1950: Inauguración del Centro Regional de la UNESCO para el Hemisferio Occidental en La Habana.

El 24 de febrero de 1950, en acto solemne celebrado en la Academia de Ciencias de Cuba, sería oficialmente inaugurado el Centro Regional de la UNESCO para el Hemisferio Occidental, antecedente primero de la actual Oficina Regional de Cultura para América Latina y el Caribe de la UNESCO, con sede en La Habana.

En aquella jornada, el Sr. Ernesto Dihigo, Ministro de Estado de la República de Cuba, expresaría en su memorable discurso:

“No hay que insistir en nuestra profunda complacencia al ver que La Habana ha sido escogida como sede de dicho Centro, porque esto nos hará sentirnos más vinculados aún, si cabe, con el resto de los pueblos latinoamericanos, cuya estrecha unión es factor de extraordinaria fuerza en los difíciles momentos de la actualidad internacional. Recibimos este Centro como un grande honor que se nos confiere, pero lo recibimos también con la conciencia de la responsabilidad que pesa en nuestros hombros, y aspiramos a que él sea considerado, cual forzosamente ha de serlo, como algo propio de toda la América, como algo que ha de existir y triunfar en función continental.”

Las palabras del Sr. Dihigo, así como los demás discursos pronunciados por los ilustres oradores que también prestigiaron el acto, presagiarían el profundo sentido de compromiso con la misión social de la UNESCO que desde entonces ha identificado a la Oficina Regional y su personal a lo largo de más de 60 años de prolífico trabajo en el Continente.

“En las tierras de Cuba, el Centro que inauguráis encontrará, estoy seguro, estímulos y fervores”, afirmaría el Dr. Jaime Torres Bodet, Director General de la UNESCO, en el hermoso mensaje que personalmente enviara para ser leído en el acto. Y continuaba aseverando el Sr. Torres Bodet en esta misiva:

“¿No es Cuba, acaso, la patria magnífica de Martí? Bajo símbolo tan augusto, no podrán sino prosperar los ideales pacíficos de la UNESCO. Porque la paz que propaga la educación, que la ciencia defiende y que la cultura derrama en caudal de belleza eterna, representa para los hombres esa victoria que no se mide, como quería precisamente José Martí, por ‘la suma de armas en la mano’, sino por ‘el número de estrellas en la frente’.”

Honrar tan promisorias palabras y corresponder a la honorable trayectoria histórica que desde aquel 24 de febrero de 1950 ha protagonizado la Oficina Regional de la UNESCO en La Habana, constituyen valores permanentes que alientan el quehacer presente y las metas futuras de esta institución de vocación continental.

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