Igualdad de derechos, igualdad de oportunidades – Educación inclusiva para todos

Gracias a los esfuerzos realizados en países de todo el mundo, entre 1999 y 2011 el número de niños sin escolarizar disminuyó casi a la mitad, de 107 a 57 millones. La tasa de alfabetización de adultos aumentó del 76% en 1990 al 84% en 2011.

Estas cifras representan una victoria para la dignidad de millones de personas, pero en estos momentos el progreso general en la consecución de la educación para todos se está estancando

Para garantizar el derecho humano a la educación, la UNESCO movilizará múltiples iniciativas internacionales durante la Semana de Acción Mundial, un evento anual de promoción que tendrá lugar del 4 al 10 de mayo.

El tema de este año, “Igualdad de derechos, igualdad de oportunidades: Educación y discapacidad”, pone de relieve la urgencia de lograr que la educación no sólo resulte accesible, sino que además sea integradora para todos. Se calcula que la séptima parte de la población mundial vive con algún tipo de discapacidad. Esa fracción incluye a 93 millones de niños –o sea, 1 de cada 20 en el grupo de edades comprendidas entre el nacimiento y los 14 años- que padecen una discapacidad moderada o grave. Los niños discapacitados, que luchan contra la marginación educativa flagrante, representan la tercera parte de todos los menores que están sin escolarizar. Según la Campaña Mundial por la Educación ,  “millones de niños discapacitados ven sus derechos incumplidos y es fundamental que los Estados tomen medidas para velar por que cada niño disfrute del mismo derecho a recibir una educación de calidad, dándole las mismas oportunidades para que participe en la vida de la comunidad, se integre en la fuerza de trabajo y, en sentido más amplio, en la sociedad”. En todo el mundo deben realizarse esfuerzos más enérgicos en defensa del derecho a la educación de los discapacitados, en cumplimiento de lo que estipula el Artículo 24 de la Convención de las Naciones Unidas sobre los derechos de las personas con discapacidad.

Todos los niños deben estudiar juntos, cualesquiera sean sus diferencias. Los centros escolares y los contextos de aprendizaje no sólo deben ser eficaces desde el punto de vista académico, sino que también deberían ser acogedores, seguros, limpios, saludables y tener en cuenta las diferencias entre los sexos. La UNESCO colabora con sus 195 Estados Miembros a fin de suprimir los obstáculos que impiden la participación de todos los alumnos en el sistema educativo. Apoyamos a los países para que incorporen en sus sistemas nacionales medidas que eviten la discriminación y proporcionen oportunidades de recibir una educación de calidad. En opinión de Florence Migeon, especialista en educación de la UNESCO, se trata de “velar por que las políticas y prácticas educativas reflejen las estrategias basadas en los derechos humanos y reconozcan la singularidad de cada alumno, y de alentar el compromiso individual y colectivo con quienes padecen discriminación, a fin de exigir sus derechos mediante su incorporación al desarrollo de base comunitaria”. 

Un ejemplo de la labor que la UNESCO realiza en este ámbito es el proyecto para promover la educación inclusiva en los Estados Árabes, que se lleva a cabo actualmente. En colaboración con el Centro de Investigaciones Pedagógicas de los Estados Árabes del Golfo (GASERC, por sus siglas en inglés) y la Oficina Internacional de Educación, la UNESCO ha preparado una carpeta pedagógica para sensibilizar a expertos y profesionales acerca de la educación integradora, mejorar los planes de estudio, diversificar los materiales de enseñanza y aprendizaje a fin de que satisfagan las diversas necesidades de los alumnos y elaborar objetivos de evaluación específicos para cada centro de estudios.  

Con el fin de estimular el intercambio de ideas innovadoras, la UNESCO ha creado una página web sobre la educación de las personas con discapacidad  en la que pueden participar todos los interesados en el tema.

Aunque en el mundo entero se han aplicado numerosas iniciativas orientadas a fomentar la integración, todavía queda mucho por hacer. Entre los obstáculos que aún es preciso afrontar para combatir la educación segregada figuran: la escasa voluntad política, la atención insuficiente a las necesidades de aprendizaje de los marginados, el deficiente acopio de estadísticas, que limita la comprensión de la magnitud de las causas y consecuencias de la marginación; la insuficiencia de recursos económicos y el uso ineficaz de los que existen, y la escasa formación de los docentes y otros miembros del sistema educativo.   

“El mundo puede colaborar más en la lucha contra la desigualdad en la enseñanza”, afirma Florence. “Los obstáculos que más afectan a la integración son de origen social y no están causados por minusvalías médicas específicas. Las actitudes negativas hacia la diferencia se traducen en discriminación y pueden llegar a ser obstáculos considerables para el aprendizaje. Cada uno de nosotros debería cambiar su perspectiva sobre las personas que son diferentes, porque la creación de sociedades integradoras es responsabilidad de todos”. 

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