20.09.2013

El derecho a la educación de las niñas es la lucha por un mundo mejor

UNESCO/Rick Bajornas

En los 11 años durante los cuales ha impartido clases a centenares de niños en el conflictivo distrito de Swat, en Pakistán, Mariam Khalique ha sido testigo de la violencia que se ha ejercido para impedir que las niñas asistieran a la escuela. Y también ha visto hasta qué punto son capaces de llegar las niñas y sus docentes en su empeño por reivindicar el derecho humano a la educación.

“Recuerdo cuando anunciaron en la radio que las niñas no podrían asistir a la escuela”, dijo Khalique, evocando el célebre decreto de los militantes talibán. Pero, explicó, a pesar de aquellas amenazas, muchas niñas siguieron yendo al colegio, con el apoyo de sus maestros, que les aconsejaron que dejaran los uniformes en casa y escondieran los cuadernos bajo el velo. “Conocimos la libertad que nos daba la educación y vimos que esa libertad nos hacía más fuertes. Por eso querían quitárnosla”.

En compañía de la Directora General de la UNESCO, Irina Bokova, el Director Ejecutivo del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), Anthony Lake, y la Consejera Especial del Secretario General de las Naciones Unidas sobre planificación del desarrollo para después de 2015, la Sra. Amina J. Mohammed, la profesora Khalique hizo uso de la palabra el jueves pasado, durante la presentación del informe La Educación transforma la vida”. En este nuevo análisis, elaborado por el equipo encargado del Informe de Seguimiento de la Educación para Todos en el Mundo, se demuestra que el avance de la enseñanza es fundamental para el buen resultado de las prioridades fijadas para después de 2015, entre otras la erradicación de la pobreza, la salud, la sostenibilidad medioambiental, la gobernanza y la autonomía de las mujeres. 

La Directora General de la UNESCO, Sra Irina Bokova - © UNESCO/Rick Bajorna

La educación posee una capacidad incomparable para reducir la pobreza extrema y fomentar los objetivos de desarrollo de más amplio espectro, según confirman algunos elementos del próximo Informe de Desarrollo de la EPT en el Mundo de 2013-2014 que la UNESCO ha dado a conocer anticipadamente. Este análisis preliminar se ha publicado justo antes de que comiencen los debates de la Asamblea General de las Naciones Unidas sobre los programas de desarrollo para el periodo posterior a 2015. El documento pone de relieve cómo la inversión en educación, en particular en la instrucción de las niñas, contribuye a mitigar la pobreza extrema, al generar beneficios considerables en materia de salud y productividad.   

“La educación es capaz de cambiar el mundo y cada uno de ustedes puede hacer uso de esa capacidad”, declaró Irina Bokova a los invitados al acto, que tuvo lugar en la escuela primaria pública 116 Mary Lindley Murray de Nueva York. “Recuerdo un lema que vi en la pared de una escuela de niñas de Kabul, durante mi visita a Afganistán el pasado mes de mayo. Decía: ‘Mi pluma es mi espada’. Porque la educación es una fuerza de paz, de tolerancia y de comprensión mutua”.

Por su parte, Anthony Lake señaló: “Cincuenta y siete millones de niños carecen de escuela en el mundo”.  Y añadió que el acceso universal a la enseñanza es sólo el primer paso. “No se trata únicamente de escolarizar a los niños. Se trata de mantenerlos en la escuela y de lograr que aprendan allí”, declaró el Director Ejecutivo del UNICEF .

Sra Mariam Khalique, profesore de la escuela para niñas en Pakistan © UNESCO/Rick Bajornas

“La educación debe ser además un proceso de aprendizaje a lo largo de toda la vida”, dijo Amina Mohammed.

Tres estudiantes le entregaron a la Sra. Mohammed copias del documento  “Education transforms lives”, con el ruego de que las hiciera llegar al Secretario General de las Naciones Unidas, el Sr. Ban ki-Moon.

“Tanto si es rica como si es pobre, cada persona tiene derecho a la educación. La instrucción nos proporciona a todos iguales posibilidades de éxito en la vida”, afirmó el alumno Kevin Jiji Ourvan.

Una de las alumnas de la profesora Khalique fue Malala Yousafzai, la adolescente que el año pasado sobrevivió a un intento de asesinato perpetrado por pistoleros talibán, que la hirieron en la cabeza y el cuello cuando regresaba a su hogar en un autobús escolar. Esa agresión, dijo Khalique, “fue un aldabonazo en la conciencia de todos los hombres y todas las mujeres”.

“El coraje de Malala nos recuerda que el derecho de las niñas a recibir una educación de calidad es la lucha por un mundo mejor”, dijo Irina Bokova.

“En mi país son muchas las personas que desconocen el valor de la enseñanza. Les resulta incómodo oír hablar de los derechos de las niñas…  La educación debería ser un derecho que todos den por sentado, como ocurre aquí, en los Estados Unidos”, afirmó Khalique, que por primera vez visitaba una escuela pública estadounidense.

La presentación se realizó en el aula de música de la escuela, que cuenta con un piano vertical, guitarras y tambores, así como cestos plásticos repletos de maracas, panderetas y platillos de metal. Una clave de sol de color negro con 16 notas cuelga de las lámparas fluorescentes del cielorraso, a manera de decoración.  

Cuando le preguntaron cuál era su primera impresión del aula, Khalique respondió: “Son muy afortunados”. Y añadió: “Me causa un poco de tristeza”.

 



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