05.09.2011 - Education Sector

“Participar en el jurado que otorga los Premios de Alfabetización de la UNESCO es como cursar un programa intensivo de educación de adultos”

©S. Schmelkes del Valle

Miembro del jurado que otorga los Premios Internacionales de Alfabetización de la UNESCO, Sylvia Schmelkes del Valle ha acumulado más de 30 años de experiencia en investigaciones pedagógicas. Ex Coordinadora General de Educación Intercultural y Bilingüe del Ministerio de Educación de México, la Sra. Schmelkes presidió también de 2002 a 2004 la Junta Directiva del Centro de Investigación e Innovación Educativas de la OCDE. En la actualidad, la Sra. Schmelkes dirige el Instituto de Investigaciones para el Desarrollo de la Educación de la Universidad Iberoamericana de la Ciudad de México.

En 2008, la Sra. Schmelkes recibió la Medalla Comenius que otorgan conjuntamente la UNESCO y el Ministerio de Educación de la República Checa.

¿Desde cuándo participa Ud. en el jurado que otorga los Premios de Alfabetización de la UNESCO?

Me designaron en 2009, de modo que éste es mi tercer año. Un mandato dura eso, tres años.

¿En su opinión, cuál es la clave del éxito en un proyecto de alfabetización?

¡Hay muchos ingredientes! En primer lugar, la relación del proyecto con su contexto. El proyecto debe ser pertinente para las necesidades de los adultos y debe tener en cuenta la cultura y el idioma del lugar donde se ejecuta.

En segundo lugar, sus vínculos con otros procesos de transformación.

Por sí sola, la alfabetización no desemboca en una transformación.

Siempre está vinculada a otros factores, por ejemplo, la salud, el empoderamiento, la generación de ingresos o la participación cívica y social.

En tercer lugar, el programa debe ser permanente. En modo alguno debe ser una actividad de tres o seis meses, con un principio y un final.

Puesto que la alfabetización es un proceso continuo de aprendizaje a lo largo de toda la vida, debería conducir al alumno a otras esferas del aprendizaje: la educación básica, la capacitación permanente o la formación técnica y profesional… La alfabetización es un proceso sin fin; seguimos alfabetizándonos durante toda la vida.

¿Qué importancia tiene el contexto del estudiante?

Es sumamente importante. Los mejores proyectos son los que operan sobre el contexto para que éste llegue a ser un ambiente letrado y no se limitan a un grupo reducido de personas. En esta dimensión es donde conviene que actúen las autoridades nacionales.

El idioma es otro factor decisivo. Son muchas las lenguas que sólo existen en forma oral. Se necesitan políticas lingüísticas que faciliten su conversión a la forma escrita. De esa manera los recién alfabetizados no se verían obligados a abandonar su lengua materna cuando aprenden a leer y escribir, como suele suceder.

¿Cuál es la diferencia entre alfabetización y aprendizaje?

Uno no empieza a aprender cuando inicia su alfabetización; el aprendizaje se ha iniciado ya mucho antes.

La alfabetización es sólo un medio que permite alcanzar determinados fines. Por ejemplo, en sí misma, la educación para la salud es más importante para muchas personas que la alfabetización. A las personas hay que darles lo que necesitan. Por eso la motivación es muy importante. Los adultos que nunca han tenido oportunidad de acceder a la alfabetización no siempre comprenden ese aspecto. Ven la alfabetización como una actividad infantil –"volver a la escuelita"- y piensan que tal vez han perdido la oportunidad de aprender, mientras que la incorporación a un grupo puede ser, en sí misma, una decisión estimulante. De modo que es importante fortalecer la autoestima de esos adultos, respetar su dignidad y ratificarles en la convicción de que los conocimientos de que disponen son valiosos.–por eso se han logrado avances tan notables en esa región. Participar en el jurado que otorga los Premios de Alfabetización de la UNESCO es como cursar un programa intensivo de educación de adultos.

¿Qué pasa "entre bambalinas" en los Premios Internacionales de Alfabetización de la UNESCO?

Bueno, todo el mundo lee todos los proyectos y luego los dividimos en tres grupos: sí, no y tal vez. El grupo "sí" no debe ser demasiado nutrido; tratamos de no incluir en él más de seis proyectos. ¡A fin de cuentas, tan sólo hay cuatro premios! A partir de ahí, discutimos los méritos de cada proyecto.

El tema anual del premio es un criterio importante (este año fue la alfabetización y la paz), pero también lo son otros aspectos: la relación con el contexto, los nexos con el proceso de transformación, el género, la creación de un contexto letrado, etc. Además, el seguimiento y el estudio de las repercusiones deben aportar resultados

mensurables: mejoras en la salud, ingresos más altos, etc.

¿Es que los jurados discrepan a veces?

Los desacuerdos son escasos, pero sí, a veces sobrevienen. Los ganadores suelen escogerse por escaso margen, porque es difícil escoger entre proyectos que tienen el mismo grado de excelencia. En esos casos, efectuamos un ejercicio de puntuación, mediante un diagrama donde figuran todos los criterios importantes y examinamos cada proyecto según esos baremos. El que cumpla con todos los requisitos es el ganador.

Pero en general los criterios no son numéricos, los debates son mucho más cualitativos.

¿Cuál es su veredicto acerca de los tres años que ha pasado en el jurado?

Ser miembro del jurado es una experiencia didáctica. Durante la semana en la que el jurado se reúne, descubrimos un gran número de métodos pedagógicos innovadores, así como estrategias, planes de estudio y de capacitación. He descubierto que en África la relación entre la alfabetización y el desarrollo es particularmente evidente




<- Atrás, a la lista de noticias
Principio de la página