Recaudación de fondos (Norma 18)

El interés que tradicionalmente han tenido los gobiernos por la arqueología y los proyectos arqueológicos podría llevar a pensar que la financiación sólo puede provenir de fondos públicos, sean subsidios o fondos institucionales. La fuerza de la costumbre es en este caso un factor de peso. Si la industria cultural, por poner un ejemplo, se rige por el mercado y, en consecuencia, se suele plantear en términos de márgenes de beneficio e inversiones de capital, la arqueología tiene de sí misma una concepción diferente, tan diferente que a veces tiende a tomar vías menos habituales y conocidas que las del resto de empresas. Y si bien es cierto que la arqueología es una disciplina con sus características particulares, no lo es, ni mucho menos, que los proyectos arqueológicos sean tan especiales como se suele creer. En vista de la disminución relativa de los fondos públicos reservados a esta clase de proyectos, en el mundo de la cultura cobra cada día mayor importancia el mundo empresarial y financiero, a través del patrocinio. 

Hay muchos tipos y fuentes de financiación, y las opciones que se pueden barajar en el caso de un proyecto arqueológico subacuático son diversas. La idoneidad de una fuente de financiación u otra dependerá, por ejemplo, del carácter institucional del equipo del proyecto. Esto es, la clase de persona jurídica sobre la que recae la responsabilidad financiera del proyecto y la clase de persona jurídica que solicita la financiación.

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Estructura de una solicitud de financiación

Resumen

Descripción del proyecto, que incluye:

  • descripción de las actividades programadas, calendario, métodos y especialistas participantes
  • revisión de los estudios preliminares, importancia del yacimiento y propuesta de proyecto
  • resultados esperados y productos finales 
  • beneficios indirectos previstos

Descripción de la competencia y cualificación del personal, que incluye:

  • referencia a proyectos previos que el director de investigaciones haya llevado a cabo con éxito 
  • curriculum vitae del personal que ocupa los puestos clave
  • copias de publicaciones, videos, recortes de prensa, etc.

Plan de financiación, que incluye:

  • presupuestos estimativos detallados y equilibrados, firmados y fechados por el representante legal del proyecto

Información administrativa, que incluye:

  • una carta del director de la investigación que explique el plan de financiación, el personal solicitado y su cometido específico 
  • nombre, dirección, e-mail y teléfono de la sede oficial de la organización que promueve el proyecto
  • régimen jurídico y estatutos
  • nombres, direcciones y puestos de los responsables del proyecto
  • balance del último ejercicio del organismo que promueve el proyecto 
  • referencias bancarias
  • referencias firmadas del resto de socios financieros que hayan acordado participar

Una regla de oro para cualquier proyecto es la de no dejar al margen las partes técnicas del dossier, es decir, los detalles administrativos y los aspectos financieros del proyecto.

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Tipos de financiación

  •  Financiación institucional

Los servicios arqueológicos gubernamentales y otras instituciones similares suelen contar con un presupuesto anual para cumplir con su función. Este presupuesto puede tener una cuota asignada a los trabajos de campo, al personal y a otros rubros necesarios para la realización de un proyecto. Estos presupuestos son siempre limitados y conviene reservarlos por si hay algún “imprevisto”. Para proyectos mayores y de larga duración, una gestión global como la que aquí se promueve es perfectamente compatible con los presupuestos asignados en un ciclo presupuestario determinado. De este modo, el presupuesto anual constituye una fuente de subsidios que permite el desarrollo de otros proyectos.

  • Subsidios

Para muchos jefes de proyecto los subsidios son la primordial y más obvia fuente de financiación de un proyecto cultural. Estos subsidios pueden proceder de fuentes locales, regionales, nacionales o internacionales vinculados a distintos gobiernos. Las más importantes son las autoridades responsables de la protección de la cultura. Otras fuentes pueden ser las organizaciones intergubernamentales y otras organizaciones de carácter similar que operan al amparo de las Naciones Unidas o la UE, por ejemplo. Entre los subsidios se incluyen las ayudas para la investigación sobre la conservación y difusión del patrimonio cultural subacuático, los subsidios para la investigación marina, las ayudas para la creación de empleo o las subvenciones para la creación de empresas. Muchas de estas oportunidades hay que buscarlas en el sector del turismo urbano o regional, o en el contexto de programas de construcción de infraestructuras, que suelen disponer de recursos financieros considerables. 

