» Voluntarios dan una nueva oportunidad a mayores analfabetos en Sudáfrica
01.09.2016 - Education Sector

Voluntarios dan una nueva oportunidad a mayores analfabetos en Sudáfrica

© Department of Education

“Cuando era niña, sabía que había una escuela adonde la gente iba para aprender a leer y escribir, pero nunca tuve la ocasión de asistir a ella. Cuando oí hablar de este proyecto, me inscribí en un santiamén”, dijo la estudiante Lizzy Mathebula, de 59 años de edad.

La Sra. Mathebula protagoniza uno de los éxitos de la campaña de alfabetización masiva Ka Ri Gude, del Departamento de Educación Básica de Sudáfrica, que ha sido galardonada con el Premio UNESCO Confucio de Alfabetización 2016.

La campaña funciona mediante el reclutamiento de voluntarios y, hasta ahora, 40.000 coordinadores, supervisores y educadores comunitarios han participado cada año en la prestación de cursos de alfabetización. Estos voluntarios imparten clases en 35.000 centros de aprendizaje comunitario de todo el país, así como en sedes informales, tales como patios, iglesias e incluso bajo la marquesina de la parada de autobús, cuando es necesario.

El resultado de la campaña es que el 90 por ciento de más de 4  millones de alumnos adultos matriculados en el programa entre 2008 y 2015 obtuvo un diploma acreditativo de que había completado el curso, lo que representa la oportunidad de proseguir su educación y aumenta sus posibilidades de obtener un empleo.

El Dr. Morongwa Ramarumo, presidente de la campaña declaró: “Me siento muy feliz y orgulloso por todos los que apoyan este programa y, sobre todo, por los voluntarios, porque el éxito del programa depende de su compromiso y su entusiasmo”.

“Muchos de los alumnos reciben un certificado de enseñanza por primera vez en su vida. No sólo les proporcionamos conocimientos de lectura, escritura y aritmética, sino que los situamos un paso adelante y contribuimos a la cohesión social”.

Las nuevas competencias aportan autonomía, confianza en sí mismo y empleo

Entre las historias de éxito figura un grupo que, armado con sus nuevas competencias, fundó una panadería que abastece de pan a un programa de almuerzo escolar y además vende sus productos a otros clientes.

En la fértil provincia de Limpopo, otro grupo se lanzó al cultivo de verduras para el mercado y para suministrar alimentos a las personas que padecen de SIDA. Las mujeres de Tzaneen crearon un coro gracias al programa y ahora cantan en bodas, funerales e iglesias.

La estudiante Kgothatso Khotse djo: “Yo vengo de un medio muy desfavorecido y tengo que cuidar de mi abuelo, mi madre, mi hijo y mi prima. Gracias al programa, pude asistir a la universidad y obtener una licenciatura en Psicología. Ahora voy a conseguir un certificado de posgrado para trabajar en la docencia. Y podré además educar a mi hijo”.

Para Lizzy Molebale, de 69 años de edad, oriunda de Pretoria, las nociones de aritmética le permiten calcular sin ayuda el monto de su pensión. “Los niños ya no pueden robarme cuando los mando a la tienda, ya puedo calcular correctamente mi dinero. Hasta puedo ir sola al banco, sin tener que pedir ayuda a mis hijos”, afirmó.

Dickson Mnisi, de 67 años el único hombre de la clase y el guardia de seguridad de la escuela, señaló: “Cuando tengo que cubrir el turno de noche, siempre trato de recuperar las clases que he perdido para ponerme a la par con lo que los otros han aprendido durante el día”.

El Sr. Mnisi siente especial satisfacción al poder escribir por primera vez su nombre completo, en vez de tener que firmar con una “X”.

Desde la creación del programa, más de cuatro millones de sudafricanos analfabetos se han beneficiado de los cursos, en las nueve provincias del país. Las clases son gratuitas y se adaptan a la disponibilidad de lugar, las competencias y la lengua materna de los estudiantes.

Enlaces




<- Atrás, a la lista de noticias
Principio de la página