27.02.2013 -

Tejiendo la paz en comunidades con personas internamente desplazadas

Don Manuel Díaz Méndez, líder comunitario y comunicador de San Francisco No Te Dije, en el municipio de Salto de Agua, recuerda con pesar la época en la que se tuvo que desplazar, junto a su familia, en el contexto tenso del conflicto armado y de la violencia generalizada: “Salimos de nuestra comunidad. Construimos todo de nuevo. Cuando estalló el conflicto no podíamos salir a la milpa. Había mucha tristeza y no podíamos vivir tranquilos. La música también estuvo abandonada durante el conflicto y perdimos nuestros instrumentos. El programa nos ha ayudado a fortalecer y a conservar nuestras tradiciones”.

El conocimiento y la valoración de la propia identidad, el sentimiento de autoestima que surge al reconocer las especificidades de cada comunidad y el impulso por conservar las raíces de un pueblo son símbolos inequívocos de una plena cultura de paz. Desde los albores de la humanidad, la guerra y la pelea han sido elementos inseparables de la condición humana, así como sus infinitas oportunidades para construir la paz.

En la década de los años 90, el estado de Chiapas, uno de los más pobres de México y también el que alberga más población indígena de todo el país, enfrentó un momento histórico en el cual muchas de las demandas históricas de los pueblos indígenas de la región catalizaron y provocaron diversas posturas y un conflicto armado cuyas consecuencias, casi 20 años más tarde, aún perduran.

Una de estas consecuencias, quizá la más dramática, es la del desplazamiento interno forzado. Se calcula que en Chiapas existen, aproximadamente, 25.000 personas desplazadas, por motivos relacionados directa o indirectamente con el conflicto armado. El desplazamiento interno de personas en el estado de Chiapas, ha dejado un mapa de historias personales que hablan de la tristeza del abandono y también de la lucha por conseguir nuevos espacios y nuevas metas como individuos y como colectividad.

Ante esta situación, era urgente la movilización de un proyecto integral y holístico que, a través de estrategias de diversa índole, contribuyera a retejer socialmente las comunidades, a fomentar su seguridad y autoestima y a contribuir a la mejora de sus condiciones de vida, depauperadas y demasiado a menudo ignoradas, todo ello con el apoyo paralelo de las instituciones y de las propias  comunidades.

El Programa Conjunto por una Cultura de Paz trabaja en comunidades con personas internamente desplazadas en Chiapas persiguiendo estos objetivos y, como su nombre indica, su razón de ser es, precisamente, construir la paz.

La paz, meta y motor del Programa

El ser humano, en su esfuerzo por definir y conceptualizar todo lo que le rodea, pretende definir conceptos abstractos a través del lenguaje. Según el diccionario de la Real Academia Española de la Lengua, la paz es “la situación y relación mutua de quienes no están en guerra; la pública tranquilidad y quietud de los Estados en contraposición a la guerra o a la turbulencia; el sosiego y buena correspondencia de unas personas con otras, especialmente en las familias, en contraposición a las disensiones, riñas y pleitos; reconciliación, vuelta a la amistad o a la concordia; virtud que pone en el ánimo tranquilidad y sosiego, opuestos a la turbación y las pasiones”.

Más allá de la contraposición a elementos negativos que agreden a la tranquilidad que todo ser humano debería poseer en su día a día, la paz es un compendio de miles de actitudes y valores que construyen y tejen sinergias que posibilitan que todos los seres humanos tengan igualdad de oportunidades y derechos en ambientes proclives al diálogo y a la solidaridad global.

El concepto de cultura de paz fue definido por la Asamblea General de la ONU en 1999, precisamente, como “un conjunto de valores, actitudes, tradiciones y estilos de vida basados en el respeto a la vida y en la práctica de la no violencia a través de la educación, la libertad de expresión, la justicia, la democracia, la tolerancia, la solidaridad, el pluralismo, la diversidad cultural y el entendimiento”.

El conflicto armado desató en Chiapas una serie de eventos violentos que desintegraron tejidos comunitarios. En las localidades de la zona de trabajo del programa, la cultura de paz es percibida como un equilibrio complejo de muchas partes. El concepto local, un poco distinto a la abstracción occidental, se refiere a la tranquilidad, la armonía y la solidaridad. La buena convivencia, el buen vivir, la falta de tensión, la conservación de los saberes tradicionales y el respeto a los ancianos y a las estructuras de la comunidad son algunos de los valores más destacados, así como la felicidad, la libertad, la tolerancia, el perdón, la caridad, la esperanza y la fraternidad.

