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10.11.2010 - UNESCOPRESS

La ciencia y la tecnología pueden ser una vía hacia una mayor igualdad en América Latina, según un informe de la UNESCO

América Latina posee uno de los más altos porcentajes del mundo de mujeres empleadas en la investigación en ciencia y tecnología, pero es una de las regiones del planeta donde todavía persisten desigualdades sociales extremas. La innovación puede reducir la disparidad entre pobres y ricos, aunque incrementar el gasto en Investigación y Desarrollo (I+D) hasta alcanzar el promedio de los países más desarrollados va a ser una tarea titánica. Esta es una de las conclusiones del Informe sobre la Ciencia 2010 de la UNESCO presentado en la sede de la Organización, en París, el 10 de noviembre, Día Mundial de la Ciencia para la Paz y el Desarrollo. El informe, que presenta una panorámica mundial de la situación de la investigación en ciencia y tecnología, comprende capítulos centrados en Brasil y Cuba.

En América Latina, una región de heterogeneidad muy acusada, el 80% del producto interior bruto (PIB) regional se concentra tan sólo en cinco países. Más de un tercio de los latinoamericanos, unos 200 millones, viven por debajo del nivel de subsistencia y un 13,4% de ellos, unos 80 millones, están sumidos en la extrema pobreza. Además, la disparidad entre pobres y ricos es una de las más grandes del mundo. Sin embargo, la mayor estabilidad económica de que ha gozado la región en los primeros años del siglo XXI, ha situado a ésta en una buena posición para capear el temporal de la recesión económica actual. Se prevé que algunos países como Brasil, Chile y Perú van a tener índices de crecimiento superiores al 3,5% en los próximos años.

 En el informe de la UNESCO se dice que el escaso nivel de las inversiones en I+D, sigue siendo el talón de Aquiles de las políticas de innovación en ciencia y tecnología (ICT) en los países de América Latina, excepto en Brasil, que representa de por sí solo el 60% del gasto en I+D del conjunto de la región. En 2007, el gasto bruto en investigación y desarrollo (GBID) de América Latina y el Caribe alcanzó apenas un 0,67% del PIB, esto es, un 3% del gasto mundial en I+D, si se convierte en dólares a paridad de poder adquisitivo. En los países de la OCDE, el promedio del GBID con respecto al PIB asciende a un 2,28%. No es sorprendente, por lo tanto, que las personas dedicadas a la investigación en la región representaran solamente el 3,5% del número mundial total de investigadores en 2007, si bien es cierto que ese porcentaje había experimentado un aumento desde 2002, año en el que se cifró en un 2,9%. No obstante, cabe señalar que casi la mitad del porcentaje en cuestión (1,7%) corresponde a Brasil exclusivamente. La proporción de publicaciones de la región mencionadas en 2008 en el Índice de Citas de Revistas de Ciencias alcanzó solamente un 4,9%, y más de la mitad de este porcentaje correspondió también a Brasil (2,7%). Además, en lo referente a otro indicador útil de los resultados en materia de I+D –el número de patentes “triádicas”, es decir, las registradas simultáneamente en las oficinas de Estados Unidos, la Unión Europea y Japón– el informe señala que “es totalmente irrelevante” el papel desempeñado por América Latina en este ámbito, al igual de lo que ocurre con la mayoría de los países de África y Asia. En el informe se añade que esto obedece a que tanto la estructura económica como el marco jurídico de la región desincentivan el registro de patentes.

No obstante, los gobiernos de algunos países de la región están sumamente interesados en aplicar políticas que propicien la innovación, sobre todo Argentina, Brasil, Chile y México, cuatro naciones que concentran el 90% de las inversiones en I+D de la región. Sin embargo, en América Latina los dos tercios de las inversiones en I+D se financian todavía con fondos estatales, de los cuales el 40% se canalizan hacia las universidades y el resto hacia institutos de investigación públicos. Esta situación, según el informe de la UNESCO, es inversa a la que se puede observar en el promedio del GBID de los países de la OECD,* ya que más de dos tercios de los recursos destinados a la I+D en esos países proceden del sector empresarial. En Brasil, un país que cuenta con “una estructura institucional más adecuada para el fomento de la innovación” que la de la mayoría de los demás naciones de la región, el gasto de las empresas en I+D sólo representa el 0,48% del PIB, esto es, menos de un tercio del porcentaje medio dedicado a ese gasto por las empresas de los países de la OCDE. Corregir esa situación, añade el informe, sería “un verdadero trabajo de Hércules”, ya que el gasto del sector privado en I+D tendría que pasar de los 9.950 millones de dólares registrados en 2008 a una suma de 33.000 millones.

