02.08.2010 -

Bouthaïna Abdelwahed Abdelsalam, hace realidad los sueños en un proyecto de alfabetización ejecutado en las zonas rurales de Egipto, que ha sido premiado por la UNESCO

©Bouthaïna A. Abdelsalam

Con 24 años de edad y madre de dos hijos, Bouthaïna Abdelwahed Abdelsalam es una activista en asuntos de desarrollo que trabaja con el programa Mujeres en pro de las familias, en Abu-Ashur, (Egipto). El Ayuntamiento de Ismailia, que tiene a su cargo el programa, obtuvo el Premio UNESCO/Confucio de Alfabetización de 2010 por su estrategia de desarrollo y alfabetización individualizada, basada en las necesidades de los alumnos. Bouthaïna explicó a EduInfo cómo los buenos resultados de Females for Families les transmitieron confianza a toda la comunidad de Abu-Ashur, a las mujeres en general y a ella en particular.

¿Cuándo comenzó Ud. a trabajar en el programa  Females for Families?

Empecé en enero de 2010. Primero recibí en Ismailia una formación de seis meses para coordinar labores de desarrollo y luego regresé a Abu-Ashur para trabajar con 10 familias. En promedio, cada familia está compuesta por siete miembros.  

¿Puede citar casos de niños que reanudaron sus estudios gracias al programa?

Hossam Hassan Mohamed Hussein, un niño de 10 años que vive en la zona y que era huérfano de padre y madre desde que era muy pequeño. En vez de ir a la escuela, estaba trabajando para poder sobrevivir. Vivía como un marginal, fumaba y se le consideraba un caso perdido. La comunidad lo adoptó y financió su vuelta a la escuela.  

Otro niño de 10 años, Karim Hamad Mohamed, había abandonado los estudios a los ocho años, tras la muerte de su padre, porque tuvo que trabajar para mantener a su madre. La comunidad contribuyó a cuidar a su mamá, de manera que Karim pudiera dejar de trabajar y reanudar sus estudios.

Los niños necesitaban cierta preparación para ingresar en la escuela. Como parte del programa, organicé clases de alfabetización para Hossam, Karim y otros niños que estaban en una situación similar. En total, logré que 24 niños de entre 10 y 15 años fueran o volvieran a ir a la escuela.  

El programa de Females for Families hace mucho hincapié en la salud. ¿Da resultado este enfoque?

 Bueno, en el caso de una mujer, Oum Nabil, probablemente eso le salvó la vida. Oum participó en un convoy de 212 mujeres que yo organicé para que fueran al hospital de Ismailia a hacerse exámenes médicos, entre otros, mamografías. A Oum le diagnosticaron un cáncer de seno. Por suerte, lo detectaron en su fase inicial y Oum respondió bien al tratamiento. Las campañas de información fueron una parte considerable del programa, en particular para las mujeres, tanto acerca del parto como de la planificación familiar, que aumentó en consecuencia. Pero también transmitimos mensajes y celebramos talleres sobre otros aspectos de la vida comunitaria susceptibles de mejora, desde la comprensión de las consecuencias de la contaminación ambiental hasta la importancia de mantener a los niños en la escuela, la necesidad de adquirir nuevas competencias, como iniciar pequeños negocios, etc.   

 ¿Algunas personas consiguieron empleo gracias al programa?

Sí, por medio del dispositivo de capacitación en alfabetización y microfinanzas. Una mujer, Souad Mohamed Ahmed, obtuvo un pequeño préstamo y compró tres ovejas y tres cabras. En la actualidad tiene un rebaño de 50 animales y su propio negocio de venta de leche, queso y otros productos. ¡Se gana muy bien la vida!

Otra mujer de la zona, Haja Swassan, enviudó con dos hijos y una hija a su cargo. Tras el fallecimiento de su esposo, necesitaba una fuente de ingreso. Tenía un nivel de instrucción de secundaria básica. Mediante el programa, encontró un empleo en el Ministerio de Salud Pública. Creo que Haja es uno de nuestros mejores resultados. Y además, ¡su hija trabaja ahora en nuestro programa!   

El proyecto Females for Families también ayudó a las familias con los asuntos administrativos y de documentación. ¿Cuáles fueron los servicios más solicitados?

La expedición de tarjetas de identidad para las mujeres. En las zonas rurales de Egipto, muchas mujeres carecen de existencia oficial, de modo que había mucha demanda de ese servicio. Las solicitudes de empleo ocuparon el segundo lugar. El acceso a los servicios públicos fue un tema importante; en conjunto, logramos llevar agua corriente y electricidad a 180 viviendas. También conseguimos permisos de construcción para siete panaderías. El Ayuntamiento de Ismailia nos dio muchísima ayuda. 

¿Cuál ha sido su logro más importante desde que empezó a colaborar con Females for Families?

Fue la creación de un dispensario de salud para la comunidad, que no había tenido ninguno. Me siento muy orgullosa de haberlo logrado.  

¿Han alcanzado el mismo nivel de educación todas las mujeres que orientan el desarrollo?

Aproximadamente la mitad de ellas ha cursado estudios universitarios, como yo. Mi diploma es una licenciatura en literatura. La otra mitad terminó la enseñanza secundaria. 

¿Ha cambiado la imagen de las niñas y las mujeres a causa del programa? ¿Y cómo ha cambiado su propia vida?

El programa me ha otorgado una nueva función en la sociedad y me ha dado más confianza en mí misma. Ha cambiado la forma en que la gente me valora, ¡incluso la manera en que miran a mis hijos! Estoy muy orgullosa de ser útil a los míos y a las demás familias.

Tengo un mensaje para usted, de parte de mi comunidad. Me pidieron que le dijera lo siguiente: “Ahora somos capaces de alcanzarlo todo; ¡podemos hacer realidad cualquier sueño”!

 

 




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