La UNESCO y sus esfuerzos por construir la paz a través de la cultura y la identidad

En el marco del Eje de 2 de intervención del programa, relacionado directamente con la construcción de la paz, la UNESCO ha implementado diversos proyectos en la zona de trabajo que han permitido revalorizar la cultura propia, protegerla, difundirla e interiorizarla en las nuevas generaciones.

Complementando las actividades relacionadas con la justicia y la seguridad de UNODC, con la educación por parte de UNICEF y con el mejoramiento de las viviendas y de los medios de ingreso de la población internamente desplazada por parte del PNUD, la UNESCO ha capitaneado los esfuerzos del programa para fortalecer la presencia de nuevos líderes en las comunidades (jóvenes y mujeres) y para abrir las puertas al diálogo y a la memoria colectiva para configurar un estado de paz perenne surgido de la experiencia artística, comunicativa y cultural de las personas implicadas.

En este sentido, la UNESCO ha creado un Diplomado en Cultura de Paz e Interculturalidad junto con la Universidad Iberoamericana para capacitar a los docentes de la zona en materia de paz, diálogo y superación de los conflictos, teniendo como referencia la educación como catalizadora de cambios sociales revolucionarios. Asimismo, se ha confeccionado una caja de herramientas didácticas que facilitará el trabajo de la paz en el aula recuperando los valores y elementos propios de la selva y revalorizándolos.

En este marco de respeto por la identidad y la cultura, la UNESCO ha registrado la música tradicional ch’ol junto con el Sistema Chiapaneco de Radio, Televisión y Cinematografía en un encuentro histórico celebrado en Jolnishtié (municipio de Tila) y ha cedido instrumentos a los músicos de siete localidades para que, tras el silencio provocado por el conflicto, vuelvan a llenar de música la región ch’ol, una de las más afectadas del estado.

Tres grupos de mujeres de la colonia Morelos de Ocosingo y de Nuevo Limar y Masojá Shucjá (municipio de Tila) han realizado talleres de fotografía para la memoria y, a través de la imagen, han sido las protagonistas de un intercambio intergeneracional sin precedentes, retratando su día a día, su paisaje, sus familias, su entorno y sus sueños.

Numerosos jóvenes de los municipios de Tila y Salto de Agua han participado en torneos de basquetbol y futbol femeniles y varoniles que contribuyen a fomentar estilos de vida saludables y reglas de buen vivir, como la competencia sana y el trabajo en equipo.

Jóvenes comunicadores comunitarios de la zona ch’ol han usado su lengua para construir mensajes de paz que han transmitido a través del perifoneo comunitario y también han construido sinergias con otros comunicadores a través de talleres y de encuentros en San Cristóbal de Las Casas, Tatahuicapan (Veracruz) y Palenque. En Ocosingo, jóvenes aristas y comunicadores urbanos rompieron tabúes y estereotipos y lanzaron mensajes de paz a través de artes a menudo denostadas como el grafiti o el rap, ligadas íntimamente a la cultura hip hop.

Creando espacios de intercambio y de aprendizaje

Junto con el PNUD, la UNESCO está construyendo centros educativos y culturales comunitarios en Ocosingo y en la zona norte de Chiapas. Estos espacios multidisciplinares albergarán los materiales adecuados y necesarios para proseguir con las actividades deportivas, fotográficas y comunicativas y permitirán crear sinergias comunitarias entre personas de todas las edades que desembocarán en una plena cultura de paz.

Estos centros complementan las mejoras en la vivienda y en los medios de ingreso que el PNUD implementó en la zona de trabajo y también las acciones de UNICEF para mejorar el sistema educativo multigrado e indígena y de UNODC para asegurar la protección de las personas internamente desplazadas a través de capacitaciones institucionales y el apoyo a la Ley para prevenir y atender el desplazamiento interno aprobada el 14 de febrero de 2012 en el Congreso del estado.

La UNESCO, con su experiencia internacional en creación y promoción de procesos de protección y difusión de la cultura, la educación y la comunicación, ha demostrado una vez más que la paz está directamente relacionada con la posibilidad que tienen las personas de ser ellas mismas, siendo fieles a sus orígenes y a sus tradiciones.




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