Colette Grinevald : “Hablar su lengua materna no es un defecto!”

C. Cayon-Sélenium

Colette Grinevald Universidad de II (Francia) es una pionera en la investigación sobre las lenguas en peligro de extinción. Tiene un doctorado de la Universidad de Harvard y experta de la UNESCO, trabajó durante 40 años sobre las lenguas indígenas en América Latina.

En su condición de especialista en lenguas que corren peligro de extinción, ¿qué opina usted del Día Internacional de la Lengua Materna?

 El Día Internacional de la Lengua Materna debería ser una celebración, en el sentido literal del término, de las lenguas que hablan todas las madres del mundo y debería enviarles el mensaje de que tienen derecho a hablar a sus hijos en su propio idioma, porque tienen cosas importantes que decirles en ese idioma. Debería ser el Día de todas las lenguas del mundo, comprendidas las “pequeñas”. Entre las 6.000 lenguas que se hablan en el mundo, no hay más de 200 que hayan adquirido la categoría de idiomas nacionales y sólo algunos centenares más son lenguas escritas.

¿Cómo registra usted las lenguas en peligro?

Empleo un método llamado de “acción investigativa”. Es un intercambio: la gente me da su idioma y yo les doy algo a cambio. Trabajamos en un plano de igualdad y yo reconozco a los hablantes como auténticos expertos. He aplicado este método para transcribir la gramática de dos idiomas: el jakaltek popti de Guatemala (maya) y el rama of Nicaragua (chibcha). Además, he supervisado la labor de numerosos doctorandos que han utilizado ese método en otros países. Es preciso entender que, en tanto que lingüista, yo no “invento” una gramática, lo que hago es transcribir la manera de hablar de la gente y analizar las reglas gramaticales que ellos siguen cuando se expresan. Luego escribo estudios científicos para los lingüistas, pero también materiales para la comunidad, a fin de mostrarles algo de lo que he aprendido de su lengua, para exponerles su propia gramática.

¿Qué opina de la educación bilingüe?

La educación bilingüe es compleja y requiere objetivos diáfanos y mensajes apropiados. Existen muchas modalidades que, de hecho, no prestan el mismo apoyo a las lenguas maternas. La modalidad más común de enseñanza bilingüe solía ser un sistema de transición, que al inicio usaba la lengua materna para ayudar al niño en su adaptación a la escuela y evitar así que abandonara los estudios demasiado pronto, pero luego pasaba a utilizar el idioma dominante y descartaba completamente la lengua materna. Una modalidad más moderna, que propone un trato más respetuoso de la lengua materna, es la educación bilingüe intercultural, que permite educar a los niños en su lengua materna durante periodos más largos y, al mismo tiempo, les brinda clases en el idioma nacional y promueve la lengua materna en su contexto cultural. A menudo se habla de la educación bilingüe como si fuera una modalidad de enseñanza “integradora”, es decir, una educación que tuviera por objetivo la integración de  los niños a la sociedad, un sistema que originalmente se concibió para la incorporación social de los niños discapacitados. Pero !hablar la lengua materna no constituye una discapacidad! Cuando hablamos de lenguas maternas debemos trascender ese concepto estrecho de integración.

¿Cómo podemos lograr entonces que la incorporación sea más “integradora”?

El auténtico reto de una verdadera educación bilingüe consiste en educar, tanto a quienes hablan la lengua dominante como a los que utilizan sus lenguas maternas, para que aprendan la cultura del otro grupo; eso es lo que en verdad significa el concepto “intercultural”. En 50 años de práctica hemos comprendido que el problema no radica en los idiomas, sino en la discriminación y la falta de respeto hacia otras culturas. Incluso los docentes que hablan las lenguas indígenas han de convencerse de que esos idiomas son idóneos. Creo que en eso consiste una parte de mi labor en tanto que lingüista, en demostrarles que sus idiomas son idóneos, incluso cuando no se ajustan a la estructura de la lengua dominante. Y que consideren la posibilidad de invitar a sus aulas a personas que hablan esas lenguas maternas, aunque no hayan recibido una preparación escolar, porque esos hablantes conocen la lengua y la cultura y pueden ayudarles a transmitirlas a los alumnos.

