Prólogo de la Directora General

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Sra. Irina Bokova, Directora General de la UNESCO.

Con la entrada en vigor de la Convención de 2001 para la Protección de Patrimonio Cultural Subacuático la comunidad internacional dispone por fin de un conjunto completo de instrumentos normativos en el ámbito de la cultura. Las convenciones de la UNESCO abarcan por fin todos los aspectos fundamentales de nuestro patrimonio común, desde los sitios edificados y naturales hasta las expresiones inmateriales y contemporáneas, pasando por la lucha contra el tráfico ilícito y la protección de los bienes culturales en caso de conflicto armado. Estas convenciones, concebidas para complementarse, constituyen en conjunto un instrumento poderoso para la salvaguardia de la diversidad cultural que hoy se considera crucial para el desarrollo sostenible de cualquier sociedad.

La Convención de 2001 se ocupa de una parte del patrimonio cultural mundial que a menudo se pasa por alto: los pecios de navíos naufragados, las ciudades sumergidas, las cuevas inundadas y otros vestigios subacuáticos de gran valor cultural o histórico para la humanidad. Este nuevo instrumento jurídico se ha elaborado para dispensar a estos tesoros subacuáticos la misma protección universal que se dispensa al patrimonio terrestre. Otro de sus objetivos fundamentales es el de facilitar la cooperación entre naciones, un requisito indispensable para la salvaguardia adecuada del patrimonio subacuatico. Fomentando y encauzando de este modo la práctica responsable y sostenible de la arqueología subacuática, la UNESCO espera poner freno al deterioro del patrimonio causado por la intrusión humana y el saqueo con vistas a preservar este patrimonio insustituible para las generaciones venideras.

En el decenio transcurrido desde su adopción, la Convención sobre la Protección del Patrimonio Cultural Subacuático y su Anexo se han ganado el reconocimiento mundial y se han convertido en el instrumento de referencia en el ámbito de la salvaguardia de sitios arqueológicos sumergidos, lo que constituye una satisfacción y una fuente de aliento para la UNESCO y para quienes dedican sus esfuerzos a la protección de este patrimonio.

Este manual se ha concebido para ayudar a los especialistas y las autoridades competentes a entender las “Normas concernientes a las actividades dirigidas al patrimonio cultural subacuático” del Anexo de la Convención y facilitar su puesta en práctica. En su elaboración la UNESCO ha contado con la ayuda inestimable de un equipo de arqueólogos de renombre a los que deseamos agradecerles aquí su esfuerzo y dedicación. Espero sinceramente que esta nueva publicación de la UNESCO se traduzca en una implantación más amplia y eficaz de la Convención de 2001.


Irina Bokova
Directora General de la UNESCO

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