06.04.2010 -

Jacky Lumarque, haitiano, rector de universidad, reformador y activista

Jacky Lumarque, haitiano, rector de la Universidad de Quisqueya, Haití

Un nuevo modelo de sistema educativo surge de las ruinas de la Universidad de Quisqueya en Haití, que quedó totalmente destruida por el terremoto del 12 de enero de 2010, en el que murieron 17 alumnos y miembros del personal docente.

Impulsada por el voluntarismo y la solidaridad basada en las competencias de los participantes, la iniciativa cuenta con una raíz comunitaria y con la supervisión del dinámico rector Jacky Lumarque, que concedió esta entrevista a EduInfo durante el Foro de la UNESCO para Haití, que tuvo lugar el 24 de marzo. 

¿Dónde se encontraba Ud. cuando ocurrió el terremoto?

Estaba en el museo del campus universitario, en la inauguración de una exposición del artista haitiano-estadounidense Jean-Michel Basquiat. El museo está situado en la antigua residencia del Presidente Magloire y el resto de la universidad es totalmente nuevo. Momentos antes de que se produjera el terremoto, salí al jardín botánico. El seísmo destruyó tanto los edificios viejos como los nuevos, entre ellos la residencia de los profesores. Entonces, oímos los gritos de los maestros y los alumnos que corrían cubiertos de polvo; mientras, otros estudiantes pedían ayuda bajo los escombros. 

¿Cuál fue su reacción?

Primero, traté de rescatar a algunas personas, con la ayuda de dos alumnos. Pero no teníamos el equipo necesario para sacar a los que habían quedado atrapados, no había electricidad y los teléfonos no funcionaban. De modo que caminé seis kilómetros, hasta Signal FM, la emisora de radio local, y lancé un llamamiento por radio. Una veintena de jóvenes acudieron al recinto. Eran pobres y semianalfabetos, pero estaban dispuestos a hacer grandes esfuerzos para ayudar a los alumnos, que habían tenido más oportunidades que ellos mismos. En mi opinión, eran auténticos héroes.  

Dígame cómo fueron las horas siguientes al terremoto.           

Durante tres días dimos de comer a los que habían quedado atrapados. Les pasábamos comida y bebida, y les hablábamos. Algunos murieron con bastante serenidad, porque sabían que tratábamos de salvarlos. Cuando ya no quedaron más supervivientes, tuvimos que hacer algo para recuperar los cadáveres. Fuimos la primera institución que logró sacar a sus muertos de los escombros y enterrarlos con dignidad. Organizamos una gran misa fúnebre con (el escritor y artista) Frankétienne. En su momento, erigiremos un monumento conmemorativo en el recinto. Fuera de la universidad, la situación era caótica: las familias damnificadas vivían y dormían en las calles, sin instalaciones sanitarias ni recogida de basuras. Era una situación insalubre e incluso peligrosa. Las autoridades nacionales se encontraban impotentes ante un desastre de tan gran escala. Los organismos internacionales y las ONG no sabían por dónde empezar. No había ninguna coordinación. 

Se desarrolló una labor de voluntariado basada en las competencias de los participantes, ¿cómo empezó? 

Diez días después del terremoto, la Universidad de Quisqueya ya había organizado un sistema de voluntariado. Primero, los estudiantes de Medicina montaron una tienda de campaña en el aparcamiento. Al principio contaron con la supervisión de sus profesores y, luego, llegó un equipo de médicos eslovacos que traían equipos y medicamentos, y que estaban buscando un sitio donde trabajar. Entonces los estudiantes organizaron una clínica ambulante. Después vinieron los puntos de distribución de agua potable. Los alumnos de ingeniería y de ciencias medioambientales salieron a la calle, a ayudar a la gente a organizarse en comités para gestionar los campamentos improvisados y empezaron a aplicar los principios de zonificación, sanidad y gestión de desechos. ¡La universidad se convirtió en una enorme máquina de voluntariado!  

Se alzaron otras once tiendas de campaña. Los estudiantes de pedagogía impartieron un curso acelerado de apoyo psicosocial e inmediatamente lo pusieron en práctica en la calle. También empezaron a dirigir talleres de arte terapéutico para los niños, que funcionaban los fines de semana, con 150 niños en cada sesión, en una de las tiendas. En ese momento les dije: “La calle es ahora vuestra universidad”.