¿Qué función desempeña la alfabetización en la enseñanza de la lengua materna?

Se ha centrado mucho la atención en la alfabetización como clave de la educación y ha habido presiones para convertir las lenguas maternas en lenguas escritas, según el esquema de los idiomas nacionales. Pero ahora nos estamos replanteando la importancia de la escritura, porque la vivencia espontánea de la lengua consiste en hablar y escuchar. No debemos pensar que los pueblos analfabetos son ignorantes o que las lenguas indígenas son idiomas primitivos que necesitan de la escritura para llegar a ser lenguas cabales.  La gente tiende a confundir la forma escrita y la “forma auténtica”, como si una lengua materna sólo pudiera adquirir la categoría de idioma cuando ha sido reducida a la escritura. No hay duda alguna de que la escritura y la alfabetización son elementos muy valiosos, pero no debemos olvidar que el estado natural de la lengua es la expresión oral y que es preciso darle en la enseñanza el valor que le corresponde. En todo caso, resulta cada vez más evidente que las nuevas tecnologías pueden devolverles su función a las formas orales de la lengua.

¿Cómo ayuda la tecnología a las lenguas minoritarias?

El crecimiento exponencial de las nuevas tecnologías está cambiando rápidamente la situación de las lenguas minoritarias. En primer lugar, porque facilita la transmisión oral de esas lenguas de un continente a otro. En la aldea guatemalteca donde yo trabajaba, vi cómo el desarrollo de las nuevas tecnologías permitía que los emigrantes que estaban en Estados Unidos mantuviesen más contactos con las familias que habían permanecido en su país natal. Antes del decenio de 1970 esos contactos eran escasos; apenas unas cartas esporádicas, escritas por “pendolistas públicos”, destinadas a ser leídas en voz alta a los familiares que habían quedado en el pueblo. Recuerdo luego el milagro de los magnetófonos de casetes y los mensajes familiares grabados en lengua vernácula que viajaban en las cintas, en uno y otro sentido.  !Incluso les pagué a algunos usando los casetes como moneda, para contribuir a ese tipo de comunicación! Ahora Internet llega a los pueblos y la gente puede telefonear o comunicarse mediante Skype, aunque hoy en día las lenguas vernáculas se usan menos. Además de este uso particular de la tecnología, que puede ayudar a preservar las lenguas, cada vez son más numerosas las comunidades que en el mundo entero las utilizan en programas didácticos. De Canadá a Colombia y de Noruega a Nueva Zelandia, hoy las lenguas maternas se documentan y enseñan de manera más atractiva y eficaz.  

De hecho, la UNESCO se está poniendo al día. En la última reunión sobre lenguas en peligro de extinción, que tuvo lugar en París en marzo de 2011, examinamos de qué manera Internet puede influir en la sostenibilidad de las lenguas y de qué forma se puede alentar y apoyar el uso de las nuevas tecnologías en general para ayudar a las lenguas maternas.

Usted se ha ocupado de las lenguas minoritarias en América Latina. ¿En qué situación jurídica se encuentran hoy esos idiomas?

En los últimos 20 años ha habido cambios sorprendentes en la situación jurídica de esos idiomas. En la actualidad, casi todos los países de América Latina se han declarado multiétnicos y plurilingües, y han otorgado derechos lingüísticos, entre otros el derecho a la educación bilingüe, a todos sus idiomas. Lo difícil está ahora en cómo llevarlos a la práctica. Actualmente, la mayoría de esos países se han convertido en vastos laboratorios en los que se trabaja sobre las lenguas indígenas.  Un ejemplo es el caso de Colombia y la labor del lingüista Jon Landaburu en pro del reconocimiento y la promoción de las lenguas vernáculas de ese país, que le granjearon el premio Linguapax 2012. Hoy en día, en países como México, Guatemala o Ecuador, son cada vez más numerosos los lingüistas y docentes que hablan su lengua materna y que se esfuerzan por insuflarle nueva vida y prestigio, mediante nuevas modalidades educativas.

 

 

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