El VIH y la salud sexual: es hora de actuar con los jóvenes en el este y el sur de África.

03.10.2013

La UNESCO y sus asociados presentan un nuevo informe regional en el que se exponen los graves problemas que afrontan los adolescentes y jóvenes en el este y el sur de África.

© IPPF/Paul Bell / Uganda

En el informe se reúne una amplia gama de estadísticas acerca de la educación, el VIH, la salud sexual y la igualdad de género, a fin de trazar un cuadro más detallado de la realidad cotidiana de jóvenes y adolescentes que viven en 21 países de África oriental y meridional. Las conclusiones indican que, si bien se han logrado avances importantes en la reducción de la trasmisión y la repercusión del VIH, todavía queda mucho por hacer. Cada hora, se producen 50 nuevas infecciones por el VIH entre los jóvenes de la región, pero menos del 40% de ellos disponen de los conocimientos adecuados acerca del virus. Los embarazos precoces y no deseados constituyen un problema importante que afecta a las muchachas y las mujeres jóvenes, y al cumplir los 17 años de edad, aproximadamente una de cada cinco adolescentes ya ha sido madre. Sigue prevaleciendo la desigualdad entre los sexos y las mujeres en edades comprendidas entre los 20 y los 24 años son especialmente vulnerables a la violencia de género.

Las recomendaciones del informe son inequívocas: los adolescentes y los jóvenes merecen un destino mejor y necesitan que tanto el sector de la educación como el de la salud colaboren y se comprometan a emprender iniciativas audaces. Entre éstas figuran el examen –y, cuando proceda, la reforma- de las políticas y las leyes que limitan el acceso de los jóvenes a los servicios educativos y de salud que necesitan para que sus vidas sean saludables y satisfactorias.  

Además, es preciso que los países ofrezcan una educación relativa a la sexualidad de buena calidad, amplio espectro y adaptada a cada grupo de edades, que comience en la escuela primaria y prosiga a todo lo largo de la enseñanza secundaria. Debe ampliarse el acceso a servicios de salud sexual y reproductiva especialmente orientados a los jóvenes, que incluyan el reparto de dispositivos capaces de evitar el contagio por el VIH y los embarazos, entre otros los preservativos. En muchos países se imparte cierto grado de instrucción relativa al VIH o se enseñan competencias para la vida práctica, pero esta educación rara vez es de amplio espectro y no suele facilitarse a la edad adecuada. Como afirmó una de las jóvenes citada en el informe: “La sexualidad no es una cuestión de sexo. Es una cuestión de tu cuerpo y de qué te ocurre cuando creces”.  Otra de las conclusiones del informe es que en la prestación de servicios educativos y de salud, debe darse prioridad a la igualdad de género, para velar por que tanto los niños como las niñas puedan desarrollar todo su potencial.  

El informe será presentado el 4 de octubre de 2013 en Johannesburgo (Sudáfrica), por delegados de las múltiples entidades que colaboraron en su preparación, entre otras la UNESCO, el UNFPA, la OMS y el ONUSIDA. Los autores presentan una visión del joven africano del futuro, un ciudadano del mundo saludable, enérgico y con responsabilidad social, que es a la vez capaz de tomar decisiones con autonomía y de alcanzar su máximo potencial para contribuir al desarrollo de su comunidad, su país y su región.

La profesora Sheila Tlou, Directora del Equipo Regional de Apoyo del ONUSIDA para África oriental y meridional y presidenta del Grupo de Alto Nivel que proporciona orientación a la Iniciativa Jóvenes de Hoy, declaró: “A medida que nos acercamos a 2015, es cada vez más urgente que nuestros gobiernos, nuestros jóvenes y nuestra sociedad civil reafirmen el derecho de los jóvenes a un futuro mejor. Es nuestro deber lograr que la educación de calidad relativa al VIH y la sexualidad y los servicios de salud reproductiva sean una realidad para todos”.

Gracias a la movilización y los esfuerzos de promoción de los asociados de las Naciones Unidas, las ONG y los jóvenes, así como el compromiso de los dirigentes políticos, se ha suscitado la esperanza de que los 21 países de esta subregión, gravemente afectada por el VIH, logren hacer realidad esta visión en los próximos años.   

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