• La democracia como destino siempre será un desafío

    UNESCO, CARETAS, MINEDU, MINCUL

     

     

    15 de septiembre del 2019

     

     

    La democracia es un ideal reconocido por una abrumadora mayoría de países, y es uno de los valores básicos de las Naciones Unidas.  Sin embargo, en los últimos años este sistema político parece atravesar uno de sus mayores desafíos.

    Democracia, y gobernanza democrática en particular, significan que los derechos humanos y las libertades fundamentales son respetadas, promovidas y cumplidas, permitiendo que las personas vivan con dignidad.

    En una democracia activa, la mujer está en pie de igualdad con el hombre en las esferas pública y privada; y los ciudadanos viven libres de discriminación por cuestiones de raza, religión, género, opción sexual o cualquier otro atributo. 

    Pero, en varios países, algunos de estos supuestos democráticos vienen siendo cuestionados con fuerza creciente. ¿Cómo entender este camino?, ¿qué nos toca hacer como sociedades?

    En el Día Internacional de la Democracia, este 15 de septiembre, compartimos las opiniones y reflexiones del Dr. Max Hernández, reconocido intelectual y psicoanalista peruano, y miembro del Comité Consultivo del Acuerdo Nacional (un conjunto de medidas aprobadas por los principales partidos políticos del Perú en 2002 para fortalecer la gobernabilidad del país). 

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    Doctor Hernández, ¿cómo entender la situación que viene atravesando la democracia hoy en algunas partes del globo? 

    Yo creo que tenemos que saber que la democracia sigue siendo un proyecto en construcción que nunca como hoy ha sufrido tantos embates. Es una travesía inconclusa, que sufre de una crisis de éxito, porque cuando se tiene éxito en alguna cosa urge transformarla.

    ¿De qué manera?

    La democracia tiene que aclimatarse de diversas maneras. Se aclimató primero en Europa. En ese sentido, Inglaterra y Francia han sido pioneras, pero no olvidemos que otros países han tenido una adscripción muy reciente en otras partes del mundo, y la tentación autoritaria nos sigue acechando.

    El problema que usted señala se ve en una reemergencia del populismo y de fuerzas extremadamente conservadoras e intolerantes que debilitan un sistema que se basa precisamente en valores opuestos, ¿no indicaría esto más bien un fracaso?

    Tengo la impresión que tendríamos que distinguir algunas cosas. Yo creo que en la política algo de populismo ha existido siempre. Uno no puede imaginar a un Winston Churchill hablando de "sangre, sudor y lágrimas" si no apelaba a sentimientos que producían una unidad que parecía desbordar límites entre minorías, y que parecía arrasar con cualquier estratificación de clase.

    El problema es el autoritarismo ajeno a ese populismo. Ese autoritarismo que hace apología al hombre fuerte, la mano dura, lamentablemente tiene un atractivo atroz. La mano dura es la renuncia a la propia responsabilidad del ciudadano.

    Hace 70 años, el Sistema de Naciones Unidas surge de una conflagración armada que fue producto de la intolerancia y de ideologías extremas. ¿Qué detonantes ve usted que permiten, como se ha señalado en otros foros, que los derechos humanos estén hoy bajo ataque como nunca antes?

    Esto se ve con más claridad en América Latina, pero también se puede pensar en Europa: es la irrupción del individuo y de la masa. Es decir, yo adquiero consciencia de mi valor y de mis derechos como individuo. Al sentir que tengo esos derechos, genero una suerte de desorden en una lógica tradicional que otorgaba derechos al hombre y al ciudadano, pero no al individuo.

    ¿Cómo así?

    Un ‘ciudadano’, por definición, es alguien cuyos derechos están al margen de su sexo, procedencia étnica, educación, posición económica, etc. ¿Conocemos a algún individuo que exista al margen de esos parámetros? Lo que era una abstracción, sin la cual la democracia no podía haber construido la noción de ciudadano, se llena hoy de características singulares.

    Yo quiero los derechos del hombre como ciudadano, pero también como indígena awajún, como minoría lingüística, o como orientación sexual. Esto es importantísimo, porque creemos que la democracia tiene que permitir que las minorías que eran discriminadas hasta hace poco sean acogidas, pero esto hiere la voluntad gregaria que quiere un común denominador.

