27.11.2009 -

Entrevista con el fotógrafo François Perri, autor de la exposición Just Kids

¿Cuál es el origen del título “chaval travieso”?

Cuando navegué alrededor del mundo, siguiendo la ruta de Magallanes (www.stenope.net) organicé talleres de aprendizaje de fotografía con cámaras muy simples en los puertos donde atracamos, entre ellos en la isla de Rapa, en la Polinesia Francesa, en la zona sur del Pacífico. Allí los niños son felices, libres como el viento, pero muy traviesos: siempre llegaban tarde a clase, algunos se marchaban del laboratorio sin avisar, otros nos despertaban a las 5 de la madrugada para preguntarnos a qué hora empezaba el taller, las cámaras estaban abolladas, no les daban mantenimiento, y a veces dentro de los estuches hallábamos trozos de uñas, cuerdas y goma de mascar. Pero el día de la despedida, vinieron al muelle de donde íbamos a zarpar y nos dieron fotos y cartas que nos emocionaron profundamente. Tamata me colgó varios collares al cuello y luego me susurró al oído: “¡Qué mocosos tan traviesos! Por favor, discúlpenos y regresen algún día…”

¿Puede explicarnos por qué le interesa fotografiar a los niños de la calle?

En mi oficio de fotógrafo, he tenido la oportunidad de viajar por el mundo entero en calidad de testigo privilegiado. Tenía deseos de mostrar los problemas, que a menudo son muy diferentes, que afrontan los niños desatendidos del campo y los de la ciudad. Quería también que la gente viera las vidas cotidianas de cientos de millones de niños de la calle de todo el mundo, que a veces se encuentran atrapados en la espiral de la droga, el delito, la violencia y la prostitución. En muchos países, a los niños no se les trata como a príncipes, sino como a la escoria de la sociedad y, no obstante, ellos encarnan el futuro de nuestro planeta. Si todavía queda un rayo de esperanza, habrá que buscarlo entre los niños. Por eso quería dar testimonio de todo eso y ayudar a los niños mediante los talleres de fotografía, de manera que puedan formarse sus propios criterios. 

¿Se siente a veces incómodo cuando fotografía a personas que están en la miseria?

Por supuesto que sí. A veces he sentido incomodidad, vergüenza o incluso he experimentado la sensación de lo absurdo que resulta captar ciertas imágenes. (Debo confesar que en algunas ocasiones ni siquiera he podido realizar la foto).  ¿Pero no es también un deber profesional la tarea de mostrar determinadas cosas? Creo que debemos exponerlas, si queremos que se logren avances. Yo quisiera que el concepto de “infancia” se hiciera realidad para todos los niños. Esto me recuerda a Zakaria, el niño que vivía y trabajaba en una choza abrasada por el sol, rodeado de desperdicios, moscas y ratas, en la Ciudad de los Muertos en El Cairo. No quería fotografiarlo. Pero corrió hasta mí, me tiró de la camisa y me dijo enfadado: “¿Por qué no me tomas una foto? Soy un trabajador”.    

¿Toma usted fotos para contribuir a los cambios? ¿Acaso pueden las fotos cambiar las cosas? ¿Qué le mueve a proseguir con esta tarea?

La gente dice que la Guerra de Viet Nam terminó gracias sobre todo a las imágenes que se difundieron…. Sí, todavía creo en lo que hago, aunque parece que son cada vez menos los que prestan atención a estos asuntos y los medios de comunicación prefieren atender a los “famosos” antes de ocuparse de los problemas que afectan a los niños en el mundo entero. No creo que debamos capitular ante el egoísmo que está destruyendo al mundo actual. En la lucha contra el mal, valen todas las armas, y mis armas son las fotos. He ejercido la fotografía durante más de 30 años y, pese a los obstáculos (cada vez resulta más difícil obtener un contrato) no pierdo la esperanza, porque creo que la imagen es un medio de comunicación fundamental. A veces las fotos dan buenos resultados. Una vez, en Burkina Faso, fotografíé a Alexandre y a sus hermanos mientras jugaban con juguetes que ellos mismos habían fabricado. Años después volví al mismo lugar y un hombre me asustó al saltar sobre mí para darme un abrazo. No lo había reconocido de inmediato, pero era Alexandre, que ya estaba hecho todo un hombre. El reportaje sobre su vida se había publicado en la revista , lo que le atrajo muchos clientes y le permitió abrir un comercio. 

¿Cuáles son los temas/países/pueblos que aún le gustaría fotografiar?

Hay más de 190 países en el mundo. Yo he visitado alrededor de la mitad, pero no me he fijado la meta de viajar al mayor número posible de lugares. A veces prefiero volver a un mismo país, para comprender mejor a la cultura y a la gente…

 

 




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