Charting the Course of Education and HIV

Es posible acabar con el SIDA y la educación es la clave del éxito”, Director Ejecutivo del ONUSIDA, septiembre de 2012. 

El VIH sigue afectando a millones de personas en el mundo entero. Aunque se han logrado progresos importantes en numerosos países, los avances no han sido uniformes y los 2,3 millones de nuevas infecciones registradas en 2012 ponen de relieve la necesidad de redoblar nuestros esfuerzos.

Desde los inicios de la epidemia, el sector de la educación ha desempeñado una función esencial en la respuesta, en particular mediante la prestación de educación relativa al VIH en las escuelas, lo que ha sido objeto de numerosas controversias.  Con motivo del Día Mundial de la Lucha contra el SIDA de 2013, la UNESCO presenta una nueva publicación titulada Charting the Course of Education and HIV, que aprovecha la experiencia acumulada por el personal de la UNESCO y las contribuciones de algunos de los principales pensadores y gestores en este ámbito para examinar los nuevos problemas y las nuevas oportunidades que es preciso abordar, a fin de alcanzar los objetivos acordados por la comunidad internacional en lo tocante al VIH. En el libro se esboza el rumbo a seguir en el sector educativo, con miras a contribuir a la prevención de nuevas infecciones, el tratamiento y los cuidados, y para reducir la estigmatización y la discriminación.

En la publicación se señala de qué manera la educación y la salud, dos derechos humanos fundamentales, están intrínsecamente vinculados, en la medida en que los alumnos saludables aprenden mejor y los estudiantes más instruidos disponen de las competencias para mantenerse saludables. La educación fomenta los conocimientos, valores, actitudes y competencias necesarias para tomar decisiones bien fundadas y adoptar comportamientos saludables. Aunque por lo general el conocimiento por sí solo no basta para generar cambios en la conducta, sí es un requisito indispensable para la adopción de comportamientos sexuales más seguros y, por ende, constituye la base de una respuesta eficaz al VIH. Mediante la educación es posible abordar las pautas de género nocivas y contribuir a la reducción de la discriminación y la violencia entre los sexos, aspectos importantes en sí mismos para construir sociedades más igualitarias, justas y prósperas, y en tanto que instrumentos que facilitan la respuesta eficaz al VIH.  

En los inicios de la epidemia, la rápida difusión del virus y la falta de tratamiento exigieron medidas urgentes a fin de evitar nuevas infecciones. La mayoría de las estrategias pedagógicas presentaban al VIH como un tema científico o un asunto moral. En numerosos contextos, la educación formal aplicó tácticas de amedrentamiento, en un esfuerzo por evitar que los jóvenes mantuvieran relaciones sexuales, o promovió mensajes que sólo fomentaban la abstinencia. Estos métodos no lograron el efecto deseado y las tasas de infección siguieron aumentando. Como consecuencia de eso, se adoptaron estrategias basadas en la educación para la vida práctica, que hace hincapié en las capacidades cognitivas, la comunicación y las destrezas para afrontar los problemas, y se reconoció la importancia de los factores estructurales y medioambientales, tales como la pobreza, el género, la cultura, los valores, las creencias, el poder y las políticas, que empezaron a integrarse en el marco de la respuesta al VIH.

Los datos compilados en este libro indican que la educación relativa a la sexualidad, cuando es de buena calidad y amplio espectro e incluye el tema del VIH, no induce a la iniciación sexual precoz; por el contrario, contribuye a aplazar el inicio de la actividad sexual, fomenta la conducta sexual segura y mejora los conocimientos acerca del VIH. Sabemos qué es necesario incorporar a los planes de estudio y cómo debe tratarse el tema del VIH y la sexualidad. Pero son numerosos los planes de estudio vigentes que presentan deficiencias en esta materia, entre otras, las referencias inadecuadas a aspectos esenciales del sexo y la sexualidad, falta de información sobre el acceso a los servicios y escasa atención a los factores sociales y culturales, los derechos sexuales y la diversidad sexual. Además, impartir esa materia de modo específico puede generar problemas, especialmente en situaciones en que los docentes no se sienten autorizados o apoyados por la escuela o la comunidad para dar clases sobre la sexualidad y las relaciones, o no están preparados para abordar esos temas. La consecuencia es que numerosos jóvenes y adolescentes no reciben ni siquiera las nociones básicas de educación sexual y al dejar la escuela carecen de los conocimientos adecuados. 

  •  “Tú me has enseñado los nombres de las ciudades del mundo, pero yo no sé cómo sobrevivir en las calles de mi propia ciudad.
  • Tú me has enseñado a hablar y escribir en tres lenguas, pero yo no sé cómo expresar lo que siento en mi corazón.
  • Tú me has enseñando cómo se reproducen las ratas, pero yo no sé cómo evitar un embarazo.
  • Tú me has enseñado a solucionar problemas matemáticos, pero yo no puedo solucionar mis propios problemas.
  • Sí, me has enseñado mucho y te lo agradezco, ahora soy bastante instruido, pero ¿por qué siento que no sé nada?
  • ¿Por qué tengo la impresión de que debo dejar la escuela para aprender cómo enfrentarme a la vida?”               

Fuente: Departamento de Educación de Sudáfrica. 2002. Informe de la Conferencia “Proteger el derecho a la inocencia: La importancia de la educación relativa a la sexualidad”. 

Los autores plantean un nuevo enfoque para la educación relativa al VIH que exige, entre otros,  reorganizar la educación relativa al VIH, replantear los programas de capacitación y apoyo a los docentes; mejorar la ejecución; fortalecer los vínculos entre la escuela y los programas de salud;  adaptarse a una epidemia cambiante; y satisfacer la creciente demanda de una educación sexual de amplio espectro por parte de los jóvenes y los padres de alumnos. 

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