» De un solo salón en los tugurios a ganar el Premio Rey Hamad de la UNESCO
15.02.2017 - Education Sector

De un solo salón en los tugurios a ganar el Premio Rey Hamad de la UNESCO

© Jaago Foundation

Una gran idea educativa que empezó con 17 niños de los tugurios en un solo salón alquilado acaba de recibir el Premio Rey Hamad de la UNESCO sobre el uso de las TIC en la educación.

La Fundación JAAGO, que ofrece un aprendizaje de calidad en línea y tradicional en las aulas en Bangladesh, fue elegida por un jurado internacional como ganador del premio 2016. El otro ganador fue Kiron Open Higher Education, con sede en Berlín y Francia, que permite a los refugiados graduarse con un título universitario acreditado mediante el uso de cursos masivos abiertos en línea gratuitos (MOOC, por sus siglas en inglés).

La fundación, basada en Dhaka, (JAAGO significa ‘despierta’ en Bangladesh), es un movimiento iniciado por los jóvenes de Bangladesh para romper el ciclo de la pobreza a través de una educación de calidad y para llegar a los lugares más remotos. Hay más de 33 millones de personas en Bangladesh que viven por debajo de la línea de pobreza.

Empezó en 2007 cuando un ex estudiante, Korvi Rakshand, y sus amigos alquilaron una habitación individual en un barrio pobre para tratar de mejorar la calidad de la enseñanza del inglés.

“Realmente empezó como un hobby después de la universidad”, dijo el fundador, Korvi. “Vimos que había miles de organizaciones que brindaban una educación, pero en pocos casos era de buena calidad. También vimos que las personas en los márgenes, aquellas que estaban ‘fuera del círculo’ y vivían en áreas remotas, no recibían estos servicios”.

Poco tiempo después sus primeros alumnos preguntaban cómo podían continuar sus estudios y se abrió una segunda escuela fuera de la capital.

¿Por qué no conectar el país entero?

“Aprendimos que los principales retos no eran cosas como el currículo. El mayor reto fueron los profesores. La mayoría de los maestros calificados se graduaban e iban a la capital para enseñar, ya que ahí las oportunidades eran buenas. Eso significaba que había muy pocos maestros de calidad trabajando en áreas remotas. Pensamos que si era posible ir más allá de Bangladesh y contactarse con todo el mundo a través de Internet, seguramente podíamos hacer lo mismo dentro del país”.

En 2011 desarrollaron una solución extremadamente sencilla que conectó las aulas rurales con maestros calificados en la capital a través de la tecnología de videoconferencia e Internet. El proyecto empezó con tan solo 80 estudiantes, pero poco después recibió el respaldo GrameenPhone Ltd, un socio, y ahora opera 10 escuelas en línea.

“El proyecto puso televisores en las aulas de aldeas remotas. También había dos maestros ahí mismo que podían ayudar directamente a los niños. El sistema tenía la ventaja adicional de que, para los niños, las personas en la televisión eran celebridades. El hecho de que esas personas les hablaran personalmente de la capital, llamándolos por sus nombres, significaba que ya habíamos llamado su atención”, dijo Korvi.

El siguiente paso fue refinar el software para que los maestros pudieran ofrecer una experiencia de aprendizaje más completa a través del uso de herramientas de presentación, de lecciones, de distribución de pruebas, de asignación y recopilación de tareas, y de evaluación de progreso.

La fundación también opera escuelas tradicionales a través de las cuales ofrece una educación internacional estándar gratis a 18.000 estudiantes en 13 escuelas y un orfanato. Son financiadas mediante el patrocinio de los niños.

“Ganar este premio nos dará libertad financiera para emprender nuevas investigaciones sobre cuán exitosos son los métodos que utilizamos. Además de darnos mayor confianza, ha aumentado nuestra credibilidad en Bangladesh. Ahora sentimos que podemos acercarnos al gobierno para discutir cómo podrían aplicar la idea a mayor escala”, dijo Korvi.

Ambos ganadores recibirán su premio de la Directora General de la UNESCO, Irina Bokova, y del Ministro de Educación del Reino de Bahrein, durante una ceremonia especial en la sede de la UNESCO en París, el martes 21 de febrero de 2016. Los dos recibirán un diploma y USD25.000.




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