12.10.2009 -

Entrevista con Duncan Hindle de Sudáfrica, presidente de la Comisión de Educación de la UNESCO

© UNESCO

El ex profesor Duncan Hindle es Director General del Departamento de Educación de Sudáfrica y preside actualmente la Comisión de Educación de la Conferencia General de la UNESCO, que decide las políticas, las principales líneas de acción, el programa y el presupuesto del Sector de Educación para el bienio 2010-2011.

¿Por qué escogió la carrera de magisterio?
 
La enseñanza es una tradición familiar. Mi madre era maestra. Yo empecé como profesor de matemáticas, inicialmente en una escuela secundaria, luego en primaria y por último en la universidad, donde fui formador de docentes, de manera que mi experiencia abarca a todo el sector. Eso fue a finales de los años ochenta y principios de los noventa, que fue una época muy inestable en Sudáfrica. Por entonces participé en la creación del Sindicato de Docentes Democráticos de Sudáfrica, el primer sindicato de maestros en el que militaron personas de todas las razas. En la actualidad sigue siendo el sindicato de docentes más numeroso del país. En 1995,  poco después del advenimiento de la democracia, me eligieron presidente del sindicato. Cuando en 1996 ingresé en el gobierno, tuve que sentarme al otro lado de la mesa de negociaciones.
 
 
¿Cómo transcurrió su participación en el primer gobierno democrático de Sudáfrica?
 
Fue un periodo emocionante, dinámico y caótico; un momento de cambios profundos. Nos consagramos a la tarea de construir una nueva identidad nacional, basada en los derechos humanos, los valores universales y la idea de que todos formábamos parte de una misma nación.
        

¿Podría describir los problemas que confrontó el sector educativo en esa fase inicial del periodo posterior al apartheid?
 
El primer reto de gran magnitud fue la construcción de un sistema único de educación nacional a partir de una multitud de departamentos, que hasta ese momento habían estado organizados según criterios étnicos y regionales, y la elaboración de un conjunto común de condiciones de servicio para los docentes. La elaboración de un nuevo plan nacional de estudios fue otro desafío. A ese plan nacional le dimos una sólida base de derechos humanos y respeto a la diversidad, esencial en un país multicultural que cuenta con 11 lenguas oficiales y una historia de apartheid.
 
¿Y qué pasó con aspectos como el acceso y la calidad?
 
La mejora del acceso fue una tarea considerable. Había muchísimos niños sin escolarizar y una gran tasa de abandono escolar. Tuvimos que mejorar urgentemente los índices de acceso y retención, y aplicar medidas igualitarias, mientras que al mismo tiempo promovíamos la integración racial en las escuelas. En fecha reciente realizamos un aumento muy necesario de la calidad, empujados por informes internacionales como el Trends in Internacional Mathematics and Science Study [Estudio sobre las tendencias internacionales en  matemáticas y ciencias, TIMSS] y el  Progress in International Reading Literacy Study [Estudios sobre los avances internacionales en lectura, PIRLS]  y aplicamos un plan de estudios ambicioso, basado en los resultados. Pero esas medidas requieren un contexto donde haya docentes muy capacitados y recursos suficientes, y en Sudáfrica ambos factores todavía son escasos.


¿Cómo afronta Sudáfrica la cuestión de las desigualdades?
 
Según el PNUD, Sudáfrica es una de las sociedades más desiguales del mundo. Esto se refleja en un grado muy alto de diferenciación entre las escuelas. Nuestras mejores escuelas –que antes eran sólo para blancos y ahora están integradas- se sitúan entre las mejores del mundo, pero tenemos un enorme número de centros cuyos resultados son muy pobres y que tienen que arreglárselas con muy pocos recursos. No obstante, algunas escuelas muy pobres logran resultados notables. Son las “estrellas” de nuestro sistema.
 
Tenemos una escala de subsidios progresiva, de manera que las escuelas más ricas reciben muy poca financiación del gobierno, mientras que a los centros más pobres se les asignan más recursos. La lógica es “ayudar a los pobres y dejar que los ricos se ayuden a sí mismos”, y este enfoque nos ha permitido alcanzar un índice de retención superior al 97 por ciento del alumnado en las escuelas públicas.


¿Cómo afronta el sistema escolar la pandemia del VIH?
 
Hay unos contenidos didácticos sobre la prevención del VIH que están integrados en el programa de competencias para la vida práctica, que es parte obligatoria del plan de estudios. Se ha registrado una reducción pequeña pero alentadora en el número de nuevas infecciones entre los jóvenes de 18 a 24 años, que probablemente se deba tanto a la educación como a las campañas de salud pública. Más desalentador es el índice de infección entre los docentes, que en 2007 alcanzó el 12,7 por ciento. Uno esperaría que los maestros sirvieran de ejemplo en este asunto. Además, los índices de mortalidad y morbilidad que se registran entre los docentes tienen efectos adversos sobre el sistema educativo. Nadie puede decir que ignora el riesgo; simplemente, ese conocimiento no se traduce en un cambio de los comportamientos. 
 
La violencia en las escuelas es un problema particular……
 
Tenemos que reconocer que, por desgracia, Sudáfrica es una sociedad violenta, de modo que las escuelas no quedan al margen de ese fenómeno. Además, la violencia suele estar vinculada con el uso indebido del alcohol y las drogas. A las escuelas más afectadas, que son en su mayoría centros urbanos de barrios obreros, les hemos proporcionado una infraestructura de seguridad para proteger a los alumnos. Pero si la comunidad no siente que la escuela le pertenece, ninguna medida de seguridad alcanzará a evitar el vandalismo y la violencia.
 

¿Y cómo se puede inducir ese sentido de pertenencia de la educación?

Ese es el objetivo de una campaña actual con base comunitaria. Exhortamos a la gente a que participe en la escolarización de sus hijos. Como ha declarado nuestro Presidente, la educación no es responsabilidad del departamento ni del gobierno: es responsabilidad de la sociedad. La financiación, la contratación de los maestros, etc. – todo eso puede llevarse a cabo en cada escuela. El mecanismo para aplicar la gestión democrática de los centros y lograr la participación de los padres ya existe.
 
¿En qué consiste la participación de Sudáfrica en la labor de la UNESCO?
 
Sudáfrica apenas se reincorporó a la UNESCO en 1994 y poco a poco vamos aumentando nuestra participación. En los dos últimos periodos hemos sido miembros del Consejo Ejecutivo de la Organización. La Comisión Nacional para la UNESCO es muy activa y el país cuenta con diez Cátedras UNESCO. Hemos participado en todas las conferencia internacionales que la UNESCO ha celebrado recientemente. También participamos en los dispositivos de seguimiento de la calidad de la educación creados para África meridional y oriental, bajo los auspicios del  Instituto Internacional de Planeamiento de la Educación de la UNESCO (IIPE). De manera que participamos en diversos niveles y esperamos que esa presencia aumente en el futuro.




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