Los fines de semana, los estudiantes se reunían con sus profesores para formalizar el aprendizaje no formal que habían adquirido durante la semana o para poner en práctica la teoría. Estamos elaborando un sistema que nos permita acreditarles este trabajo. Esta medida modificó el paradigma docente en que operaban. Comprendieron que la continuación de los estudios no tenía que ser forzosamente unilineal, que no era obligatorio disponer de cuatro paredes y un profesor omnisciente que les transmitiera el conocimiento. Con la iniciativa de voluntariado, los conocimientos se adquieren en la calle y luego el profesor acompaña el proceso. Estamos “desinstitucionalizando” el conocimiento.  

¿Pudieron los alumnos proseguir sus estudios? 

Logramos instalar conexiones informáticas en una de las tiendas de campaña. La bautizamos como “la tienda digital”. Allí celebrábamos videoconferencias con universidades hermanas de Montreal y París, para los alumnos que estaban cursando estudios de máster. Estamos planteando dar clases en línea para que los alumnos que estaban a punto de terminar los estudios puedan graduarse.

¿Y en qué consiste la fase siguiente? 

La próxima etapa lectiva debía de haber comenzado el pasado mes de enero, con 400 o 500 nuevos alumnos. El terremoto detuvo el proceso de selección. Ahora hemos propuesto que todos sean admitidos y que se les dé un curso básico de enseñanza general de unas 15 semanas de duración, combinado con cursos más breves que correspondan a las necesidades de las personas que han quedado sin hogar después del seísmo. Estos cursos aceptarán también a los estudiantes permanentes y comprenderán elementos de gestión, logística, primeros auxilios, prevención de riesgos, organización comunitaria, etc. 

El gran desafío es lograr que la Universidad vuelva a funcionar, incluso antes de que se hayan despejado los escombros o comenzado los nuevos edificios. Quiero crear un sistema de patrocinio, en el que los donantes puedan apoyar a los alumnos de manera individual, con unos 200 dólares mensuales. Este nivel de ingreso les permitiría satisfacer sus necesidades básicas y seguir realizando trabajo voluntario, así como pagar los costos de matrícula y de ese modo contribuir a que la universidad vuelva a funcionar y pueda dotarse de personal docente. Este sistema de patrocinio es indispensable para nosotros, porque somos una universidad privada y no recibimos ayuda del Estado.   

En su papel de director de la Comisión Presidencial para la Educación en Haití, ¿cree que el terremoto le ha hecho cambiar de opinión en cuanto a lo que es preciso hacer para reconstruir el sistema educativo del país? 

Por completo. En vista de la destrucción que ha sufrido el sistema educativo, he redactado de nuevo varias propuestas para lograr un Pacto Nacional Educativo, que se someterá al Gobierno de Haití. Actualmente el problema no consiste tanto en lograr que los niños vuelvan a la escuela como en lograr que todos los niños haitianos puedan asistir a la escuela, comprendido el 25 por ciento de los niños de entre cinco y once años de edad que no estaban escolarizados antes del terremoto. Sobre este asunto, he consultado a un gran número de padres, docentes, alumnos y ONG. En la actualidad, el presupuesto del sector educativo representa el 9% del PNB de Haití. Me gustaría que aumentara hasta el 25% en 2015 y hasta el 30% en 2025. El objetivo sería lograr una matrícula del cien por cien, con enseñanza, manuales escolares, material didáctico y almuerzo gratuitos para cada niño. Para esta labor, es indispensable proceder a una formación de docentes acelerada. Son propuestas ambiciosas, pero en el futuro no podremos permitirnos el lujo de tener un sistema de dos velocidades.

Reportaje de la cadena de televisión CNN sobre el programa de arte terapéutico para niños, dirigido por alumnos de la Universidad de Quisqueya (Sólo en inglés)

Documento que expone la estrategia de reconstrucción y las iniciativas de voluntariado basadas en las capacidades de los participantes que se aplican en la Universidad de Quisqueya (Sólo en francés).

Página web de la UNESCO dedicada a Haití

 




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