que su trabajo no se divulgue. Por ello es aconsejable compensar sus carencias con las virtudes de otros miembros del equipo más dotados para la divulgación pública de la arqueología. 

Turismo y patrimonio

Además de todo lo dicho, el turismo vinculado al patrimonio es uno de los sectores de mayor crecimiento de esta industria, y los visitantes valoran mucho la oportunidad de experimentar de primera mano los yacimientos auténticos y admirar los objetos que contienen para conectar con su pasado. El fomento del acceso del público al patrimonio arqueológico in situ es una de las directrices de la UNESCO (véase la Norma 7), y responde al principio de que el patrimonio tiene un valor excepcional para la humanidad. Además, el turismo vinculado al patrimonio proporciona beneficios económicos considerables a la comunidad local. A menudo los visitantes saben de la existencia del yacimiento gracias a presentaciones públicas de proyectos y hallazgos arqueológicos. El interés así creado fomenta el turismo y el conocimiento público del patrimonio.

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Ventajas de la información pública

Educar al público sobre los objetivos de la arqueología y los resultados de la investigación arqueológica tiene muchas ventajas, sobre todo en el caso del patrimonio cultural subacuático. Después de padecer tantos años la información distorsionada de los medios y la propaganda de los buscadores de naufragios comerciales, gran parte del público no entiende la diferencia entre la arqueología científica y la búsqueda de tesoros. Buceadores a los que jamás se les ocurriría romper un ladrillo de un edificio histórico para llevarse un pedazo a casa no ven que haya nada malo en arrancar un ojo de buey de un pecio histórico. El malentendido es común, y mucha gente cree que el pillaje del patrimonio que se encuentra en el fondo del mar está permitido. Aunque se han redactado muchas leyes para combatir el pillaje del patrimonio cultural subacuático, la mejor manera de modificar la opinión pública probablemente sea mediante un buen programa de educación.

La educación se traduce en apreciación, que a su vez se traduce en protección.

La gente sólo aprecia y valora lo que conoce y comprende, y las visitas a yacimientos arqueológicos crean vínculos aún más fuertes. Por otra parte, la apreciación de un yacimiento de patrimonio en concreto fomentará la apreciación del resto del patrimonio.

Por último, hay que señalar que los yacimientos se descubren y se protegen o se saquean y se destruyen en un ámbito local, en función de la actitud hacia el pasado de las comunidades que los rodean. Los arqueólogos tienen la oportunidad excepcional y cabría argumentar que también la responsabilidad de proporcionar a la población local y otras comunidades la información y la capacidad de convertirse en una parte integrante de la investigación y la protección de su propio patrimonio cultural, sea terrestre o subacuático.

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Consideraciones generales sobre la información pública

 

Los planes y presupuestos del proyecto deben tener en cuenta el objetivo de divulgación de los resultados, así como los materiales y productos necesarios para alcanzarlo.


Cualificación de los miembros del equipo

El equipo del proyecto debe contar con un miembro que se responsabilice de la divulgación y la educación pública, además de sus propias tareas arqueológicas. Es un componente necesario del proyecto, como estipula la Norma 10 f) sobre la composición del equipo y la cualificación de sus miembros.

Muchos programas universitarios de arqueología ofrecen cursos y prácticas de arqueología pública en las que los estudiantes pueden poner en práctica estrategias de divulgación y educación pública. Además, los arqueólogos a menudo se ven obligados a realizar labores de arqueología pública y van familiarizándose con ella en su propio puesto de trabajo. El campo de la arqueología pública es un sector de la disciplina en pleno crecimiento y cada vez hay más profesionales dedicados a la divulgación, educación e interpretación pública de los yacimientos. Un miembro del equipo con experiencia y nociones en programas públicos viables y con la capacidad de gestionar el plan de divulgación del proyecto será un puntal inestimable. Este miembro del equipo también puede ser útil para cumplir con el requisito estipulado en la Norma 10 p): un programa de publicaciones que incluya una síntesis de los resultados de carácter público.

Financiación y asociación

Hay que contar con la financiación de programas públicos y disponer de fondos suficientes para desarrollar programas, imprimir el material de promoción y la bibliografía divulgativa, y organizar muestras y exposiciones. En ciertos casos, una vez que haya concluido la impresión inicial de los materiales divulgativos, que pueden ser folletos o guías subacuáticas, las impresiones sucesivas pueden delegarse en alguna organización local. La asociación con museos o bibliotecas locales es un medio excelente para organizar exposiciones, con la ventaja adicional de que necesita un desembolso único para su construcción. Si el equipo consigue suscitar el interés local y el apoyo al proyecto, pueden solicitarse donaciones materiales en especie: cemento para construir zócalos subacuáticos informativos, embarcaciones, químicos para la conservación, etc.

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Grupos de interés específicos


El “público” está compuesto de personas de todas las edades y condiciones, lo cual permite a los arqueólogos abordar la educación y la divulgación por vías muy diversas.


