Profesor Douglas Biklen: “Empiece dando por entendido que las personas con discapacidad son competentes”

24.02.2012 06:52 Antiguedad: 2 yrs

Entrevista con el profesor Douglas Biklen, ganador del Premio UNESCO-Emir Jaber al-Ahmad al-Jaber al-Sabah para promover la educación de calidad de personas con discapacidades intelectuales.

Susan Kahn

¿Puede dar un ejemplo de cómo ha contribuido su labor a fomentar el derecho a la educación de las personas con discapacidades intelectuales?

A principios de los años 1970, llevamos a cabo una investigación para denunciar los malos tratos contra las personas con discapacidades intelectuales que habían sido internadas en hospitales psiquiátricos y establecimientos de enseñanza públicos. Averiguamos que los niños no recibían servicios educativos, los adultos eran dejados al abandono en los centros hospitalarios y las condiciones sanitarias y de vida eran muy deficientes.

Para remediar esa situación, publicamos primero informes sobre malos tratos, restando credibilidad así a las afirmaciones de que se actuaba con fines terapéuticos, lo que contribuyó a fomentar un llamamiento generalizado para que se suprimiesen los internamientos. En segundo lugar, nos preguntamos cómo podríamos evitar que los niños ingresaran en tales instituciones. Resulta que a los niños que habían sido remitidos a esas instituciones se les había negado el acceso a la enseñanza pública y a una intervención educativa temprana, de manera que orientamos nuestra labor hacia la defensa de su acceso a programas preescolares y de guardería y a la enseñanza elemental y a que las familias tuviesen un respiro. Aquellos esfuerzos formaron parte del inicio de lo que entonces se denominó “generalización” y más adelante “inclusión”, “integración en la comunidad” y “derechos de las personas con discapacidad”.

¿Qué influencia va a tener el premio en su labor en un contexto internacional?

Es de esperar que ayude a llamar la atención sobre el movimiento internacional en favor de la inclusión y que propicie más oportunidades de conectar con educadores en el plano internacional.

Abrigo la esperanza de que tanto los estudiosos del tema como los educadores traten el concepto de discapacidad intelectual como un impedimento para una enseñanza y un aprendizaje eficaces. Imagino un movimiento internacional que reconozca la importancia de la innovación educativa para abordar las diferencias cognitivas, sin necesidad de motejar a los niños de deficientes intelectuales.

¿Qué opciones alentaría usted en materia de políticas para asegurar la participación de las personas con discapacidades intelectuales en la educación? 

El principio más importante sería el compromiso internacional de impartir educación de la primera infancia a todos, velando por que las intervenciones tempranas fuesen incluyentes. Si los padres experimentasen la inclusión de los niños en una edad temprana, jamás se conformarían con menos cuando creciesen sus hijos.

El acceso a la educación incluyente en los establecimientos escolares de enseñanza primaria y secundaria debería formar parte de los programas nacionales e internacionales, conforme se describe en la Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad.

Se debería prestar apoyo educativo sin etiquetar a los niños. La finalidad de las evaluaciones de la educación debería ser analizar cómo pueden afectar las diferencias al aprendizaje e investigar qué apoyos o enfoques pedagógicos pueden solucionar los problemas descubiertos.

A menudo, son las familias las primeras en encontrar la manera de incluir plenamente a los niños; la política de educación debería tener muy en cuenta sus opiniones cuando se estudie la forma de poner en práctica la inclusión.

Los Estados deberían instar a todos los profesores a aprender competencias elementales sobre cómo hacer incluyente la práctica de la educación, competencias que comenzarían por los principios de la concepción universal de la instrucción.

¿Ha adquirido la alfabetización un significado diferente para usted gracias al empleo de la comunicación facilitada?

Lo que hemos aprendido al enseñar a escribir a máquina a muchos estudiantes cuyas discapacidades guardan relación con una deficiencia intelectual es que distintos factores pueden obstar a que demuestren competencias en materia de lectura y escritura: sus problemas con cosas como la coordinación entre el ojo y la mano, la ordenación en secuencias, la conciencia del cuerpo en el espacio, la atención y otros más, por ejemplo, la ansiedad. Nuestra labor en torno a la alfabetización consiste en hallar el modo de solventar esos problemas. El principio fundamental que he aprendido es que los problemas de una persona con el habla o con otras formas de comunicación no significan necesariamente que esa persona no sea capaz de pensar sirviéndose de los instrumentos del alfabeto.

¿Puede hacer el favor de explicar el concepto de “dar por supuesta la competencia" y qué relación tiene con la educación incluyente?

Cuando Anne Sullivan empezó a trabajar con Helen Keller, la abordó dando por supuesto que era competente, que el problema de Helen se debía a que no poseía un medio de comunicación efectivo. Ya antes de que Anne empezara a trabajar con Helen, esta había dado pruebas de su deseo de comunicarse, por ejemplo, recurriendo a la pantomima para mostrar su interés por hacer un helado o hacer saber que quería una tostada con mantequilla, pero lo que resultó liberador para Helen fue que Anne le enseñó a deletrear y las palabras.

El principio de “dar por supuesta la competencia” consiste sencillamente en actuar como lo hizo Anne Sullivan. Dar por supuesto que un niño posee capacidades intelectuales, proporcionarle oportunidades de estar expuesto al aprendizaje, dar por sentado que el niño quiere aprender y afirmarlo en el mundo. No dar por supuesta la competencia es pensar que hay personas incapaces de aprender, de desarrollarse o de participar en el mundo. Dar por supuesta la competencia es algo así como un juramento hipocrático de los educadores. Es un marco según el cual debemos acercarnos a cada niño pensando que desea ser incluido plenamente, que quiere ser aceptado y estimado, que desea aprender, que se le oiga, que quiere contribuir. Al dar por supuesta la competencia, los educadores asumen ellos mismos la tarea de adoptar maneras cada vez más creativas, más innovadoras para que las personas aprendan. Ya no se trata de a quién se puede incluir, ni de quién puede aprender, sino de cómo podemos conseguir la educación incluyente. Empezamos por dar por supuesta la competencia.<a name="_GoBack"></a>

 

 


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