11.12.2012 - Education Sector

Relatos de esperanza y horror en el debate sobre la educación de las niñas.

© UNESCO /Mr Asif Ali Zardari, President of the Islamic Republic of Pakistan (left) and Irina Bokova (right).

Relatos de esperanza y horror se escucharon en la mesa redonda de alto nivel que tuvo lugar en el marco del acto de promoción titulado “Defiende a Malala – La educación de las niñas es un derecho” . El evento se celebró en la Sede de la UNESCO el 10 de diciembre, Día de los Derechos Humanos.

El Ministro de Educación de Pakistán, Sheikh Waqas Akram, habló del compromiso de su país con la educación, tal como quedó patente en su nueva ley sobre la enseñanza primaria universal. Al preguntársele sobre la opinión de que la defensa de la educación que Malala realiza es un tanto “pro occidental”, el Ministro afirmó que desde que se produjo la agresión contra Malala “la mayoría silenciosa había encontrado una voz” y estaba defendiendo el derecho de las niñas a recibir educación. Añadió que ésa era una oportunidad única de “movilizar a todo el mundo en pro del derecho de las niñas a la educación”.

Relatos como el de Malala”, todos los días.

“En Afganistán, historias como la de Malala ocurren cada día”, declaró la Dra. Husun Banu Ghazanfar, primera mujer que accede al cargo de Ministra de Asuntos de las Mujeres en Afganistán. Habando en dari, la Ministra le dijo a un público conmocionado que a las 8:00 de ese día una mujer policía había sido asesinada, a otra la habían matado un mes antes  y en los últimos ocho años se había intentado envenenar a unas 8000 alumnas y se habían producido agresiones con ácido. Pero, señaló la Ministra, el número de niñas que asisten a la escuela aumentó y las mujeres están logrando avances en la vida pública.  

David Pearce, representante de la Secretaria de Estado de los Estados Unidos, Hillary Rodham Clinton, afirmó que “no había nada que la Sra. Clinton tomara más a pecho” que el tema de la educación de las niñas.

Por su parte, al hablar de la situación de las niñas y las mujeres en su país, Noura Alfayez, Viceministra de Educación para las Niñas del Reino de Arabia Saudita, declaró: “Yo soy un ejemplo de una mujer que ha alcanzado un alto cargo”. Y añadió que, pese a las dificultades, la educación de las niñas y las mujeres está progresando.

Hablando en nombre del Gran Imán de Al-Azhar (Egipto), su representante afirmó categóricamente que el Islam no establece distinción alguna entre hombres y mujeres. El orador explicó que, tradicionalmente, las mezquitas han sido centros de aprendizaje para ambos sexos. “No es aceptable que se use al Islam como excusa para impedir que las niñas asistan a la escuela”, declaró.

Al examinar la importante brecha de género en la enseñanza secundaria que existe en Indonesia, el profesor Wiendu Nuryanti, Viceministro de Asuntos Culturales de ese país, afirmó que “la igualdad es una cuestión de actitudes”. 

“Le otorgamos gran importancia a la educación”, dijo Slimane Chikh, Observador Permanente de la Organización de Cooperación Islámica (OCI) ante los organismos de las Naciones Unidas en Ginebra. “Nuestra misión consiste en abordar juntos los retos del siglo XXI. La promoción de los derechos de la mujer está en la vanguardia de esta misión”, añadió.

La Secretaria de Estado del Ministerio de Igualdad de Género de Suecia, Maria Arnholm, explicó que su país tenía uno de los más altos niveles mundiales de igualdad entre los sexos gracias a que desde muy temprano se había comprometido con la educación universal. En 1880 ya la enseñanza era obligatoria en Suecia.

Leila Zerrougui, Representante Especial del Secretario General de las Naciones Unidas para la cuestión de los niños y los conflictos armados, explicó que en numerosos países en conflicto “las escuelas son centros de acuartelamiento de las fuerzas armadas”. Esta peculiaridad genera un contexto de violencia, en particular hacia las niñas, de modo que los padres prefieren mantenerlas en casa.

El Relator Especial de las Naciones Unidas sobre el derecho a la educación, Kishore Singh, recordó a los participantes que la educación era un derecho inalienable y que los Estados tienen la obligación jurídica de cumplirlo.

Durante el acto, adolescentes de todo el mundo leyeron declaraciones y testimonios. En una declaración de compromiso, los participantes condenaron la brutal agresión sufrida por Malala y prometieron ayudar a poner fin a la violencia y la discriminación contra las niñas. Asimismo, los asistentes se comprometieron a realizar nuevos esfuerzos a fin de alcanzar de aquí a 2015 los objetivos de la Educación para Todos y suprimir los obstáculos que impiden la asistencia de las niñas a la escuela.  

 




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