20.03.2009 -

El professor Andrew Ikupu ha consagrado su existencia a mantener vivo mediante la enseñanza el riquísimo patrimonio lingüístico de Papua Nueva Guinea.

El profesor Ikupu habló con EduInfo el mes pasado, durante su visita a la Sede de la UNESCO para participar en los actos del Día Internacional de la Lengua Materna, entre los que figuró la presentación de la tercera edición del Atlas UNESCO de las Lenguas en Peligro en el Mundo.

Andrew Ikupu habla 11 idiomas, entre ellos un inglés elegante y pausado. No es nada sorprendente, si se piensa que es oriundo de Papua Nueva Guinea, país que cuenta con el patrimonio lingüístico más diverso del mundo.

Papua Nueva Guinea tiene apenas 6 millones de habitantes, pero en el país se hablan 875 lenguas vernáculas, consecuencia de una orografía abrupta y a veces impenetrable, formada por valles profundos y altas montañas, que han mantenido a pequeños grupos humanos aislados entre sí. El idioma más hablado es de uso corriente entre 300.000 personas, mientras que el más minoritario sólo cuenta con 200 hablantes. Si se examina a la luz de los criterios del Atlas de la UNESCO, es un caso de éxito, ya que sólo hay 88 lenguas en peligro de desaparición.

El país recibió varias oleadas de colonizadores. En el decenio de 1880, británicos, holandeses y alemanes se repartieron el territorio; los británicos se apoderaron de la zona sureste, los alemanes se instalaron en el noreste y los holandeses ocuparon la región occidental, que ahora forma parte de Indonesia.

Cada grupo colonizador dejó su propio patrimonio lingüístico: los británicos favorecieron al dialecto criollo motu, los alemanes prefirieron el tok pisin, otro dialecto también desarrollado a partir del inglés, que siguió siendo la lingua franca cuando los australianos tomaron el relevo en 1906. Cuando en 1975 se declaró la independencia del Estado de Papua Nueva Guinea, el inglés estaba instalado sólidamente como el idioma de la elite y de quienes aspiraban a ingresar en ella.

El Sr. Ikupu, que asesora al Departamento de Educación en cuestiones de enseñanza primaria y viaja por todo el país para promover la educación de la primera infancia en lengua materna, prosigue la historia:

 "En los años de 1950, los misioneros impartían el grueso de la enseñanza, que estaba sólidamente ligada a la religión", explica. "Cuando los alemanes, los franceses y los ingleses se marcharon, el legado educativo que dejaron nos llevó a preguntarnos si valía la pena preservar las lenguas. Los miembros de la elite que más se habían enriquecido con la colonización instaban a sus hijos a hablar exclusivamente en inglés. Pero 30 años después de la independencia, nos dijimos 'atención: nos estamos convirtiendo en una sociedad que no habla bien inglés ni posee tampoco un buen dominio de sus propios idiomas'. Los padres veían que sus hijos crecían al margen de su propia cultura, como consecuencia de la pérdida del idioma, y desorientados por una cultura que sólo daba importancia al dinero."

Y había otras dificultades en esa sociedad, que aún hoy sigue siendo abrumadoramente rural.

"Para evitar la endogamia tribal, la gente va a la tribu más cercana y corteja a una pareja y compra tierras, pero para hacerlo es menester hablar la lengua de esa otra tribu, que es más numerosa. De manera que el idioma propio desaparece, erradicado por las otras lenguas que lo rodean", afirmó.

En la década de 1970 el gobierno intervino con un programa radical encaminado al aprendizaje sistemático de los idiomas y empezó a impartir los tres años iniciales de la educación primaria en lengua vernácula.

Creó 3.500 escuelas en todo el país, desde las aldeas más remotas hasta las zonas urbanas, con tres años de enseñanza en la lengua materna, un plan de estudios diseñado en cada localidad y con maestros procedentes de la misma comunidad.

En 1991, se reformó de nuevo el sistema educativo y se puso en vigor un plan de estudios basado en el principio del "vínculo cultural", que hacía hincapié en el uso de material docente de producción local. Pero había otros obstáculos. Solamente 420 lenguas vernáculas tenían alfabeto, de manera que fue necesario adoptar el abecedario de 26 letras para empezar traducir a la escritura los fonemas de las lenguas ágrafas. En la actualidad, los planes de estudios de la enseñanza básica se aplican en 250 idiomas, con el apoyo del Estado y la participación de las comunidades.

"Las lenguas no sólo funcionan como un amortiguador, sino también como un puente entre las culturas", aseguró el Sr. Ikupu. La gente quiere hablar inglés por el dinero y el empleo, pero también desean sentir que tienen un patrimonio cultural. A los niños los educamos en su lengua materna, usando un calendario cultural que les cuenta de las estaciones y de sus propias vidas."

El Sr. Ikupu, que por su estilo de vida es la encarnación misma de la Papua Nueva Guinea moderna -reside en la ciudad de Mount Hagen pero conserva una choza de paja a la que sólo puede llegar tras un viaje de 11 horas por carretera- declaró que la iniciativa de la UNESCO para el Día Internacional de la Lengua Materna y el Atlas de las lenguas constituían un enorme estímulo para su tarea.

"Siempre que vuelvo de un viaje al extranjero y voy de visita a las comunidades, la gente acude, me rodea y me pregunta dónde estuve y cómo son los lugares que visité. El Atlas es fundamental, no sólo para mostrarles dónde está el resto del mundo, sino también para demostrarles que no están solos. Puedo usarlo en un aula, en una aldea perdida en el quinto pino y decirles a los alumnos: "Vean, no estamos solos. Hay un mundo más vasto que nuestro país, y en él la gente también está luchando por salvar sus idiomas."

El Sr. Ikupu aseguró que la mayoría de los padres desean intensamente que sus hijos conserven la lengua materna, pero el atractivo de encontrar empleo fuera del país para ganar mejores salarios era demasiado fuerte para los jóvenes. ¿Qué hacía para tratar de convencerlos?

"Les digo que sin su lengua materna no serían nadie. La cultura y la identidad están imbricados con el idioma. Y sin identidad, uno no es nadie. Les digo que van a ser como los afroamericanos o los aborígenes australianos, enajenados para siempre de su propia identidad. Es preciso conservar vuestros idiomas, para ir un día a foros como el de la UNESCO y poder decir: yo soy de Papua Nueva Guinea y hablo esta lengua."

"La gente me pregunta si vale la pena invertir en tantas lenguas o si es realista hacerlo, pero nosotros sabemos que el niño aprende más fácilmente cuando comprende la lengua en que se le explican los temas. Yo soy un resultado de ese sistema. Primero aprendí mi lengua materna y luego pasé al inglés. Es como preguntarle a alguien: ¿Vale la pena que conserves tu identidad y tu patrimonio cultural? "

Atlas interactivo UNESCO de las Lenguas en Peligro en el Mundo

Las lenguas y la Educación




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