Algunos de estos subsidios pueden ser condicionales, es decir, estar sujetos a la participación de otros socios (otros organismos públicos o socios capitalistas privados en un sistema de “aportaciones complementarias”). Los subsidios pueden ser únicos o renovables. Los subsidios regulares dedicados a los costes operativos suelen entrañar alguna forma de acuerdo contractual entre donante y beneficiario. Los subsidios suelen ser en efectivo, pero también –como en el caso del patrocinio o el mecenazgo– pueden ser en especie (acceso a instalaciones, suministros de equipamiento, asignación de personal, asistencia técnica, etc.)

  • Ingresos

La creencia de que muchas actividades arqueológicas padecen de una falta crónica de financiación es común, y conduce a veces a pasar por alto que los ingresos son una fuente de financiación de importancia cada vez mayor. La importancia de los ingresos se difumina, sin embargo, pues los beneficios económicos (como son los ingresos) a menudo van a parar a otras unidades administrativas que no están directamente implicadas en determinar el coste de los proyectos. En cualquier caso, los ingresos podrían constituir una parte del presupuesto más importante de lo que suelen ser.

Los ingresos pueden derivar de publicaciones, películas, derechos fotográficos, conferencias, seminarios, exposiciones y concesiones de explotación turística de yacimientos subacuáticos protegidos. El problema es que la mayor parte de estos ingresos se suelen realizar tras la conclusión del proyecto. Como sucede con cualquier actividad cultural, los ingresos no son los únicos beneficios resultantes y su incremento no debe estar reñido con otros intereses. Sin embargo, estos ingresos pueden constar en el plan de financiación inicial y emplearse para financiar actividades de difusión adicionales o agregarse a los fondos de la actividad que sucederá a la primera fase. Los ingresos pueden ser un factor decisivo, pues los patrocinadores los tienen muy en cuenta al evaluar la viabilidad económica de un proyecto y estudiar si se orienta a satisfacer una demanda. 

  • Patrocinio y mecenazgo

El patrocinio y mecenazgo institucional suele proceder de tres posibles fuentes de financiación: empresas, organismos semipúblicos y fundaciones nacionales o internacionales. Aunque algunos países presumen de una larga tradición de patrocinio público (sobre todo en el mundo angloparlante), casi todos los Estados fomentan hoy (mediante los incentivos fiscales, por ejemplo) el incremento de las ayudas privadas a la conservación y la arqueología.

El mecenazgo privado de particulares es otra alternativa, pero a menos que se trate de un patrocinador o un grupo de patrocinadores de excepcional riqueza, sólo es posible en proyectos que tengan un atractivo especial para cierto sector de la población. Es el caso de los yacimientos arqueológicos que, por su historia, mantienen fuertes vínculos con la sociedad, como sucedió con el pecio del Mary Rose. Si el proyecto es popular, la petición de donaciones y las herramientas de recaudación por Internet pueden ser fuentes de recursos considerables.

Otra posibilidad de financiación que suele pasarse por alto son los donativos y legados, que en el caso de Estados Unidos son una parte sustancial de los fondos de beneficencia.

  • Aportaciones en especie

Además de las aportaciones económicas, las contribuciones no pecuniarias de personal o equipamiento especializado revisten especial importancia para los proyectos de arqueología subacuática, que a menudo pueden conseguir a los expertos que necesitan gracias a acuerdos o asociaciones con otras instituciones.

La colaboración interinstitucional es un factor fundamental para reducir los costes de un proyecto arqueológico. Las actividades de apoyo esenciales para la investigación arqueológica pueden integrarse en el marco de actividades de departamentos gubernamentales cuyo cometido esté estrechamente relacionado con las aguas, el mar o el lecho marino. Los ministerios de Defensa, Asuntos Marítimos e Interior, las autoridades portuarias y otras instituciones públicas respaldan y facilitan el trabajo de los arqueólogos. Los guardacostas y otras embarcaciones de patrullaje naval también pueden prestar servicios sencillos pero sumamente importantes y beneficiosos para el curso normal de la investigación, como son los partes sobre los descubrimientos de yacimientos o sobre las actividades que se llevan a cabo en yacimientos conocidos. Las instituciones consagradas a la oceanografía, la geología y la biología son una categoría aparte. También operan en el mar y pueden participar en proyectos conjuntos con arqueólogos subacuáticos para disminuir sus respectivos costes de exploración. En lo que respecta a la colaboración, la parte más importante puede corresponder a la comunidad local, que a largo plazo se beneficiará del proyecto y debe tomar parte activa en él, y sea su ayuda material, logística o financiera. Las comunidades costeras suelen estar muy vinculadas al mar.

