Experiencias de Sudáfrica

“Yo nací con cuerpo de niño, pero desde muy temprano quise ser niña. No comprendía por qué era un niño. No me siento varón, nunca me he sentido así y jamás me sentiré. En sexto grado me trasladaron de escuela y me hicieron sentir que era diferente. Se burlaban de mí, porque tartamudeaba y era gay. Pero yo sabía que yo era diferente de mis amigos gays y, cuando estaba en séptimo grado, tras ver un programa de televisión, comprendí que era transexual”.

“Esa fue la primera vez que traté de castrarme. Cuando ingresé en la escuela secundaria mi actitud era completamente distinta que en primaria. Desde el primer día me juré que no permitiría que nadie me menospreciara. En la escuela había una asistente social y juntos examinamos mis sentimientos. Cuando le conté lo que había pasado, se echó a llorar y me dijo que había estado esperando que yo le hiciera esa confidencia. Me puso en contacto con un psiquiatra, que me confirmó mi condición de transexual. También conté con el apoyo del director de la escuela y de mi madre, que me acepta como soy y me exhorta a ser una persona auténtica”.  

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