• La fiesta del sol, una ceremonia ancestral en Lima

    UNESCO, Perú,

     

    24 de junio del 2019

     

     

     

    Del 21 al 28 de junio, distintos colectivos de ciudadanos vienen realizando una serie de actividades en unos 20 sitios arqueológicos de Lima, también llamados ‘huacas’, que coinciden con las celebraciones de la Fiesta del Sol, o el solsticio de invierno en el hemisferio sur.

     

    La mayor parte de estas manifestaciones públicas buscan establecer vínculos de continuidad con expresiones ancestrales, y a diferencia de lo que sucedía en el pasado cuando se realizaban solo en los Andes del Perú, en los últimos años estas han venido creciendo en la capital, Lima.

     

    Un aspecto notable de los principios que rigen estas celebraciones es su paralelo con varios pilares que sostienen la razón de ser de las convenciones de UNESCO sobre protección del patrimonio: tanto material (1972), como inmaterial (2003), y el de la diversidad cultural (2005).

     

    La salvaguardia es el conjunto de acciones que busca afianzar los procesos de transmisión y protección de las diferentes expresiones culturales definidas como patrimonio cultural. 

     

    De ahí la importancia del compromiso de la sociedad civil que, a través de la práctica de estas ceremonias ancestrales, contribuyen a preservar y difundir su cultura y la identidad de sus pueblos.  

     

     

     

    INTI RAYMI: EL ORIGEN

     

    La celebración del Inti Raymi más famosa en el Perú (“Fiesta del Sol” en quechua), es la que cada año se realiza en Cusco, la antigua capital imperial, desde 1944. En ese año fue reinstituida adaptándose a los relatos del Inca Garcilaso, quien señaló que esta festividad ya se realizaba durante el imperio inca.

     

    Esta ceremonia de origen incaico se realizaba cada 21 de junio, marcando el fin de la cosecha y el inicio del solsticio de invierno. Es decir, daba inicio a un nuevo ciclo agrícola y a un nuevo año andino.

     

    Se cree que la celebración duraba nueve días, en los cuales había danzas, ceremonias y sacrificios de animales. El último Wawa Inti Raymi, con presencia de un inca, fue realizado en 1535 y su última celebración fue durante el virreinato del Perú en 1572.

     

    La fecha fue cambiada al 24 de junio debido a la celebración del “Día del Indio”, decretado en el gobierno del presidente Augusto B. Leguía (1930), y para unirse a la fiesta de San Juan, celebrada en la selva peruana. 

     

    Posteriormente, en 1969, el gobierno militar de Juan Velasco cambió el nombre por el de “Día del Campesino”, el cual se mantiene hasta la fecha, como una forma de valorar el trabajo y aporte a la sociedad de las mujeres y hombres del campo.

     

     

     

    PATRIMONIO CULTURAL DE LA NACIÓN

     

    El Inti Raymi es también una actividad cultural celebrada en otras partes del antiguo territorio inca, como Ecuador, Colombia, Argentina y Bolivia.  En el Perú ha sido reconocida como Patrimonio Cultural de la Nación (2 de marzo 2001).

     

    Para la UNESCO el patrimonio cultural inmaterial se refiere a “los usos, representaciones, expresiones, conocimientos y técnicas -junto con los instrumentos, objetos, artefactos y espacios culturales que les son inherentes- que las comunidades, los grupos y en algunos casos los individuos reconozcan como parte integrante de su patrimonio cultural”.

     

    En ese sentido, el patrimonio cultural inmaterial comprende tradiciones o expresiones vivas heredadas de los antepasados y transmitidas a sus descendientes.

     

    INTI RAYMI EN HUACAS DE LIMA

     

    Según datos del ministerio de Cultura de Perú, Lima cuenta con unas 480 huacas, algunas de ellas con más de 4 mil años de antigüedad y pertenecientes a épocas preincaicas en su mayoría. 

     

    El primer Inti Raymi en Lima se realizó el año 2000, en la huaca El Paraíso, ubicado en el distrito de San Martín de Porres. Le siguió la Fortaleza de Campoy, del distrito de San Juan de Lurigancho, en el año 2007. Y posteriormente, en el 2011, se empezó a realizar esta festividad en la huaca Puruchuco, del distrito de Ate.

     

    Desde entonces, del 21 al 28 de junio, organizaciones y colectivos populares de la capital vienen celebrando la fiesta del sol con diversas actividades.  

     

    Y es en función al creciente interés que este 2019 se manifestó en una serie de actividades en la mayor cantidad de huacas a la fecha, que distintos equipos de UNESCO Lima visitaron durante el fin de semana las huacas: Paraíso (2000 a.C.), Puruchuco (ca. 1450), Pachacamac (ca. 1450), y Campoy (1100 aprox).

     

    HUACAS DE LIMA 

     

    Clide María Valladolid, Directora del Museo de Sitio Arturo Jiménez Borja de Puruchuco, Ate, organiza cada año el Concurso de Curacas, cuya finalidad dijo “es sensibilizar a la comunidad estudiantil y fortalecer la identidad cultural, para que sea una representación sin espectáculos sino basado en la historia recreada”, señaló.

     

    En la llamada Fortaleza de Campoy, en el distrito de San Juan de Lurigancho, cientos de personas se ubicaron sobre los cerros para ver la representación que busca hacer un vínculo histórico entre los incas y los curacas locales.

     

    Durante la apertura el impulsor de este evento, el profesor Arturo Vásquez, exhortó a las nuevas autoridades ediles a que se comprometan con la recuperación del sitio arqueológico, uno de los más distintivos del distrito, y con apoyar la continuidad de esta ya tradicional fiesta local.

     

    Por su parte, el ritual celebrado a los pies del Templo del Sol en Pachacamac, hacía referencia a la necesidad de agradecer a la madre tierra. Uno de sus organizadores, Fortunato Anchita, apuntaba a la necesidad de mantener vivo el vínculo de continuidad con las culturas prehispánicas.

     

    Finalmente, está la ceremonia realizada en la huaca El Paraíso de Chuquitanta, en el distrito de San Martín de Porres. Con sus 4000 años, es considerada la huaca más antigua de la capital, y el evento estuvo a cargo de la organización cultural Kapaq Sumaq Ayllu, junto con el ministerio de Cultura.

     

    Al hacer uso de la palabra, el viceministro de Cultura, Guillermo Cortés, reafirmó que el ministerio está siempre en constante comunicación para brindar apoyo a todas las celebraciones ya que, indicó, “si no utilizamos nuestro patrimonio, este dejara de tener vida”. Además, pidió trabajar de la mano para poner en valor todo nuestro legado.

     

    El resultado final de estas incursiones festivas lo puede ver en el siguiente video producido por el equipo de Información Pública de Unesco-Lima:

     

    https://www.youtube.com/watch?v=c5Hq_3C21_E

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

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