El patrocinio privado también puede efectuarse en especie, mediante el préstamo de instalaciones, equipamiento o personal, la asistencia técnica (estudios de proyecto y asesoría especializada) o la provisión de servicios gratuita o de bajo coste (viajes, suministros técnicos, equipamiento, etc.).

En último lugar, pero no por ello menos importante, cabe mencionar las contribuciones de voluntarios, buzos aficionados y ONG, que pueden realizar aportaciones sustantivas en especie. Además, tienen la ventaja añadida de hacer que estas actividades arraiguen en la sociedad. Fomentar la participación activa de estudiantes, buceadores y jóvenes en las exploraciones y otras actividades dirigidas a la protección del patrimonio es una buena forma de invertir a largo plazo en la formación de expertos que en un futuro podrán llevar a cabo proyectos similares.

  • Financiación de capital, anticipos y préstamos

Los anticipos y préstamos suelen ser motivo de discusión entre el promotor del proyecto y los organismos patrocinadores. Los anticipos y préstamos pueden efectuarse de diversas formas: como adelantos en metálico (descuentos sobre los subsidios o permisos de descubierto, por ejemplo), préstamos a corto, medio o largo plazo, préstamos ordinarios o préstamos con una reducción de los intereses subvencionada por el Estado. La concesión de préstamos suele supeditarse al cumplimiento de ciertas garantías (salvo en casos excepcionales, como el de los préstamos subordinados). Es aquí donde juegan un papel fundamental los fondos de garantía y los fondos mutuos de inversión, privados o públicos. Algunos planes de inversión dan derecho a préstamos especiales a tipos de interés reducidos. Para encontrarlos hay que contactar con muchas fuentes de financiación (a través de un intermediario, si es preciso). Las autoridades también pueden conceder, de forma directa o a través de mecanismos especiales, préstamos o anticipos con acuse de recibo que serán reembolsables si el proyecto se salda con éxito.

  • Intereses

A menudo se descuida la gestión financiera y no se saca el debido partido a oportunidades de inversión a corto plazo que podrían dar rentabilidad al dinero que aún no se ha gastado y está “durmiendo” en alguna cuenta bancaria. Del mismo modo que se pagan los intereses de los anticipos y préstamos obtenidos, se puede sacar rentabilidad financiera del dinero disponible y conseguir sumas adicionales que pueden ser considerables. Esto es aplicable a la organización del proyecto y al patrocinador que aporte los fondos comprometidos con cierto retraso. Este punto puede ser decisivo durante las negociaciones.

  • Mecanismos financieros a largo plazo

Los directores del proyecto pueden recurrir a mecanismos financieros a largo plazo para garantizar la finalización del proyecto. Esta garantía es aún más relevante para los proyectos de larga duración, puesto que a años vista la estabilidad financiera global es difícil de prever. En tal caso es crucial garantizar la buena marcha del proyecto hasta su conclusión, como exige la Norma 17. Eso es lo que viene a decir la Norma 18, que menciona la posibilidad de obtener una garantía con este fin. Una garantía es una seguridad sobre la deuda en forma de contrato, que establece el reembolso del dinero prestado con intereses y a intervalos fijos. Funciona como un préstamo: el emisor es el prestatario (o deudor), el titular es el prestamista (o acreedor) y el cupón es el interés, con la diferencia de que las garantías se expiden en el mercado primario (con suscripción), y son comerciables y transferibles. Las garantías proporcionan, al prestatario, fondos externos para financiar sus inversiones a largo plazo. En garantía el prestatario aporta sus propios bienes y activos, que podrá vender el titular de la garantía en caso de mora (es un mecanismo seguro). Los titulares tienen participaciones de acreedor en la empresa emisora, que suelen ser a plazo y liquidarse en la fecha de “vencimiento”. Un caso excepcional es el de los bonos sin vencimiento, que equivalen a garantías concedidas a perpetuidad.

