16.04.2013 - Education Sector

¿Avance, retroceso o estancamiento?, se pregunta en un nuevo estudio sobre la educación relativa al VIH y el SIDA

El sector de la educación debe desempeñar una función esencial en la respuesta nacional al VIH y el SIDA, puesto que dispone de una amplia cobertura geográfica, tiene acceso a muchísimos jóvenes y cuenta con personal numeroso y competente. Los alumnos mejor instruidos dispondrán de las competencias para conservar la salud y los docentes que cuenten con las aptitudes y el apoyo para llevar una vida sana, tendrán la oportunidad de enseñar mejor.

Un nuevo estudio sobre el tema presenta una instantánea de la manera en que el sector de la educación de diversos países responde al VIH y el SIDA, evalúa los progresos realizados desde la última encuesta de 2004 y señala sus posibles repercusiones en materia de políticas. El estudio, que lleva por título  2011-2012 Education Sector HIV and AIDS Global Progress   Survey. Progression, Regression or Stagnation? [Encuesta sobre el progreso mundial en materia de VIH y SIDA de 2011-2012. ¿Avance, retroceso o estancamiento?], fue encargado por el Equipo de Trabajo Interinstitucional (ETI) del ONUSIDA sobre la Educación, auspiciado por la UNESCO.

Los datos que figuran en el estudio indican resultados complejos, ya que muestran avances en algunos ámbitos y estancamiento en otros, pero apuntan a una mejora general a partir de 2004. En casi todos los países hay una política relativa al VIH para el sector de la educación; cada vez hay más espacio en los planes de estudio para la educación relativa al VIH y hay más docentes preparados para impartir esta asignatura; hay más unidades encargadas del sistema de gestión de la información en la educación y un número mayor de políticas y servicios orientados a proteger a docentes y alumnos. Pero aún perduran muchos problemas. Aunque hay medidas estipuladas en casi todos los países, su tasa de aplicación sigue siendo baja. Las competencias para la vida práctica figuran en los planes de estudio y los docentes reciben capacitación, pero se aborda poco el problema del VIH. Y aunque existe un mayor número de unidades del sistema de gestión de la información para la educación, el acopio de indicadores en materia de VIH sigue siendo escaso.

En el estudio, que puede consultarse en www.unesco.org/aids , se examinan los datos compilados y se pone de relieve algunos de los puntos clave que sería preciso abordar a fin de mejorar la eficacia de la respuesta del sector educativo al VIH y el SIDA.

La encuesta se elaboró con el propósito de responder a la pregunta siguiente: ¿Avance, retroceso o estancamiento? Porque la educación es la base del éxito para todo programa de lucha contra el VIH. Las personas necesitan los conocimientos, las actitudes y las competencias necesarios para asumir conductas saludables y para combatir la discriminación. Cada año, es preciso equipar a una nueva promoción de jóvenes para que tomen decisiones bien fundadas en cuanto al acceso y el uso de los métodos y servicios de prevención y tratamiento, durante el resto de sus vidas. La enseñanza fomenta la alfabetización, las nociones de aritmética, el pensamiento crítico y otras competencias. A su vez, estas adquisiciones apoyan la respuesta al VIH, al reforzar la autoestima, la capacidad de afirmarse y la autonomía económica, lo que reduce la vulnerabilidad, particularmente entre las muchachas.

 




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