El bullying

Un alumno es objeto del bullying, o acoso, cuando está expuesto continuamente a conductas agresivas que buscan infligirle lesiones o molestias mediante el contacto físico, los insultos, la agresión o la manipulación psicológica. El acoso entraña un desequilibrio de poder y puede comprender las bromas, los insultos, el uso de apodos ofensivos, la violencia física o la marginación social. Un acosador puede actuar solo o concertado con otros condiscípulos. El acoso puede ser directo, como en el caso en que un niño le exige a otro dinero o pertenencias, o indirecto, como sucede cuando un grupo de estudiantes difunde rumores sobre otro. El acoso cibernético es el que se realiza mediante el uso del correo electrónico, el teléfono móvil, los mensajes de texto y los sitios web difamatorios.

Los niños pueden ser más vulnerables al acoso cuando padecen alguna discapacidad, expresan una preferencia sexual distinta de la predominante, proceden de una minoría étnica o un grupo cultural diferentes o tienen determinada extracción socioeconómica. 

 Tanto para la persona acosadora acosador como para su víctima, el ciclo de violencia e intimidación trae por resultado una mayor dificultad en las relaciones personales y una disminución del rendimiento académico. Los y las alumnas que son objeto de bullying  tienen más probabilidades de sufrir depresiones, sentirse solos o ansiosos y padecer de escasa autoestima. Por su parte, las personas que acosadan  suelen actuar movidos por la frustración, la humillación o la ira, y en respuesta al ridículo social.     

Poner fin a la violencia en la escuela: guía para los y las docentes  In | Fr | Es | Ar

 

 

La repercusión del acoso homófobo

Se ha comprobado que el acoso homófobico reduce la asistencia a clases, fomenta el abandono prematuro de los estudios y perjudica el rendimiento y los logros académicos. Asimismo, el bullying homófobico puede incidir negativamente en la salud mental y psicológica de los jóvenes, lo que a su vez puede ejercer efectos nocivos sobre su formación escolar. Los estudios realizados muestran una clara conexión entre el acoso homófobico persistente y de larga duración y la depresión, la ansiedad, la pérdida de confianza, el retraimiento, el aislamiento social, los sentimientos de culpa y los trastornos del sueño. Los alumnos que en la escuela padecen este tipo de acoso tienen más probabilidades de pensar en autolesionarse y de suicidarse que los demás jóvenes en conjunto.  

El acoso homófobico repercute en las víctimas, los acosadores, los testigos y el centro de estudios donde ocurren las agresiones. El acoso homófobico tiene graves consecuencias pedagógicas, menoscaba el derecho a la educación y la Educación para Todos, constituye una modalidad de discriminación y marginación y vulnera el principio de que la escuela debe ser un lugar seguro. Es un problema escolar que el sector de la educación tiene que abordar.

 

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