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25.11.2016 - Education Sector

Un gran experimento de EDS transforma una pequeña aldea japonesa

© UNESCO

“Me gusta el verde, las montañas, los árboles e incluso la lluvia”, dijo una joven alumna de primaria al describir qué le gustaba más de la vida en la remota aldea japonesa de Omori, donde se lleva a cabo actualmente un fascinante experimento de educación para el desarrollo sostenible (EDS).

Por ese motivo, la UNESCO congregó allí por primera vez a expertos internacionales e interesados locales para el primero de una serie de simposios sobre el futuro de la EDS, que se celebró los días 8 y 9 de noviembre de 2016 en Omori, un pueblo situado en el suroeste de la isla de Honshu (Japón). Esta serie tiene por objeto garantizar la continuidad de la visión de la EDS de aquí a 2030.

El pueblo de Omori, que sólo tiene 400 habitantes y está situado en la zona de las minas de plata de Iwami-Ginzan, figura en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO y es un complejo laboratorio de experimentos relacionados con todas las dimensiones del desarrollo sostenible, a saber: económicas, culturales, educativas y generacionales (véase ESD success story Japan: It takes a (small) village).

El evento, de dos días de duración, se organizó para alentar el pensamiento libre, el diálogo y el intercambio de relatos, narraciones y perspectivas entre los vecinos y los especialistas venidos de fuera.

Los 17 participantes procedentes de diez países (Camerún, Países Bajos, Estados Unidos, Singapur, República de Corea, India, Japón, Australia, Colombia y Bolivia), representaban a diversos ámbitos, entre otros la economía, la tecnología de la información, la sociología, los medios de comunicación, la arquitectura, la juventud y la formación de docentes, con un interés común en la sostenibilidad.

Un punto destacado del programa fueron las visitas a dos empresas que han asumido el reto del desarrollo sostenible. El Instituto de Investigación sobre Estilos de Vida de Iwami-Ginzan fabrica artículos de menaje y ropa mediante el uso de tejidos y técnicas tradicionales; esos productos se comercializan bajo la marca Gungendo en más de 30 tiendas en todo el Japón y se venden también por Internet.

Los fundadores de la empresa, Tomi y Daikichi Matsuba, presentaron su trabajo a los participantes y explicaron cómo incorporan el arte y la filosofía a la vida y la labor cotidianas. “Nuestros productos son parte integral de la transmisión de nuestras tradiciones a la próxima generación y de la forja de un futuro sostenible”.

El estrecho vínculo entre la población local y sus recursos

Los participantes visitaron también la empresa Nakamura Brace, una compañía que fabrica prótesis y artículos de ortodoncia, fundada por el Sr. Toshiro Nakamura. Durante la visita, el experto Otto Benavides, Director del Centro de Tecnología y Recursos Pedagógicos de la Universidad del Estado de California puso de relieve el liderazgo del Sr. Nakamura y explicó por qué su empresa es un centro importante para la comunidad.

Además, el Sr. Nakamura empleó también a un joven panadero para abrir una panadería alemana y transformó un teatro en una ópera donde se celebran seminarios de música.

Los participantes visitaron también la Escuela Elemental de Omori, donde sus 16 alumnos los recibieron con música y representaciones teatrales, y padres y docentes explicaron la historia del centro.

El Sr. Kenneth Lim, Investigador del Instituto Nacional de Educación de Singapur, afirmó: “Si extraemos los principios que hemos aprendido en Omori, uno de los aspectos principales es la relación entre la población local y sus recursos. Los niños cultivan patatas en torno al recinto de la escuela –este es uno de los muchos ejemplos de la relación entre los habitantes y sus prácticas agrícolas”.

Durante el simposio también se realizaron dos sesiones públicas de debate entre los jóvenes y los representantes de los órganos de gobierno y las asociaciones de Omori. Un joven que se mudó a vivir en Omori cuando tenía 30 años dijo: “El carácter abierto de Omori es la clave del futuro, porque este pueblo acepta las diferencias y a los forasteros”.

El Sr. Arjen Wals, profesor de Aprendizaje transformador para la sostenibilidad socioecológica en las universidades de Wageningen (Países Bajos) y Gotemburgo (Suecia), declaró: “Para los jóvenes que desean abandonar las ciudades donde se vive con mucho estrés, este lugar representa una buena salida del mundo de la competencia y la obligación de rendimiento”.

“La gente de Omori está firmemente arraigada en un lugar, pero no se encuentra aislada del mundo: no carece de conexiones con el resto del mundo, gracias a la tecnología, y aquí acuden visitantes de Japón y del resto del mundo. En el futuro será complicado equilibrar todo esto, pero la conciencia que ya existe del problema les ayudará a encontrar ese equilibrio”.

La Sra. Ani Wirenga, especialista en asuntos de la juventud e investigadora honoraria de la Facultad de Ciencias Sociales y Políticas de la Universidad de Melbourne (Australia), declaró: “El producto de este simposio de dos días es la conexión de un grupo de personas muy diversas en un ámbito excepcionalmente generoso y rico en cultura y capacidad de relación –esto es suficiente para transformar completamente los paradigmas habituales de la educación, el desarrollo y la sostenibilidad”.

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