Programa de documentación (Normas 26 y 27)

El programa de documentación forma parte del plan del proyecto. Establece la estrategia de documentación durante todo el proyecto y debe prepararse antes de iniciar cualquier actividad. Expone los criterios científicos en que se basa la investigación; define el alcance del estudio; identifica los métodos, técnicas y procedimientos que se emplearán; establece un calendario para la elaboración de informes sobre el yacimiento y la marcha del proyecto; y facilita la comparación de los objetivos propuestos y los resultados. Especifica asimismo la selección de métodos y técnicas de estudio y suministra un marco comparativo para evaluar y decidir la eficiencia relativa de las alternativas. Por último, pero no por ello menos importante, define el modo en que la información se pondrá a disposición de los profesionales y el público en general.

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Normas de documentación arqueológica

El programa de documentación debe ajustarse a las normas aceptadas para la documentación arqueológica. Debe ajustarse también a los objetivos específicos del proyecto. Toda observación que sea relevante para interpretar el yacimiento y gestionarlo en el futuro tiene que documentarse y archivarse. Para ello se deben seguir ciertas pautas:

  • los objetivos de la documentación deben corresponderse con los objetivos del proyecto especificados en el plan del proyecto y adaptarse a las exigencias impuestas por su contexto histórico o prehistórico particular;
  • la elección de métodos de documentación será coherente con los datos que se buscan;
  • los posibles resultados de la documentación se evaluarán a partir de los objetivos y este análisis se integrará en el proceso de planificación;
  • los resultados de la documentación deben registrarse y divulgarse, y para ello deben tomarse las medidas que corresponda; y
  • la documentación debe realizarse bajo la supervisión de profesionales cualificados en las disciplinas apropiadas a los datos que se van a obtener.

Cuando participa en la labor de documentación personal amateur (voluntarios, por ejemplo) debe garantizarse su formación y supervisión por parte de profesionales cualificados.
El programa de documentación debe tener en cuenta la información específica que se precisa, así como el tiempo y los recursos disponibles para obtenerla y la eficiencia de costes relativa de las diversas estrategias. Cuando se realiza una actividad de carácter destructivo, no obstante, es preferible economizar en la propia actividad que en la labor de documentación, pues la documentación será lo único que quedará y no puede repetirse si se destruye su objeto.

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Informe sobre la marcha de las actividades

La Norma 26 exige explícitamente la elaboración de informes sobre la marcha de las actividades dirigidas al patrimonio cultural subacuático. Eso significa que hay que realizar estos informes en todas las fases de un proyecto arqueológico: en la planificación, exploración, evaluación y, cuando corresponda, en la excavación y el tratamiento de los objetos recuperados. Los informes sobre la marcha de la actividad son la base sobre la que se evaluará el desarrollo del proyecto y sirven para informar a los patrocinadores del proyecto y ayudar al director a ajustar las estrategias y, si es preciso, modificar el plan del proyecto. Los informes sobre el estado y la marcha del proyecto deben incluir siempre una descripción de la fase actual de las actividades, la metodología, los resultados y la evaluación preliminar del material arqueológico recuperado hasta el momento. También deben constar en ellos los accidentes y los problemas graves que se hayan producido durante la excavación. Los informes sobre la marcha de las actividades son también un medio de informar e involucrar al público. En lo que respecta a la documentación, el informe sobre la marcha de las actividades se encuentra a medio camino entre la obtención de los datos primarios y el informe final (o puede que algo al margen, puesto que el informe final también se elabora a partir de los datos primarios).

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Amplitud de la documentación arqueológica

En una investigación arqueológica raramente se puede reunir y registrar toda la información existente. Es esencial, pues, establecer de antemano cierto límite a partir del cual reunir más datos y documentarlos no aportará valor al conjunto de la información arqueológica obtenida.

De modo inverso, el plan de investigación debe ser lo bastante flexible para sacar partido de las oportunidades de estudio imprevistas y valiosas que surjan durante la investigación. También es importante ser receptivo a los intereses de las posibles partes interesadas (colectivos locales, grupos de protección medioambiental, colectivos religiosos, etc.). Dado que la actividad arqueológica suele implicar la alteración del yacimiento, es fundamental que la documentación se ocupe también de los intereses y los deseos de las partes interesadas.

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El proceso de documentación arqueológica

El proceso de documentación de un yacimiento cultural subacuático comienza en cuanto se encuentra un objeto de interés arqueológico. A partir de ese momento la documentación relativa al inventario y la gestión del yacimiento no hará otra cosa que aumentar, aunque no resultará necesariamente en un registro completo del yacimiento (será completo sólo en la medida del conocimiento actual). La documentación seguirá aumentando, con estudios preliminares para elaborar el plan de gestión, con estudios del impacto de otros proyectos o, cuando se planifica un proyecto arqueológico, con evaluaciones del yacimiento que se someterá al estudio. 

En todo caso, en cuanto se lleva a cabo la exploración inicial del yacimiento la situación cambia. El primero de los cometidos de esta exploración es documentar el yacimiento tal y como se percibe, sin alterarlo en absoluto. Esta visión de conjunto inicial cimentará cualquier decisión sobre la gestión del yacimiento o las actividades que en él se llevarán a cabo. Si la información sobre el yacimiento se puede comunicar de forma comprensible es gracias a esta exploración inicial. Este es el mensaje que quiere transmitir la Norma 27. La Norma deja bien claro que debe documentarse la ubicación original de las piezas de patrimonio desplazadas o retiradas en el plano general del yacimiento. Además resalta la importancia que tienen los apuntes sobre el trabajo de campo, los planos, los dibujos, las secciones, las fotografías o los registros en cualquier otro medio.

Todas las fases de planificación, ejecución y evaluación tienen que documentarse y evaluarse para determinar su relevancia y eficacia. Por eso se hace tanto hincapié en la importancia de documentar bien toda la información del proyecto.

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