12.02.2013 -

Jóvenes construyendo la paz: comunicadores comunitarios de Nuevo Limar, Chiapas

Nuevo Limar es una comunidad del municipio de Tila que ha vivido históricamente una serie de enfren­tamientos y fragmentaciones a causa de la diversidad de sus organizacio­nes políticas. Con el levantamiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) en 1994 que demandaba mejores condiciones de vida y la recuperación de tierras para los indígenas, se gesta una escenario social sumamente complejo por los enfrentamientos entre grupos simpatizan­tes del EZLN y grupos paramilitares.

Nuevo Limar se caracteriza hasta hoy por un tejido social frágil y fragmentado que se refleja con aun más fuerza en tiempos electorales. Conseguir la sana convivencia entre estos acto­res a pesar de su historia y sus diferencias, es una tarea que no solo le corresponde a los involucra­dos en los tiempos del conflicto, sino también a las nuevas generaciones, como es el caso del grupo de los y las jóvenes de Nuevo Limar recientemente for­mados por el Programa Conjunto como Comunica­dores Comunitarios. Ellos forman parte de la estra­tegia que implementa UNESCO con el objetivo de contribuir a la reconstrucción del tejido social.

Octavio, Karla, Araceli, Bernardino, Eusebio, Oswaldo y Julio César, son jóvenes que a pesar de ser hijos de padres que en algún momento han ex­puesto sus diferencias, conviven frecuentemente en el espacio que se les ha brindado y han demos­trado que las diferencias se pueden ir resolviendo trabajando en conjunto para el bien de su comu­nidad. La Red de Comunicadores Boca de Polen A. C., llevó a cabo esta formación tanto en técnicas de comunicación (fotografía, boletines, producción en audio) como en capacidades para la resolución pacífica de conflictos y educación para la paz.

En Nuevo Limar como en otras comunidades, la participación de los jóvenes en actividades co­munitarias es casi nula. Menciona Octavio: “lo más difícil de ser joven dentro de la comunidad es ser comprendido, porque las ideas [generacionales] chocan y los adultos piensan que no tenemos la experiencia suficiente para opinar, y para una mu­jer es doblemente difícil porque en las asambleas normalmente sólo llegan los hombres”.

Carla y Araceli, mujeres que también forman parte del grupo de comunicadores, han aprendido que el trabajo que realizan es de igual manera muy importante como el que realizan sus compañeros de grupo, demostrando el papel que puede des­empeñar una mujer joven dentro de su comunidad y abriendo así otras posibilidades de participación.

A medida que se han integrado al grupo de comunicadores, los y las jóvenes de Nuevo Limar han experimentado cambios a nivel personal y a su vez, cambios en su propia comunidad. Los jóvenes comparten la opinión de que antes del proyecto ni siquiera se reconocían dentro de la comunidad. Dice Oswaldo “no salía de mi casa, no conocía a Octavio, hasta que entré a los talleres. De ahí em­pezamos a convivir y a llevarnos bien”.

Cuando decidieron integrarse al grupo, no ima­ginaron que serían protagonistas de un proceso de integración y participación en la toma de acuerdos dentro de la asamblea comunitaria. Sin duda, el que los jóvenes pudieran convivir en este espacio causó inicialmente incomodidad entre diferentes grupos de la localidad porque generalmente no tienen participación en la toma de decisiones. Oc­tavio -que es el coordinador del grupo de los y las comunicadores, y el ma­yor del grupo (27 años)- recuerda: “mi papá me pidió que dejara el grupo por las diferencias polí­ticas con algunas personas; la mala información manejada en mi comunidad, decía que está­bamos de parte de algún partido político. Mi papá tenía miedo de que me llegaran a agredir por ser parte del grupo, pero yo le dije que no se preocupara. Además le dije que yo era libre de decidir lo que yo quería. Quería ser parte del grupo porque me gustaron las actividades y todo lo que aprendía con mis compañeros”.

Cuando ellos decidieron continuar en los talleres, iniciaron una serie de actividades que consistían en entrevistas para investigar e informar sobre proble­máticas que afectan a su comunidad como temas ambientales y sociales. Sus actividades son múltiples e incluyen – entre otras cosas- la toma de fotografías con la finalidad de preservar en imágenes las cos­tumbres de la comunidad ch’ol.

Las participaciones activas de los jóvenes comunicadores han ganado el reconocimiento de la comunidad, de las auto­ridades, así como el de sus padres que al principio veían la actividad como una “pérdida de tiempo” que solo les traería problemas. La madre de Oc­tavio comenta “me preocupaba que mi hijo tuviera muchas acti­vidades porque también es líder de jóvenes en la iglesia, me gusta lo que hace mi hijo porque a él le gusta y está aprendiendo”

Sus trabajos se vieron reflejados en los eventos culturales comunita­rios de diciembre de 2011, eventos de recreación para la comunidad en general3. Fotografías del entorno rural y cotidiano, así como de expresiones tradicionales fueron expuestas durante estos eventos, causando curiosidad y asombro por parte del público.

Como parte del proceso de formación de comu­nicadores no sólo de Nuevo Limar, sino de varias lo­calidades de la región, como Usipá, Masojá Shucjá y Susuclumil, se decidió instalar un Centro Educativo Cultural Comunitario4 (CECC) que permita a los jó­venes comunicadores contar con un espacio equi­pado para poder realizar sus actividades, y contar con libros, equipamiento deportivo e instrumentos musicales, abonando así a la promoción de la lec­tura y el deporte y al fortalecimiento de las expre­siones culturales como la música tradicional ch’ol.

La aceptación de la propuesta de instalación del CECC en Nuevo Limar se dio luego de una serie de asambleas comunitarias donde hubo quienes opinaban que el proyecto sería un beneficio para la comunidad en general, y otros que pensaban lo contrario. Por solicitud de los representantes de la localidad y con la presencia de la Delegación de Go­bierno de Tila, se aprobó de forma unánime la insta­lación del CECC. Octavio manifiesta: “Normalmente como jóvenes, no participamos en decisiones den­tro de la comunidad” y por vez primera hicieron es­cuchar sus voces en un espacio reservado solo para los adultos con experiencia.

Esta exitosa propuesta juvenil ha sido aceptada en Nuevo Limar. Poco a poco se ha comprendido que las y los jóvenes pueden ser el ejemplo de cons­tancia, pero sobre todo, de la preocupación y com­promiso para mejorar las relaciones internas de la comunidad.




<- Atrás, a la lista de noticias
Principio de la página