Cuando se trata de emitir garantías, la naturaleza jurídica del equipo responsable del proyecto arqueológico o de la institución afiliada es un factor importantísimo. De hecho, en muchos casos obliga a descartar esta opción. Pueden emitir garantías o bonos las autoridades públicas, las entidades crediticias, las empresas y otras instituciones supranacionales de los mercados primarios. Puesto que el director de proyecto (el arqueólogo que lo lidera) no suele estar en posición de avalar la garantía, debe hacerlo la institución correspondiente.

Los bonos no son la única forma de asegurar la financiación de un proyecto. También se puede recurrir a garantías bancarias de instituciones y autoridades para garantizar la conclusión del proyecto.

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Fuentes de financiación

Existe una gran variedad de fuentes de financiación, que pueden ser públicas o privadas, locales, nacionales o supranacionales: particulares, empresas, autoridades públicas, entidades financieras, organizaciones no gubernamentales, organizaciones internacionales, organizaciones profesionales o semiprofesionales, fundaciones, oficinas de turismo, etc. Actualmente la norma es optar por la financiación múltiple. De hecho, los socios capitalistas de un proyecto acostumbran a buscar y promover (con medidas coercitivas, a veces) la participación de otros socios capitalistas.

Para identificar las fuentes de financiación adecuadas hay que tener en cuenta la escala y los objetivos del proyecto: un proyecto arqueológico importante o la construcción de un museo tendrán más posibilidades de obtener financiación nacional o internacional que un proyecto menor. En todo caso, la presentación del proyecto al posible patrocinador debe amoldarse a sus propios intereses y objetivos.

  • Organizaciones internacionales y supranacionales

Las organizaciones internacionales pueden patrocinar proyectos arqueológicos de importancia, pero darán prioridad a los proyectos multinacionales (o, cuando menos, regionales) y en especial a aquellos dirigidos a establecer redes internacionales. Hay diversas organizaciones de este tipo a las que se puede recurrir en busca de financiación, como por ejemplo la UNESCO o la Comisión Europea y sus múltiples departamentos subordinados. Para aquellos que quieran asociarse a la UNESCO es aconsejable enviar inicialmente la solicitud a la Comisión Nacional de la UNESCO en el país de origen del proyecto. Otras organizaciones internacionales o supranacionales disponen asimismo de sus propios procedimientos, que deben respetarse al solicitar su apoyo o financiación.

Además de la aportación económica que pueda representar, la adhesión de una organización internacional puede ser muy útil para conseguir el apoyo de otras fuentes de financiación.

  • Autoridades nacionales

Las autoridades públicas locales o nacionales pueden otorgar una amplia gama de ayudas económicas y subsidios de toda clase, desde las becas de estudio o investigación a los planes de financiación anticipados. A escala local la asistencia puede prestarse en especie, a escalas mayores suele darse en efectivo. Generalmente es preciso contactar con los organismos públicos de financiación superiores a través de las autoridades locales.

Hay que hacer especial hincapié en un punto: desde la perspectiva del administrador, un proyecto arqueológico casi siempre guarda relación con varios ámbitos. Del mismo modo que un proyecto puede obtener financiación por su interés arqueológico, histórico y cultural, también puede obtenerla por su interés económico o turístico o por su interés marítimo o internacional. Aunque exista el Ministerio de Cultura, no es infrecuente que las ayudas también procedan del Ministerio de Turismo, Educación, Asuntos Marítimos, Investigación y Ciencia o Exteriores.

  • Fundaciones y organizaciones no gubernamentales

Las fundaciones tienen sus propios programas de actividades, pero muchas de ellas están dispuestas a participar en la financiación de los proyectos que se les remiten. En este caso la ayuda será económica y rara vez en especie. Algunas fundaciones son privadas (han sido constituidas por un particular o un grupo de particulares), otras son de empresas (que pueden ser pequeñas, medianas o grandes corporaciones multinacionales). Es preciso distinguir entre las fundaciones de ámbito nacional y las de ámbito internacional. Las primeras suelen restringir sus actividades a una zona geográfica que a menudo se corresponde con un país, aunque a veces puede limitarse a una región o un distrito.

