27.01.2013 - Education Sector

La niña de la foto: Rosian Zerner

© United States Holocaust Memorial Museum, Washington / Rosian Zerner - Rosian Bagriansky en la granja de Lyda Goluboviene, en Lituania, en 1941 y Rosian Zerner en la actualidad.

“Yo soy la niña que aparece en la foto escogida para este anuncio”, escribió Rosian Zerner a la UNESCO, tras recibir información acerca de los actos previstos para el Día Internacional de Conmemoración en Memoria de las Víctimas del Holocausto (27 de enero).

“La foto nos la envió el Museo del Holocausto de los Estados Unidos y nos impresionó el contraste entre la radiante sonrisa de la niña y la realidad brutal del Holocausto”, explica Karel Fracapane, funcionario de la UNESCO encargado de coordinar los actos del Día Internacional. “Cuando alguien tomó esa foto, la niña acababa de escapar de los horrores del gueto de Kovno, en Lituania, y estaba escondida, desplazándose sin cesar, separada de sus padres. Pero no sabíamos que “la niña de la foto” todavía estaba viva”.  

Rosian Zerner vive todavía y tuvo la gentileza de conceder a la UNESCO una entrevista desde la zona de Boston (Estados Unidos), donde reside en la actualidad. 

¿Qué sintió al ver esa fotografía?

“Me sorprendió ver mi propia cara que me miraba desde el anuncio. Yo había donado la foto al Museo del Holocausto. La imagen fue tomada en la granja de Lyda Goluboviene, mi principal protectora. Recuerdo muy bien ese abrigo, lo usé durante toda la Segunda Guerra Mundial. Nunca se me quedó chico, porque yo adelgazaba cada vez más”.  

¿Conserva usted el optimismo que muestra la niña de la foto?

Sí, siempre he tratado de mantener una actitud positiva. Creo en los milagros; de hecho, soy una prueba viviente de que los milagros existen. No sólo sobreviví al Holocausto, sino que logré reunirme con mi familia en Lituania, un país donde el 95% de la población judía fue asesinada, entre ellos otros 40 miembros de mi familia. 

El tema del Día Internacional de Conmemoración en Memoria de las Víctimas del Holocausto de 2013 es “El rescate durante el Holocausto: el coraje de ayudar”. ¿Cuántas personas la ayudaron a usted?

Por lo menos siete. La mayoría lo hizo por convicción, por respeto a la vida humana y porque creía en un mundo mejor. Por desgracia, fueron muy pocos los que se atrevieron a correr ese riesgo. 

¿Cómo se escapó del gueto de Kovno y quién fue la primera persona que la protegió?

Mi primera protectora fue Bronja Budreikaite, la secretaria de mi padre, que me recogió al otro lado de la alambrada que delimitaba el gueto. Yo tenía seis años de edad. Mis padres, que fueron en realidad mis primeros salvadores, me empujaron por un agujero que habían excavado bajo la cerca, eludiendo la vigilancia de los guardias, los reflectores y los perros. A partir de ese momento mi nombre de guerra fue Irena Budreikaite. 

¿Qué clase de personas la protegieron?

Eran seres humanos corrientes, en su mayoría mujeres, que alcanzaron una dimensión extraordinaria gracias a sus hazañas: un granjero, una modista, un periodista, un ama de casa. Algunos eran de origen ruso y pertenecían a la Iglesia de la Ciencia Cristiana. Incluso tuve un protector alemán. Quienes me ayudaron también protegieron a otras personas: un sordomudo, una viuda rusa y sus hijos, y otros judíos.   

¿Dónde la escondían sus protectores?

Me ocultaban en casas, buhardillas, establos y bosques. Me escondí también en un orfanato, donde me afeitaron la cabeza a causa de los piojos y el cura me protegió cuando algunas monjas me denunciaron. En los pueblos, algunos me protegieron pero otros me habrían matado con gusto si hubieran sabido que era judía. En cuanto surgía alguna sospecha, tenía que huir. Si la guerra se hubiese prolongado por más tiempo, me habría quedado sin escondites. A veces me daban ganas de abandonar la huida, pero la voluntad de sobrevivir era más fuerte. 

¿En su opinión,  qué función tiene la educación en el recuerdo del Holocausto?

La educación reviste la máxima importancia. Los sucesos y el significado del Holocausto deben recordarse y enseñarse a las generaciones futuras. Yo sentí la responsabilidad de dar testimonio, en tanto que miembro de la última generación que presenció el Holocausto. Lo hice no sólo por gratitud hacia mis protectores y para honrar la memoria de las víctimas, sino también porque me preocupa el revisionismo y la negación del Holocausto que tienen lugar actualmente en algunos países, incluso al más alto nivel. Tal vez la educación relativa al Holocausto llegue a ser un ejemplo para que la historia no se repita y un faro que nos guíe hacia un mundo mejor. 

Entrevista de Jean O’Sullivan

Los principales protectores de Rosian Zerner figuran en la Lista de Justos de las Naciones de Yad Vashem. Sus nombres son: Bronja Budreikaite, Natalija Fugaleviciute, Natalija Yegorova, Lyda Goluboviene, Vitautas Kaunietskas, Helene Holzman y su hija Margarete Holzman, que todavía vive en Alemania. “Aunque fue su madre la que me protegió, la vida de Margaret también estaba en peligro, de modo que ella también fue una protectora”, afirma Rosian, que aún hoy viaja regularmente a visitar a Margaret.

 

 




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