Antecedentes

Desde que se desencadenó la crisis económica y financiera mundial, a finales de 2008 y principios de 2009, la UNESCO ha seguido de cerca sus repercusiones sobre el sector de la educación de sus Estados Miembros. Un estudio preliminar realizado en 50 países en desarrollo demostró que, a pesar de que se habían adoptado medidas para proteger al sector, a principios de marzo de 2009 ya resultaba evidente que los presupuestos de la enseñanza se habían erosionado. Investigaciones adicionales efectuadas en agosto y septiembre de 2009 indicaron que los 12 países examinados habían sufrido una recesión económica ese año, con la consiguiente reducción de los ingresos gubernamentales y con recortes presupuestarios en 2008 y 2008.

Tras el examen inicial de las repercusiones sobre el gasto público en educación, una segunda serie de estudios se centró en un ámbito poco examinado en la documentación: la magnitud y la índole de las consecuencias de la crisis sobre las actividades cotidianas de las escuelas, los docentes y los padres, y sobre su capacidad de ajuste a las dificultades que la crisis acarreaba.

Las conclusiones iniciales indicaron que, en general, el gasto público en el sector educativo en los países de bajos ingresos y las naciones en desarrollo permaneció bastante estable. Los donantes han respondido a la crisis mediante el aumento de los programas sociales a fin de contrarrestar los efectos externos. A pesar de estos aumentos, los donantes deberán colmar un déficit anual de financiación de 16.000 millones de dólares, de los que 3.000 corresponden a la ayuda inmediata. Además, las corrientes de capital privado con destino a los países de bajos ingresos y las naciones en desarrollo han disminuido drásticamente, lo que podrían tener hondos efectos sobre la educación. Ante esas presiones económicas, las cuestiones relativas a la educación como el acceso, la igualdad social y de género y la calidad resultan mucho más obvias. En particular, los alumnos de las familias pobres y los grupos más vulnerables serán probablemente los más afectados.

Se espera que la información disponible en este sitio web les permita a los Estados Miembros abordar los nuevos problemas que afectan al sector de la educación vinculados con los efectos de la crisis.

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