Documentación

© Ships of Discovery
Una buceadora fotografía los restos de un hidroavión japonés Jake en Saipan, Mancomunidad de las Islas Marianas Septentrionales. Al sacar fotografías los buceadores deben ir con cuidado para evitar cualquier contacto con el pecio o el yacimiento en cuestión, pues muchos objetos son sumamente frágiles, sea cual sea su tamaño. La práctica inadecuada de la fotografía subacuática puede dañar elementos vulnerables y deteriorar objetos frágiles al golpearlos accidentalmente con la cámara o las botellas, sacudir las aletas en su proximidad o tocarlos con la mano. Puesto que las cámaras aumentan el peso y flotan, los buceadores deben asegurarse de llevar el equipo bien sujeto y lastrado para evitar cualquier contacto que pueda dañar el patrimonio.

Nuestro conocimiento del patrimonio cultural subacuático existe y se preserva gracias a la documentación. Para que la sociedad y las generaciones venideras puedan aprender de la arqueología, el saber adquirido durante cada proyecto arqueológico debe documentarse y ponerse a disposición del público de forma ordenada. La documentación arqueológica reúne así la información sobre los yacimientos históricos y prehistóricos de forma sistemática y profesional. La destrucción de los yacimientos arqueológicos sumergidos a causa de la extracción de objetos, la pesca, el tendido de tuberías y otras actividades hace aún más acuciante la necesidad de una buena documentación. Dos Normas del Anexo se ocupan de este tema: la Norma 26 y la Norma 27.

Como ya se ha dicho, la creación de conocimiento arqueológico es un proceso iterativo. Los datos obtenidos en trabajos de campo previos se reevalúan en los estudios preliminares de cada nuevo proyecto o plan de gestión. Estos datos son, por otra parte, la primera fuente de información a la que acudir si una nueva interpretación histórica plantea nuevas preguntas científicas que no se respondieron en su momento porque sencillamente no se habían formulado. Por este motivo, la documentación trata de registrar objetivamente todas las observaciones, hallazgos y actividades con el máximo de precisión y exhaustividad.

El tipo y grado de documentación lo dictan las circunstancias específicas de un yacimiento y depende de los objetivos propuestos y los métodos empleados. Es, por tanto, consistente con las decisiones de planificación.

Los temas tratados en este capítulo son:

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