En África, el acceso a la educación ralentiza

15.06.2012

Tras varios años de progresos, un estudio reciente de la UNESCO indica que el número de niños sin escolarizar está aumentando, especialmente en África.

©UNESCO/M. Hofer

Los avances en el acceso a la educación para todos se han estancado, según los datos más recientes compilados por el Instituto de Estadística de la UNESCO (IEU), que muestran que 61 millones de niños en edad de cursar estudios primarios permanecían sin escolarizar en 2010, una cifra equivalente a la de 2008. El número de niños sin escolarizar había disminuido regularmente los últimos 15 años.

Las niñas, que en 2000 representaban el 58% de los menores sin escolarizar y en 2010 eran el 53%, fueron las más beneficiadas por los esfuerzos encaminados a mejorar el acceso a la enseñanza. Pero los avances en ese ámbito se han frenado y el número de niños sin escolarizar se ha estancado. Todas las estadísticas relativas a estas tendencias están disponibles en el nuevo Atlas en línea que ha publicado el IEU.

La mayor parte del estancamiento puede atribuirse a la situación que prevalece en el África subsahariana, región donde vive la mayoría de los niños sin escolarizar. Casi uno de cada cuatro niños en edad de cursar la enseñanza primaria (el 23%) nunca ha asistido a la escuela o abandonó los estudios antes de terminar el ciclo de primaria, en esta región donde el número de párvulos sin escolarizar aumentó de 29 millones en 2008 a 31 millones en 2010. En Nigeria hay 10,5 millones de niños sin escuela y en Etiopía, 2,4 millones.

“A tres años de cumplirse el plazo para lograr la educación primaria universal, esta tendencia es motivo de grave preocupación. El acceso a la educación no es sólo un derecho humano. Es una vía de escape de la pobreza que abre la puerta a una amplia gama de posibilidades de desarrollo a lo largo de toda la vida. La moraleja que encierran estos datos empíricos resulta evidente: necesitamos un compromiso mundial mucho más enérgico, así como políticas nacionales que den prioridad a la tarea de llegar a los niños más marginados y velar por su educación”, afirmó la Directora General de la UNESCO, Irina Bokova.


Por otra parte, en Asia Meridional y Occidental se lograron avances significativos y el número de niños sin escolarizar disminuyó de 39 a 13 millones entre 1990 y 2010. Las demás regiones del mundo tienen un número mucho menor de niños sin escolarizar: 5 millones en los Estados Árabes, 2,7 millones en América Latina y el Caribe, 1,3 millones en América del Norte y Europa Occidental, 0,9 millones en Europa Central y Oriental, y 0,3 millones en Asia Central.

El IEU calcula que de los 61 millones de niños sin escolarizar que hay en el mundo actualmente, sólo el 27% podría llegar a tener acceso a la enseñanza. Otro 26% de ellos empezará los estudios pero no lo terminará, mientras que el 47% nunca tendrá oportunidad de estudiar. La imposibilidad de acceder al sistema educativo suele deberse a la situación de marginación que padecen los niños. Habitualmente, son los habitantes de las zonas rurales remotas y pobres, las personas afectadas por los conflictos, o los miembros de las minorías étnicas, raciales o lingüísticas quienes suelen quedar marginados de la enseñanza.

Si el cometido de  velar por la instrucción de cada niño es un imperativo moral en sí mismo, el logro de la educación primaria universal también tendría consecuencias de largo alcance en materia de desarrollo. En los países de rentas bajas, cada año adicional de escolaridad añade un 10%  al ingreso promedio de cada persona. La educación también puede potenciar el crecimiento económico. En un estudio realizado en 50 países entre 1960 y 2000 se llegó a la conclusión de que cada año adicional de escolaridad se traducía en un aumento anual del PNB del orden del 0,37%.

La educación beneficia además a la salud y el bienestar. Se ha demostrado fehacientemente que la educación de las madres disminuye la mortalidad infantil. Cada año adicional de instrucción puede reducir el riesgo de mortalidad infantil entre un 7 y un 9%. Las madres instruidas tienen más probabilidades de dar a luz en condiciones seguras. Por ejemplo, en Burkina Faso las madres que han cursado la enseñanza secundaria tienen en doble de probabilidades de dar a luz en instalaciones sanitarias que las parturientas que no han recibido ninguna instrucción escolar. También es mucho más probable que vacunen a sus hijos. En Indonesia, las tasas de vacunación infantil son del 19% entre las madres que no han cursado estudios, mientras que alcanzan el 68% entre las madres que han asistido al menos a la enseñanza secundaria.

Aunque por sí sola la educación no puede erradicar el VIH y el SIDA, sí puede contribuir a limitar la difusión del virus. Según los datos del Informe de Seguimiento de la Educación para Todos en el Mundo que publica la UNESCO, solamente el 59% de las madres carentes de educación formal que residen en 16 países del África subsahariana sabían que el preservativo puede reducir el contagio del VIH.

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