El déficit de financiación de la labor educativa va en aumento, según indican los nuevos datos estadísticos publicados por la UNESCO

El estudio propone nuevas maneras de colmarlo

Los nuevos cálculos que figuran en el Informe de Seguimiento de la Educación para Todos en el Mundo de la UNESCO, revelan que el déficit anual de financiación externa de 16.000 millones de dólares estadounidenses que sería preciso colmar para alcanzar la enseñanza elemental (1) en los países de bajos ingresos de aquí a 2015, se ha ampliado a 26.000 millones en los últimos tres años. Este déficit afecta principalmente a la consecución de la educación primaria universal, el segundo de los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

Estos datos figuran en un documento de políticas publicado poco antes de que se celebre una importante consulta internacional sobre la educación en los programas de desarrollo con posterioridad a 2015, que tendrá lugar en Dakar (Senegal), los días 18 y 19 de marzo. 

En el documento, titulado Making Education for All Affordable by 2015 and Beyond (Hacer asequible la Educación para Todos de aquí a 2015 y en el periodo posterior), se afirma que el estancamiento de la ayuda a la enseñanza elemental en los países de bajos ingresos, que alcanza un promedio anual de 3.000 millones de dólares, es la razón principal de que el déficit de financiación haya aumentado en 10.000 millones. 

Aunque el gasto nacional en educación ha aumentado en 3.000 millones de dólares anuales en los países de bajos ingresos durante los últimos años, los gobiernos sólo aportan la mitad de los recursos necesarios para hacer realidad la educación para todos. 

El documento pone de manifiesto que sería posible colmar ese déficit de financiación si los gobiernos y los donantes dieran prioridad a la educación y a los grupos más necesitados.

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“Aunque un déficit de 26.000 millones de dólares parece una brecha muy difícil de colmar, el análisis indica que es posible allegar los recursos necesarios para escolarizar a todos los niños de aquí a 2015”, declaró la Directora General de la UNESCO, Irina Bokova. “En el año 2000, los gobiernos donantes prometieron que ningún país que se comprometiera con la Educación para Todos se vería frustrado por falta de recursos en su empeño por lograr esa meta. Esos donantes deben ahora redoblar sus esfuerzos, junto con los gobiernos beneficiarios, para asegurarse de que la falta de financiación no constituya un obstáculo en la tarea de escolarizar a todos los niños”.

El documento plantea soluciones que podrían contribuir a que la enseñanza elemental fuera asequible de aquí a 2015. Si los gobiernos y los donantes asignaran el 20 por ciento de sus presupuestos a la educación y otorgaran prioridad a la enseñanza prescolar y primaria, se podría recaudar casi 12.000 millones de dólares.

También los países en desarrollo deben hallar nuevas maneras de obtener ingresos adicionales para financiar la enseñanza elemental. La mejora de los sistemas impositivos podría reducir el déficit en otros 7.300 millones de dólares. En el documento se recomienda además que los recursos naturales se gestionen más eficazmente y que una parte de sus dividendos se asigne a la educación.

El contexto económico actual dificulta a los donantes la tarea de aumentar la financiación. Pero si se otorga prioridad a quienes más lo necesitan, es posible obtener repercusiones considerables. Hoy en día, aproximadamente el 25 por ciento de la ayuda directa a la educación se gasta en alumnos de naciones en desarrollo que cursan estudios en los países donantes. Según el documento, una parte de esos fondos podrían dedicarse al desarrollo de los sistemas educativos en los países más pobres.

El cumplimiento de los compromisos contraídos ayudaría también a cambiar las cosas. Si los donantes europeos que se comprometieron a contribuir al desarrollo con el 0,7 por ciento de su Producto Interno Bruto mantuvieran la promesa formulada –un objetivo que las Naciones Unidas tratan de alcanzar desde hace mucho tiempo-, cada año habría 1.300 millones de dólares más disponibles para la educación.

La combinación de todos esos cambios reduciría el déficit anual de financiación de la enseñanza de 26.000 millones a sólo 3.400 millones de dólares. En el estudio se afirma además que si las organizaciones humanitarias donaran para la educación el mismo volumen de fondos que aportan actualmente al sector de la salud, ese déficit podría colmarse completamente.

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En la comunidad internacional la idea de ampliar los objetivos de la educación para que incluya la secundaria básica cuenta con amplio respaldo. Si esta meta más ambiciosa se aprueba, el consiguiente déficit de financiación anual pasaría entonces de 26.000 millones de dólares a 38.000 millones. En el documento se afirma que este déficit podría reducirse de 38.000 millones a 7.600 millones si los gobiernos y los donantes dieran prioridad en sus presupuestos a la enseñanza elemental y la secundaria básica. 

Para sufragar el déficit restante, se esbozan diversas opciones. La asignación a la enseñanza del 5 por ciento del impuesto sobre las transacciones financieras internacionales propuesto recientemente, permitiría recaudar 2.400 millones de dólares. También podría ampliarse la base de donantes aumentando las contribuciones de los países denominados con el acróstico BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), que aportan en la actualidad unos 163 millones de dólares anuales a la educación básica en los países de bajos ingresos. A medida que sus economías crecen, estos países dispondrán de un mayor potencial para financiar objetivos más ambiciosos después de 2015. El sector privado constituye también otra fuente de financiación adicional: su contribución a la enseñanza elemental en los países en desarrollo sigue siendo mínima. 

Pauline Rose, Directora del Informe de Seguimiento de la Educación para Todos en el Mundo, considera que la lección es diáfana: “Después de 2015, no podemos dar por sentado que habrá recursos disponibles para cumplir con los compromisos internacionales. Nuestra recomendación principal para los encargados de fijar las metas es que deben incluir nuevos objetivos de financiación mensurables y dotados de plazos precisos, que exijan responsabilidad tanto a los donantes como a los gobiernos beneficiarios, a fin de velar por que todos los países proporcionen a sus ciudadanos una educación de calidad”. Este documento de la UNESCO es un aporte al debate mundial en torno a la educación de ahora a 2015, cuando se cumplirá el plazo fijado para hacer realidad los objetivos de la Educación para Todos.
 


(1) La enseñanza elemental comprende los niveles de prescolar y primaria, así como las competencias básicas impartidas a jóvenes y adultos, según la definición que el CAD-OCDE utiliza a fin de acopiar estadísticas sobre la circulación de la ayuda internacional.  

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