Experiencias de Jamaica

“Por suerte, ahora la gente tiene más en cuenta el acoso homófobico y sus consecuencias. Pero ya es muy tarde para quienes se suicidaron y para personas como nosotros, que hemos sido víctimas de ese acoso. Yo no soy muy masculino y por eso se burlaban de mí en la escuela primaria, en la edad en que más duelen las palabras. Cuando empecé la secundaria, en una escuela del centro de la ciudad, me propuse  que todo sería diferente y durante los primeros meses traté de conducirme de la manera más masculina posible. Pero no funcionó.”

“Las burlas se reanudaron. Los rumores empezaron a circular. La pasé muy mal. Mis notas empeoraron drásticamente. Comencé a faltar a clase y a dejar de asistir al colegio. A veces me quedaba en la cama y lloraba. Me sentía culpable de suscitar esa hostilidad y rezaba para que Dios me cambiara. Traté de imitar a los chicos que se burlaban de mí. Cambié de atuendo y empecé a faltarles el respeto a los maestros y cada semana me castigaban.

Al llegar al octavo grado decidí que no podía permitir que las circunstancias torcieran mi destino. Tengo amigos y una familia que quiere. El acoso no ha desaparecido completamente –todavía algunos profieren insultos- pero las cosas van mejorando.”

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