Niños

Los niños en edad escolar pueden ser demasiado jóvenes para bucear y visitar el yacimiento, pero siempre están dispuestos a aprender acerca de la navegación y los naufragios. Los libros de actividades, los carteles, las manualidades, las colecciones educativas de viajes y las presentaciones dirigidas a niños son algunas de las opciones posibles. Los niños de hoy son los ciudadanos adultos de mañana, que deberán responsabilizarse de elaborar y poner en práctica las políticas públicas y la legislación en materia de conservación de yacimientos históricos y arqueológicos. Una experiencia educativa positiva asociada a la arqueología a una edad temprana puede ser una magnífica inversión de futuro.

Los planes lectivos para maestros y educadores servirán para garantizar que los jóvenes reciban información factual sobre arqueología y patrimonio cultural subacuático. Los arqueólogos pueden trabajar con los maestros locales para elaborar planes lectivos en torno al proyecto, que toquen temas como el método científico, las estrategias de exploración, los problemas que plantea trabajar en un entorno subacuático, la identificación e historia de los yacimientos, la conservación o los procesos químicos asociados a los objetos sumergidos. Pueden desarrollarse planes de estudio que se adapten a los programas escolares existentes en colaboración con profesores que estén familiarizados con las normas educativas de la zona, el Estado o el país. Gracias al atractivo y el carácter interdisciplinario de la arqueología, y sobre todo a la magia de los pecios y las ciudades sumergidas, podrán elaborarse lecciones sumamente interesantes y entretenidas, además de informativas y educativas.


Buceadores deportivos

Por el interés que tienen por el mundo subacuático, los buceadores deportivos son uno de los principales objetivos de la divulgación. En la mayoría de casos la comunidad de buceadores local ya conocerá la existencia del patrimonio cultural subacuático de la zona y estará sumamente interesada en la investigación. Al agregar información sobre los recursos culturales al eficaz sistema de educación existente sobre los recursos naturales subacuáticos, los buceadores pueden aprender a reconocer el patrimonio cultural subacuático como una parte del entorno marino que se debe respetar y conservar. Además, implicar a los buceadores en una fase temprana del proyecto y mantenerlos informados servirá para evitar malentendidos, rencores o enfrentamientos desagradables y para fomentar la cooperación, la administración y la protección del patrimonio. A menudo los buceadores se convierten en valiosos miembros voluntarios del equipo del proyecto, al que brindan su trabajo, información local importante y la valiosa intercesión con sus iguales para promover la conservación del patrimonio histórico subacuático. Además, las organizaciones de buceo son una opción eficaz para el control sistemático y la administración del yacimiento a largo plazo, conforme a la Norma 25; al animar a un club de buceo local a “adoptar” un pecio, los arqueólogos y gestores del patrimonio (que pueden tener su sede en otro lugar o ausentarse al final del proyecto) se aseguran de que el yacimiento estará cuidado y vigilado.


Comunidades locales

En muchos proyectos arqueológicos el público puede y debe participar desde el principio en la investigación. Sobre todo cuando se trata de la comunidad local. Es fundamental que los habitantes de la zona se impliquen en el estudio y la protección de su patrimonio cultural subacuático. La participación de la comunidad local, que puede tener vínculos directos e inmediatos con el patrimonio cultural subacuático, es crucial para su protección a largo plazo. Los lugareños pasan por el yacimiento con frecuencia y pueden controlar eficazmente las actividades que allí se realizan, como la pesca o el buceo. Al implicarlos en la exploración inicial y la investigación posterior se alimenta su interés por cuidar del patrimonio cultural subacuático, que en última instancia será el garante de su protección. Los particulares que participen en la investigación pasan a ser embajadores de la arqueología, comparten información con su comunidad y dan ejemplo para la participación cotidiana de la gente en el estudio de la historia y el patrimonio local.

Las organizaciones locales pueden prestar una ayuda inestimable en términos de divulgación, pues están directamente vinculadas a la comunidad, están al corriente de los acontecimientos y las noticias locales, y a menudo necesitan conferenciantes y nuevos programas para sus reuniones. Las sociedades históricas y genealógicas, las bibliotecas, los museos, los organismos educativos, las asociaciones cívicas o dedicadas al medio ambiente suelen acoger con entusiasmo cualquier conferencia sobre investigaciones arqueológicas llevadas a cabo en la zona. Además, charlar ante un grupo suele ser un buen modo de entrar en contacto con otros grupos, con lo que es posible que al arqueólogo público del equipo no le falten los compromisos para dar charlas por la región.

Mar adentro, la misma función y el mismo sentido de propiedad puede fomentarse en los descubridores de los yacimientos y los trabajadores tradicionales o más recientes del mar, sean pescadores de puertos lejanos u operarios de industrias marítimas. Aunque estos grupos tengan un modo distinto de integrarse en la comunidad, tienen sentimientos muy arraigados sobre el patrimonio marítimo y el medio en el que trabajan. Es posible que no sea tan fácil implicarlos en el proyecto, pero a la larga merecerá la pena.

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