12.09.2017 -

Los laboratorios de barrio (FabLabs), un impulso al pensamiento creativo y a la construcción de comunidad: Camille Bosqué, invitada al Foro de Alto Nivel Innovación para el Desarrollo en Guanajuato

La catedrática de Diseño Gráfico en la Universidad de París destaca que, en los FabLabs, la filosofía de “aprender haciendo es fundamental porque motiva a las personas a crear su propio conocimiento, compartir sus habilidades y aprender nuevas cosa

 Guanajuato, Gto.- En el marco del Foro Internacional de Alto Nivel Innovación para el Desarrollo Sostenible que se celebra del 11 al 15 de septiembre en Guanajuato, la doctora-investigadora en Estética y Diseño, Camille Bosqué, explicó en entrevista el foco principal de su trabajo: los FabLabs (Laboratorios de fabricación) y makerspaces (productores), que para ella constituyen campos de experimentación social más allá de una mera producción, pues se puede generar un trabajo comunitario a través del diseño y la producción.
 La catedrática de la Universidad de París 1 Panthéon-Sorbonne, maestra de diseño gráfico y consultora, participó durante el Módulo 3 “Innovación Educativa para el Desarrollo Sostenible”, que se celebró durante la primera jornada del Foro Internacional de Alto Nivel: Innovación para el Desarrollo Sostenible, donde ahondó sobre los FabLabs y su impacto en el pensamiento creativo y la innovación.
-¿Qué condiciones se requieren para constituir exitosamente espacios como los FabLabs en Guanajuato, especialmente en un contexto industrial que no está orientado aun a la producción personalizada?

 La creación de un FabLab require de tres elementos básicos y muy importantes: primero, una comunidad, segundo, un lugar y tercero, máquinas.
 Aun cuando las máquinas como las impresoras 3D, cortadoras láser o las máquinas CNC de fresado son necesarias para crear un laboratorio de FabLab, yo diría que crear una comunidad involucrada en el proyecto de manera integral es, tal vez, el aspecto más importante y más difícil.

Un FabLab tiene que ser un proyecto de abajo hacia arriba y no una iniciativa gubernamental que viene de arriba. Cuando el control de los los FabLabs pertenece por completo a un gobierno, el riesgo percibido socialmente es tan alto que la gente se involucra mucho menos en el desarrollo del mismo y en la red de trabajo, y tiene mejores resultados si viene de una estructura horizontal.

Cuando visité el MIT-FabLab en Noruega, en la ciudad de Lyngen, muy lejos, más arriba del Círculo Ártico, conocí a Haakon Karlsen quien es un pionero del movimiento de FabLab. Su proyecto se estableció en 2003 con la ayuda del programa del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés). Él me enseñó que los FabLabs no se tratan únicamente sobre máquinas o producción, sino sobre las personas. En este FabLab hay una enorme cocina y una estancia con chimenea para todos y no es solamente un lugar con máquinas sofisticadas y de alta tecnología, sino también un lugar de innovación local y actualmente es tanto un centro comunitario de verdad, como un lugar para hacer prototipos.

 Los habitantes locales y gente de la región se reúnen en el FabLab para trabajar, celebrar bodas o comidas casuales, o apoyarse mutuamente con la reparación de cosas básicas. La producción personalizada no es lo primero en lo que hay que pensar cuando la apuesta son los FabLabs. El empoderamiento y la comunidad son metas clave para el movimiento.

-¿Podrías mencionar dos beneficios de corto plazo mediante la creación de FabLabs?

 El primero sería la oportunidad de reunir a una comunidad alrededor de un FabLab, lo que permitirá involucrar a las personas de diferentes estratos sociales y antecedentes profesionales. El segundo tiene que ver con la educación. En FabLabs la filosofía de aprender haciendo es muy importante y la gente está motivada para crear su propio conocimiento, compartir sus habilidades y aprender nuevas cosas. El impacto en términos de educación es muy importante, especialmente para los más jóvenes a los que no les gusta ir a la escuela.

 -¿Qué precauciones deben ser tomadas por parte del estado y la sociedad en camino a una industria más tecnológicamente más avanzada y desarrollada para evitar la sobreexplotación de los recursos, daños en el medio ambiente y robo de propiedad intelectual?

 Es verdad que en los FabLabs o en espacios de productores en general, las máquinas utilizan mucha energía, y las impresoras 3D, mucho plástico, el cual con frecuencia se utiliza en grandes cantidades sin haber sido reciclado. Pero he conocido mucha gente trabajando en estos temas, intentando desarrollar máquinas para reciclar y crear nuevos materiales y creo que esta realidad va a cambiar pronto. También podemos considerar que, en estos lugares, la gente está cada vez más alerta de la “obsolescencia programada” y quieren reparar sus objetos en vez de tirarlos a la basura.

 Fabricación personal digital es una buena manera de ser más consciente de los objetos y los sistemas que utilizan, e intentar entender cómo los dispositivos electrónicos trabajan y pueden ser hackeados o transformados cuando no funcionan bien.

 En lo que concierte a la propiedad intelectual, las licencias “Creative Commons” son una gran solución para productores y diseñadores que quieren compartir sus proyectos sin correr riesgos. Esto permite su difusión, al tiempo que ayuda a proteger al autor de una idea. Estas licencias se utilizan cada vez más y es un primer paso para proteger nuevas ideas mientras se promueve las fuentes de información y el intercambio de las mismas.

Conoce más de Camille Bosqué: http://innovacion.guanajuato.gob.mx/foro

 Lee también: Inicia el Foro Internacional de Alto Nivel: Innovación para el Desarrollo Sostenible en Guanajuato

 Descarga las imágenes en: http://bit.ly/2xXAyjZ

 




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