» De practicante de la escisión a educadora de mujeres en materia de salud
25.11.2016 - Education Sector

De practicante de la escisión a educadora de mujeres en materia de salud

© UNESCO -Women’s Health Educator Norkiramati Kurandai

Durante la mayor parte de su vida, la Sra. Norkiramati Kurandai trabajó como practicante de la escisión femenina o ‘ngariba’ en el distrito de Ngorongoro (Tanzania).

Su actividad comenzó en 1998, con la circuncisión de su propia hija y ahora, a la edad de 53 años, ha perdido la cuenta del número de niñas y jóvenes a las que ha practicado la escisión, pero cree que son más de un centenar.

Tras conocer un proyecto de la UNESCO destinado a apoyar a las comunidades para cambiar las prácticas culturales nocivas, tomó cursillos en varios talleres de capacitación y ahora sigue trabajando con las mujeres de la región, pero como educadora en materia de salud sexual y reproductiva (SHR).

La Sra. Norkiramati, que además es comadrona tradicional, afirmó: “Decidí seguir los pasos de una de mis vecinas, que recibió formación en los cursos de la UNESCO y me explicó los peligros que representa la mutilación genital femenina (FGM, por sus siglas en inglés) para la salud de la mujer. Los cursillos me han sido muy útiles ya que ahora soy capaz de ayudar y transmitir información sobre la salud sexual y reproductiva, incluso sobre la mejor manera de ayudar a las jóvenes en el tránsito a la vida adulta, en vez de mutilarlas”.

La Sra. Norkiramati afirma que usará sus nuevas competencias para educar a otras “ngaribas”. Las estadísticas sanitarias de Tanzania muestran que el 15 por ciento de la población femenina ha sido sometida a la FGM, a pesar de que esta práctica está penalizada desde 1998.

Los dirigentes comunitarios usan su influencia para fomentar el cambio.

El año pasado, la UNESCO lanzó la iniciativa “Empoderar a las niñas de las comunidades pastorales”, en el distrito de Ngorongoro, donde vive la comunidad masái, con financiación de Azerbaiyán y del Organismo Sueco de Cooperación para el Desarrollo (SIDA). El objetivo del proyecto es mejorar la salud sexual y reproductiva de las muchachas de Ngorongoro mediante la capacitación y la sensibilización. Dos veces al año, jóvenes del distrito padecen la mutilación genital mientras que otras huyen de sus comunidades para escapar a la escisión.

El proyecto recaba la participación de dirigentes tradicionales, religiosos y curanderos, agrupaciones femeninas y expertos, con el fin de usar su influencia para abordar los problemas relativos a la salud, entre otros la FGM y el embarazo precoz, que afectan a las muchachas y mujeres jóvenes de la comunidad masái.  

En 2015, dirigentes tradicionales de la comunidad masái aprobaron y firmaron la Declaración de Loliondo (VIDEO), con el propósito de proteger a las mujeres y velar por el cumplimiento de sus derechos.

La Declaración, suscrita al término de un simposio de dos días de duración auspiciado por la Oficina de la UNESCO en Dar es Salaam, se opone a las prácticas y tradiciones que son dañinas para las mujeres y las adolescentes. 

“Insto a mis colegas a que instruyan a la comunidad acerca de las consecuencias de la mutilación genital femenina”, dijo el Presidente del Consejo del Distrito de Malaigwanan Ngorongoro, el Sr.Joseph Oletiripai. La Declaración, cuya revisión está prevista para diciembre de 2016, exhorta también a las comunidades pastorales a que abandonen la práctica de obligar a las niñas al matrimonio precoz.  

El año pasado, la UNESCO lanzó el programa “Empoderar a las adolescentes y las mujeres jóvenes mediante la educación”, con el fin de salvar la persistente brecha de género en la educación y acelerar el desarrollo.

Las estadísticas indican que la educación es el mejor remedio contra el matrimonio infantil y que, si todas las mujeres completaran la enseñanza primaria, el número de muertes perinatales podría reducirse en un 70 por ciento en el África subsahariana, con lo que cada año se salvarían más de 100.000 vidas.

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