Aunque las inversiones en I+D de la región sigan siendo insuficientes, el informe estima que el desarrollo de su capital humano es mejor, habida cuenta de que el número de investigadores especializados en ciencias e ingeniería se multiplicó por dos entre 2002 y 2007. Una vez más, tan sólo en cuatro países –Argentina, Brasil, Chile y México– se concentran más del 90% de esos investigadores. La situación de la región, que ya forma de por sí un número relativamente reducido de doctores en ciencias, se ve agravada por una importante fuga de cerebros provocada por los bajos sueldos y la insuficiente utilización del capital humano a nivel nacional. La fuga de cerebros alcanza un porcentaje elevado en países como Nicaragua (30,9%) y Cuba (28,9), pero es de proporciones relativamente modestas en México (14,3%) y Colombia (11.0%) y muy reducidas en Brasil (3,3%) y Argentina (4,7%). Muchos de los científicos que emigran van a los Estados Unidos y España. Un censo efectuado en 2001 puso de manifiesto que en España residían unos 9.000 doctores latinoamericanos. Cabe destacar que el 95% de los nuevos doctores de la región son brasileños y mexicanos.

No deja de ser interesante señalar que en seis países de la región las mujeres ocupan entre un 30% y un 55% del total de los puestos de investigadores en las instituciones de enseñanza superior. Este porcentaje es más elevado que el que se observa en la mayoría de las regiones del mundo, comprendida la Unión Europea. Las mujeres latinoamericanas tienen más probabilidades que los hombres de graduarse en la enseñanza superior: en Uruguay, México y Panamá el 60% de los estudiantes universitarios son mujeres, y en Venezuela, Paraguay y Brasil el 55%. También se da una situación similar en Cuba: en 2008, el 53% del total de los profesionales del sector de ciencia y tecnología eran mujeres, y el 53% del total de los graduados universitarios que emprendían una carrera científica también eran mujeres. Pese a todo, se sigue dando todavía el fenómeno del llamado “techo de cristal”, ese obstáculo invisible que impide a las mujeres ascender en la escala profesional.

A pesar de sus puntos débiles, la región ha logrado alcanzar una posición destacada en la escena mundial en lo que respecta a algunas tecnologías de vanguardia. Brasil ocupa el décimo octavo puesto mundial por el número de sus publicaciones sobre nanotecnologías, y el conjunto de la región ha conseguido un nivel alto en nanomedicina y nanobiología. Por otra parte, cabe señalar que Cuba se sitúa a la vanguardia de las tecnologías de producción de vacunas y ha conseguido erradicar enfermedades prevenibles utilizando la ciencia y la tecnología para satisfacer necesidades sociales. Costa Rica ha creado una industria de tecnología de la información de rango mundial, mientras que Brasil ha llegado a ser un país líder en el diseño de aviones a reacción, la producción eficiente de soya, naranjas y café, y la transformación de la caña de azúcar en etanol para su uso como combustible de vehículos de motor. En 2008, el país del mundo que más etanol produjo, después de los Estados Unidos, fue Brasil.

 

El Informe Mundial de la UNESCO sobre la Ciencia 2010, que ha sido redactado por un equipo de expertos internacionales, presenta una panorámica mundial de las tendencias observadas en el campo de la ciencia y la tecnología, sobre la base de una amplia gama de indicadores cuantitativos y cualitativos. Dividido en capítulos dedicados a cada una de las distintas regiones del mundo, el Informe presenta también una serie de enfoques centrados en los siguientes países: Brasil, Canadá, China, Cuba, Estados Unidos, Federación de Rusia, la India, Irán, Japón, la República de Corea y Turquía. Los informes anteriores de la UNESCO sobre la ciencia datan de 1993, 1996, 1998 y 2005.

 

* En 2008, el promedio del GBID de los países de la OECD se cifró en un 2,27% del PIB, y el 1,58% de este porcentaje correspondió al sector empresarial.

 Contacto:

Agnès Bardon

División de Información Pública de la UNESCO

Teléfono: +33 (0) 1 45 68 17 64 – Correo electrónico: e-mail: a.bardon(at)unesco.org

 

Isabelle Le Fournis, División de Información Pública de la UNESCO

Tel : +33 (0) 1 45 68 17 48. i.le-fournis(at)unesco.org

 

La UNESCO puede proporcionar contactos de expertos para responder a entrevistas.

 

Imágenes de televisión (B-roll): http://www.unesco.org/new/en/media-services/multimedia/news-videos/b-roll/

 

Galería de fotos:

 http://www.unesco.org/new/index.php?id=41788&L=0

 




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