Las organizaciones no gubernamentales (ONG) son organismos sin ánimo de lucro creadas por iniciativa privada. Muchas de ellas se dedican a asesorar a organizaciones intergubernamentales (como la Unión Europea o la UNESCO). Algunas pueden prestar apoyo económico directo a proyectos culturales, pero no hay muchas que lo hagan, pues sus recursos suelen ser limitados. Sin embargo, estas organizaciones suelen ser magníficas intermediarias, pues disponen de mucha información y, por encima de todo, tienen influencias y son un aval moral para los posibles patrocinadores. En algunos casos su mediación es indispensable para acogerse a ciertos programas de financiación específicos. En otros casos las ONG pueden beneficiarse de la financiación conjunta de organismos internacionales. El Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (ICOMOS) es una red mundial de profesionales del patrimonio que sigue muy de cerca las políticas relacionadas con las convenciones de la UNESCO sobre el patrimonio. Está afiliado a la UNESCO, al igual que el ICOM, el Consejo Internacional de Museos. El ICOMOS dispone además de un Comité Internacional sobre Patrimonio Cultural Subacuático (ICOMOS-ICUCH) especializado en este ámbito. No financia proyectos, pero asesora, promueve el intercambio de información en temas de ética y calidad profesional y trata de integrar a profesionales de este ámbito de tantos países como sea posible.

  • Organizaciones profesionales o semiprofesionales

Las organizaciones profesionales y semiprofesionales (servicios de turismo, institutos marítimos, cámaras de comercio, etc.) pueden prestar servicios valiosísimos que a menudo se subestiman, sobre todo en la etapa decisiva del plan del proyecto. Sus prestaciones pueden ser de tres tipos: información (que puede ahorrar dinero o facilitar la búsqueda de inversores); asistencia técnica (mediante la asesoría, la ayuda de expertos o incluso la formación); y, en casos excepcionales, ayudas económicas.

  • Entidades financieras

Los bancos suelen ser las entidades menos receptivas a los proyectos culturales. Sin embargo, un buen proyecto con una faceta económica (que a menudo es el turismo o el desarrollo regional) puede resultarles atractivo. Algunos bancos se han especializado en las asociaciones o cooperativas, mientras que otros se interesan más por las artes y la arqueología. Así pues, conviene disponer del máximo de información y enviar la solicitud a la entidad bancaria más propicia. También se puede contactar con agencias de financiación especializadas (empresas especializadas en fondos de capital de riesgo, fondos de inversión o de desarrollo regional).

  • El sector privado

Las empresas privadas pueden prestar su ayuda a proyectos arqueológicos mediante el mecenazgo o el patrocinio, con aportaciones económicas directas o algún tipo de prestación en especie. Su receptividad depende en gran medida de la tradición que tenga la empresa en asuntos de interés civil, un factor que puede cambiar de un país a otro. La disposición de las empresas a patrocinar proyectos arqueológicos también depende de la existencia de incentivos fiscales orientados a fomentar esta clase de asociaciones.

En este sentido, uno de los mayores incentivos para una empresa es su imagen o, dicho de otro modo, las ventajas publicitarias que obtiene al asociarse con proyectos de interés público. Por eso suelen inclinarse por los proyectos que tienen mayor repercusión social.

Las decisiones sobre la financiación de proyectos suelen corresponder al director ejecutivo, al jefe del departamento de comunicación o –en empresas más grandes– al departamento encargado de gestionar los patrocinios.

  • Particulares

Los particulares pueden contribuir a financiar un proyecto de arqueología subacuática mediante los ingresos que generan a cambio de ciertos bienes o servicios. Su contribución también puede tomar la forma del mecenazgo privado (regalos, legados o donaciones). El llamamiento público a inversores sigue siendo infrecuente, pero en algunos planes de financiación novedosos se incluye la búsqueda de inversiones de “simpatizantes activos” cercanos. Los particulares también pueden aportar su ayuda en especie mediante el préstamo de equipamiento o el trabajo voluntario.

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