    Y estos embates al sistema, ¿es lo mismo que decir que la democracia está enferma?

    No, yo no diría que enferma. Yo creo que la democracia está brutalmente asediada, pero el asedio debería de hacer que las grandes instituciones, como la UNESCO, se den el tiempo para pensar qué rediseños son necesarios para que la democracia continúe esta travesía aún inconclusa.

    En América Latina parece existir la percepción que este sistema se limita a votar cada cinco o seis años, pero los datos existentes indican que sigue siendo una región profundamente desigual. ¿Cómo explicar esta situación?

    La gran pregunta es ¿cuánta desigualdad puede aguantar la democracia?, y la segunda es ¿cómo hacemos para acabar con esos inmensos abismos de desigualdad que hacen que la gente sienta que la democracia no provee sus necesidades y se indignen con ella y las élites políticas? Porque la desigualdad económica crea el sentimiento de desigualdades de toda índole.

    ¿Mayor igualdad es la única respuesta?

    Lo que quiero decir con esto es que no nos quedemos en los ideales. Tenemos que aprender a respetarnos, a tolerarnos, a entendernos, y a obtener beneficios de estas diferencias que en un principio nos asustan.

    Es claro que una manera de medir el estado de salud de una democracia está en su capacidad de inclusión de sus minorías, otorgando derechos y oportunidades.  ¿De qué otra manera se puede medir una sociedad democrática?

    Su tolerancia al conflicto. Muchas veces se producen desacuerdos. Estos plantean conflictos y, a veces, estallan en violencia. Si uno es capaz de tolerarlo y saber que el conflicto es parte esencial de la vida, encontraremos maneras de irlo tolerando más y más. Una democracia capaz de soportar esos conflictos sociales, sin caer en soluciones dictatoriales excluyentes y abusivas, creo que es una buena sociedad democrática.

    La educación y la toma de conciencia sobre los derechos de cada uno son factores esenciales para fortalecer democracias participativas e inclusivas. ¿Cree que, a pesar de los problemas, se va avanzando en esa dirección?

    Lo que está pasando con el enfoque de género en las escuelas, y la distorsión de la ‘ideología de género’ que quiere dar marcha atrás respecto a los avances importantes en la educación en aquello que se refiere a los derechos humanos, es un síntoma preocupante.

    Hace poco le preguntaron al ex primer ministro británico, Gordon Brown, cómo mejorar el estado de derecho, the rule of law, y si este es capaz de protegernos contra la tiranía, y él respondió que "los primeros cinco siglos son los más difíciles, toman tiempo". Y hoy, con el tiempo real de las comunicaciones, tenemos una premura vital aterradora.

    A veces hablamos de esto solo como una obligación del Estado, pero también hay una responsabilidad del individuo. Usted, por ejemplo, ¿qué elementos ha creído importante compartir con su familia?

    Siempre he intentado enseñarles que la libertad y la responsabilidad no son incompatibles, sino que no puede haber la una sin la otra. Yo creo que lo esencial en un ser humano es esa libertad, que no es necesariamente económica, sino un sentimiento. Tú, ante el otro, puedes seguir pensando como tú piensas y no renunciar a tu pensamiento por el otro, creyendo que te pueden censurar.

     

    Esto se los he tratado de comunicar a mis hijos y nietos. Todos ellos, creo, son grandes defensores de sus propios derechos y los de los demás. Segundo, está la necesidad de erradicar cualquier lacra racista o de fobias a quienes son diferentes. He tratado de hacerlo con las dificultades de un hombre de otra época, pero siempre será mejor una conversación donde lo que se busca es seguir adelante.

     

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    Textos relevantes:

     

    ¿Qué es la democracia?

    https://es.unesco.org/courier/novembre-1992/que-es-democracia

     

    Mensaje 2018 de la Directora General de UNESCO

    http://www.unesco.org/new/es/media-services/single-view/news/dia_internacional_de_la_democracia/

     

    Interacción Democracia-Desarrollo

    https://unesdoc.unesco.org/ark:/48223/pf0000132343_spa

     

    Periodismo libre: piedra angular de la democracia

     

    http://www.unesco.org/new/es/lima/work-areas/unidad-informacion-publica/office-news/periodismo-libre-piedra-angular-de-la-democracia/

     

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